Cinco secretos que jamás deberías revelar en el trabajo

Situaciones que requieren una gestión especial y una discreción específica
Hay cinco situaciones en los ambientes laborales en las que la discreción y una buena gestión personal pueden evitar los problemas.

1 - Te van a ascender y serás el jefe de todos estos

Montse Ventosa, socia directora de Grow, explica que a pesar de que el lugar de trabajo es un sistema social, y es fácil socializar, a menudo puede suceder que al finalizar la relación laboral, aquellos a quienes se consideró un día amigos o enemigos dejan de serlo.

Cree que "es conveniente tener muy claro que el paisaje laboral es un paisaje social bien distinto del resto de vida social. Esto no debe confundirse con ser uno mismo. Uno puede serlo, pero ha de tener muy claro que en el lugar de trabajo debe mantener un rol determinado. Hay que ser consciente de los límites y fronteras personales en la relación con los demás". Añade que "la información es un intangible muy preciado, y por eso algunos la confunden con el poder.

En función de los límites que uno se marca, la información que se comparte debe ser una u otra". Por eso, si has sido designado como el siguiente jefe de quienes hoy son tus compañeros, y estás en la fase en la que esa información no puede ser compartida, resulta determinante gestionar qué puedes revelar sobre ti mismo, sobre todo si sabes con antelación que vas a ser el jefe. Debes guardar ese secreto, y bajo ningún concepto conviene revelarlo a nadie de la organización.

2 - Eres el favorito de tu jefe, su mano derecha

La amistad con quien manda puede beneficiarnos, pero también es un arma de doble filo que en algunos casos resulta tóxica, tanto para el jefe como para el empleado.

Como norma general, la clave es ser consciente de los límites entre la esfera personal y la profesional. Hay que tener en cuenta que cuando un jefe se involucra excesivamente con las personas de su equipo pierde objetividad. Además, si confundes una posible amistad con ser dócil e inofensivo, eso puede llevarte a estar en el grupo de confianza, pero sólo por adoptar el rol de satisfacer a tu superior. Y no puedes obviar que una posible amistad o relación privilegiada con un mal jefe puede ser tóxica, porque este tipo de superior ni valora, ni respeta a quien le adula. Debes prepararte para el hecho de que, cuando las cosas se pongan complicadas para quien manda, éste podría abandonarte a su suerte.

3 - No piensas decir a tus compañeros cuánto ganas

Pocos son capaces de dar pistas reales sobre su situación retributiva real. Esto tiene que ver con la falta de transparencia que existe en muchas organizaciones. Aunque no estés satisfecho con tu sueldo, no sirve de nada proclamarlo, ya que las indiscreciones en este sentido incomodarán a tus compañeros y te dejarán en evidencia frente a tus superiores.

Recuerda que este tipo de indiscreciones te puede pasar factura si tu empleador se entera de tus quejas, porque pueden ser interpretadas como una presión para que te suban el sueldo sin una justificación aparente. Pero tampoco es una buena estrategia decir a todo el mundo que no ganas lo que te mereces. Si crees que tus méritos o tu desempeño deben ser recompensados con un incremento salarial, hacerlo público no te ayudará.

En general, conviene analizar si realmente hemos cumplido los objetivos y hemos logrado los resultados que se justifican una subida salarial. Debemos vender nuestro progreso. este es nuestro mejor aval. Y un consejo final: no le digas a tu jefe que estás mal pagado, ni compares su sueldo o el de otros compañeros con el tuyo.

4 - Nadie debe conocer tu doble vida en las redes

Los expertos suelen decir que es mejor pasar inadvertido a utilizar nuestra marca personal de forma desastrosa, porque ese mal uso puede llevarnos a perder nuestro trabajo y a que un futuro empleador pueda rechazarnos.

Para mucha gente, vivir por encima de sus posibilidades en Facebook, Twitter y en otras redes sociales es ya algo cotidiano. Algunos presumen de una existencia idílica y envidiable y la documentan varias veces al día. Si eres de los que mantiene una imagen y presenta una realidad profesional determinada que no se corresponde con la vida que llevas en las redes sociales, debes valorar las consecuencias que tiene interpretar un papel y montar un decorado de cartón piedra que hay que alimentar constantemente. Hoy resulta complicado esconder lo que dices y haces en las redes. Algunos estudios internacionales revelan que el perfil que mostramos en Facebook es ya un predictor de nuestro éxito profesional. El número de seguidores o la popularidad que obtengas en las redes sociales ya no es ni siquiera un elemento diferenciador. Debes ofrecer argumentos sólidos y constantes para demostrando que eres un profesional valioso.

5 - Nunca revelar que estás buscando un nuevo trabajo

Siempre hay que salir bien y de forma elegante de la empresa en la que trabajas. Esta es la norma que debes seguir si buscas un nuevo empleo desde tu trabajo, o incluso si ya lo has conseguido y has decidido irte. Pase lo que pase, por mal que estés con tu jefe y por muy harto que estés de tu empresa; por mucha ilusión que tengas por el nuevo puesto que has logrado y del que nadie en tu oficina sabe nada.

Sigue así, no digas nada; sé profesional y actúa con eficacia.

Fuente: Expansión