Clavijo, la nueva figura policial, será el jefe de la Republicana

La renuncia de Guarteche generó más de una decena de relevos
Alfredo Clavijo asumirá el 16 de marzo como director nacional de la Guardia Republicana, el brazo militarizado de la Policía, nombramiento que lo consagra, a los 37 años, como el principal referente de una nueva generación de oficiales que han sido capacitados en el exterior como profesionales en seguridad. Si la figura de Rovert Yroa, actual director de la Guardia Republicana, representó la dureza en el combate a grupos criminales en zonas rojas, la de Clavijo busca impulsar la especialización necesaria para combatir la delincuencia.

El oficial presentó el 12 de febrero, junto al ministro del Interior, Eduardo Bonomi, "La nueva policía", una campaña que pretende promover una serie de valores entre los agentes. Por ello, no sorprende que el director de la Unidad de Comunicación del Ministerio del Interior, Fernando Gil, lo presentara ayer en su blog como "una de las promesas de la Nueva Policía (...), un referente ineludible de una generación de policías que empiezan a tener responsabilidades tomando la posta en la conducción del instituto policial".

Quien pasa la posta es el director nacional de Policía, Julio Guarteche, quien renunció esta semana a su cargo por razones de salud luego de ocupar durante seis años el cargo. Guarteche grabó un mensaje que será transmitido el 16 de marzo en la Escuela Nacional de Policía, donde se realizará el acto de asunción de una decena de oficiales. Es que la renuncia de Guarteche generó una serie de movimientos que la cúpula policial tenía previsto realizar en 2017.

Uno de los cambios más significativos es la llegada de Clavijo a la Guardia Republicana, porque pretende mantener el impulso que ha tenido esa fuerza en los últimos años y lograr una mayor especialización en los grupos que integran esa fuerza.

Bonomi suele presentar a la Guardia Republicana como "un cuerpo de policía militarizada". En 2013, bajo el mando de Yroa, le dio carácter nacional a una fuerza que hasta ese momento tenía competencia metropolitana. Al mismo tiempo, le encargó a Yroa el ingreso a zonas rojas para el combate a los narcotraficantes.

Durante los últimos meses, Yroa fue denunciado en varias oportunidades y su figura se fue desgastando. El año pasado, en el aniversario de la Guardia Republicana, Yroa dijo en su discurso que "los jóvenes y ambiciosos oficiales" que buscaban ocupar su cargo podían estar tranquilos porque recibirían una fuerza bien equipada. Muchos interpretaron, entonces, que el mensaje estaba dirigido a Clavijo, quien emergía como la nueva cara visible de la Policía.

Hijo de maestra y policía, Clavijo nació en Minas, ingresó a la Escuela Policial a los 18 años e integró el Grupo de Operaciones Especiales (GEO) de la Guardia Metropolitana entre el 2000 y el 2010. En la mitad de esa década, se capacitó durante un año y medio en operaciones especiales en el cuerpo de Carabineros de Chile. A su regreso, tuvo al menos dos actuaciones destacadas: el rescate de una niña y un pescador en la rambla, mientras entrenaba, y la conducción de la operación que abatió a Saúl Feldman en 2009.

Al año siguiente, asumió como jefe de la custodia del ministro Bonomi y en 2011 partió hacia Guatemala, donde se desempeñó durante dos años como custodia del alto comisionado de Naciones Unidas en ese país. Clavijo dirige hoy la Zona Operacional 5 de Montevideo, en la que tiene a cargo 1.600 efectivos que se encargan de operaciones especiales en apoyo a otras dependencias. Tras capacitarse en Inglaterra, estuvo al frente en ese cargo, entre otros equipos, del Grupo de Reserva Táctica (GRT) y dirigió los operativos policiales de los últimos clásicos del fútbol uruguayo y del concierto de los Rolling Stones. Un cuerpo de 1.500 hombres lo esperan en la Republicana.

Los cambios generados por la renuncia de Guarteche

El 16 de marzo, el actual jefe de Policía de Montevideo, Mario Layera, asumirá como director nacional de Policía y en su lugar quedará Ricardo Pérez, actual jefe de Canelones. A ese departamento irá el actual director de Policía Científica, Gustavo Fernández, que será remplazado por el subdirector de Científica, José Azambuya. El director de la Guardia Republicana, Rovert Yroa, será jefe en Colonia y el jefe de ese departamento, Adán Cuello Rosa, al igual que el jefe de Soriano, Carlos Ayuto, serán cesados. El jefe de Paysandú, Alberto González, pasará a Soriano. Su lugar en la jefatura sanducera será ocupado por el actual director del Instituto Nacional de Rehabilitación, Luis Mendoza, y en su lugar quedará el comisario mayor Crisoldo Caraballo, que dirigía el Centro de Formación Penitenciaria. Como subdirector nacional de Policía asumirá Hugo De León, actual director de la Escuela Nacional de Policía. Su sucesor será Henry De León, hoy subdirector de la escuela.

Estos cambios pretenden profundizar los programas en marcha y evitar el desgaste de los jerarcas en puestos clave, como el Instituto Nacional de Rehabilitación (el sistema carcelario) y la Guardia Republicana. Alfredo Clavijo será el director de la Republicana y Leandro Palomeque asumió en Bomberos.

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