Clase invertida, el modelo de una maestra uruguaya moderna

Fue seleccionada por Microsoft para presentar su proyecto en Bruselas
Clase invertida es el nombre con que la maestra Sylvia Fojo denominó a su método de dictar clase. Un método que tiene como elemento fundamental la tecnología y que ante todo busca que el alumno tenga más participación y autonomía.

Tomando como base este modelo, elaboró el proyecto "La tecnología debe ser parte de nuestra planificación diaria" y se postuló para participar de Educator Exchange (E2), un evento anual que Microsoft organiza para reconocer y celebrar los logros de educadores que combinan contenido, pedagogía y tecnología en las aulas. La sorpresa se la llevó cuando meses después la contactaron para comunicarle que había sido seleccionada y que en los primeros días de marzo viajaría a Budapest para participar del evento y presentar su proyecto.

"Mi meta como docente es formar ciudadanos del mundo que sean eficientes en cualquier lugar donde vayan", dijo Sylvia a El Observador, al ser consultada sobre su método de enseñanza. Por esta razón, en la clase invertida el alumno es el protagonista y el docente se transforma en guía y moderador, explicó. "Mi meta como docente es formar ciudadanos del mundo que sean eficientes en cualquier lugar donde vayan", dijo Sylvia a El Observador, al ser consultada sobre su método de enseñanza. Por esta razón, en la clase invertida el alumno es el protagonista y el docente se transforma en guía y moderador, explicó.

Su método consiste en enviar a los alumnos, el día previo a la clase, un video de seis minutos adelantándoles el tema que tratarán al día siguiente. En la clase, Sylvia les plantea tres preguntas sobre el tema para que los alumnos investiguen en grupos. Para hacerlo no solo pueden utilizar el libro de texto, sino también la computadora. A través de internet y mediante programas gratuitos que facilita Microsoft (education.microsoft.com) los niños pueden trabajar juntos aunque no se sienten al lado. Incluso, pueden unirse alumnos que ese día no pudieron concurrir.

Cada niño trabaja en línea en un documento que comparte con los de su grupo. Para eso deben esperar su turno, ya que no todos pueden escribir al mismo tiempo. A su vez, el documento también lo comparte el docente que puede seguir el trabajo e identificar el trabajo de cada uno.

"A través de este método estamos promoviendo la investigación desde niños, el aprendizaje colaborativo, la independencia y la autonomía. Además, estamos promoviendo que los niños sean críticos y reflexivos", expresó Sylvia.

Para la docente, el modelo de clase tradicional "no debería existir más", ya que no prepara ciudadanos para el siglo XXI. Incluso, en sus clases, Sylvia no pena con malas notas a quien se equivoca. Al contrario, le pone puntos y caritas felices y les recuerda que con los errores es como se aprende. "Para mí aprender con equivocaciones es muy bueno, si no hay niños que se frustran y después no se animan", expresó.

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