Ciudad del Vaticano: récord en consumo de vino per cápita

El Vaticano, el estado más pequeño del mundo, ocupa el primer lugar en el ranking con 54,26 litros anuales por habitante
"Un banquete nupcial sin vino es una vergüenza para los recién casados, ¡imagínense terminar el banquete bebiendo té! El vino es necesario para la fiesta", dijo el Papa Francisco en una audiencia general sobre el milagro de las Bodas de Caná, en las que Jesús convirtió el agua en vino.

Este testimonio sirve para entender por qué la Ciudad del Vaticano, el Estado más pequeño del mundo con tan solo 800 habitantes, consume 45.000 litros de vino al año y se ubica primero en el ranking mundial elaborado por el Instituto del Vino de California, Estados Unidos. Esto significa que se beben 54,26 litros por habitante, por lo que los pontífices superan por lejos a países con tradición vinícola como Francia, Portugal o España. Los dos están ubicados en el sexto y séptimo puesto respectivamente.

El segundo país más consumidor de vinos del mundo es Andorra con 46,26 litros per cápita, seguido de Croacia (44,20 litros por habitante), Eslovenia (44,07 litros por habitante) y el territorio australiano de Isla de Norfolk (42,66 litros por habitante). Uruguay no se queda atrás, se ubica en el puesto 15 con 29,16 litros por persona por año, que superan a Argentina (puesto 23) y España (puesto 33).

¿A qué se deben estos números en la Santa Sede? Si bien la explicación más evidente es el uso del vino para la celebración de la eucaristía, hay quienes sostienen que esto no es un factor válido. "Esta no es una explicación posible porque durante la comunión se emplea muy poca cantidad de vino, apenas se mojan los labios", contrastó Michael Winterbottom, periodista del diario religioso The Universe Catholic Weekly.

Según publica el medio español El País una de las razones del alto consumo de vino es la exención impositiva. La mayoría de las ventas de vino en el Vaticano provienen de una especie de economato destinado a los residentes y profesionales vinculados al estado pontificio y denominado Spaccio dell'Annona. Allí los productos son totalmente libres de impuestos a la venta. En contraste con Italia en donde los impuestos a las bebidas alcohólicas llegan al 22%. Por ello, el Vaticano cuenta con botellas de vino procedentes de las mejores bodegas del mundo.

Otra explicación es la escasa población infantil. "La mayoría de los habitantes del Vaticano cumple con un perfil clásico del consumidor de vino: hombres mayores de 50 años, solventes y sin niños a su cargo. Estos acuden a muchas reuniones y comidas donde lo normal es que se sirva bastante vino", dijo la periodista española Raquel Pardo, especializada en el mundo del vino.

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