Clima, sanidad y mercados jaquean a la carne uruguaya

El sector más competitivo también afronta varias dificultades
Por Blasina y Asociados, especial para El Observador

Al empezar el año parecía que el sector ganadero garantizaba la estabilidad ante la baja de precios internacionales de materias primas. Parecía que el eslogan a de “la vaca les gana” se abría paso en medio de la caída de los precios agrícolas, pero en el otoño toda la ganadería enfrenta su situación más difícil en varios años y no solo por las inundaciones que mataron miles de animales y desplazaron a decenas de miles.

La actividad de la industria frigorífica es 40% menor a la que tenía el año pasado a fines de abril, teóricamente momento de alta oferta y zafra. En parte la actividad es muy baja por las inundaciones. Pero también en parte porque la industria tiene carne en cámaras que sale lentamente y al precio más bajo desde 2009. De ese modo la facturación en la cadena cárnica y particularmente la de los productores ganaderos cae abruptamente.

El año pasado en abril se faenaban unos 24 mil novillos por semana y el precio por animal rondaba los US$ 800. Cada semana por venta de novillos los productores cobraban unos US$ 19 millones. La semana pasada la faena fue de 13.500 novillos, el precio ha caído a unos US$ 740 por cabeza y la facturación de la semana pasada queda debajo de los US$ 10 millones. Luego de varios años con precios habitualmente entre US$ 3 y US$ 4 por kilo de carcasa, la industria propone comprar a US$ 2,60 algo que para los productores acostumbrados a las referencias de los últimos años resultan difíciles de aceptar.

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Los mercados complicados


Por un lado, los precios de exportación venían en declive en mercados importantes como EEUU y China. En EEUU la oferta propia se va restableciendo tras años de escasez y los precios internos se van moderando. Por otra parte, la presencia privilegiada que teníamos en China ahora enfrenta una fuerte competencia, principalmente de Brasil. El precio promedio de exportación a ese mercado ha bajado marcadamente y en abril será el menor en cinco años. Es un destino clave por volumen. Y en tercer lugar –pero de gran importancia– varios contenedores con carne uruguaya destinada a EEUU fueron rechazados y todo el sector quedó enfrentado a una situación nueva, que genera incertidumbre.

Cuando se envía una exportación a EEUU no se sabe si será aceptada o no. Y no se sabe porque Uruguay no dispone de métodos para medir con el detalle suficiente la ausencia de residuos de productos veterinarios que, en caso de que lleguen en la carne, provocan el rechazo en el puerto de llegada. Es una situación nueva. Nunca había sido rechazado un contenedor por esta razón. Pero aumentaron los controles y así se detectaron residuos de productos que EEUU no admite, o solo admite en cantidades minúsculas.

La actividad de la industria frigorífica es 40% menor a la que tenía el año pasado a fines de abril.

Primero fue la aparición de etión, que se usa en el control de garrapatas y moscas de los cuernos. Luego se agregó la detección de Diazinón, algo que el Ministerio de Ganadería no confirma. Pero lo importante es que al ampliarse el conjunto de productos químicos que EEUU no tolera, o acepta en niveles muy bajos, se multiplican los riesgos para los exportadores uruguayos.

En el medio de los sucesos, los argentinos ya habían tenido problemas por la detección del antibiótico cloranfenicol en carne destinada a China. Los controles parecen estar aumentando en todas partes.
El resultante para Uruguay es un descenso en el volumen vendido a EEUU y una baja en el precio de colocación a China, que es hacia donde se están redireccionando las exportaciones.

Una combinación que ha derribado el precio del ganado en Uruguay para faena a los niveles más bajos desde 2009. El precio promedio de exportación ha pasado de los US$ 4.000 que sostuvieron por años a poco más de US$ 3.000 la tonelada.

China está comprando a esta altura prácticamente la mitad de la carne que exporta Uruguay. Venía creciendo 8% en el primer trimestre respecto al año pasado pero en la primera quincena de abril, con el empujón de carne originalmente destinada a EEUU, el crecimiento se fue a 18%. Mientras las exportaciones a EEUU en volumen cayeron 32%.

Dado que anteriormente por razones totalmente ajenas a Uruguay el mercado de Rusia había perdido relevancia y que otros mercados como Brasil o Chile han perdido peso, los problemas con EEUU resultan relevantes porque la diversificación de las exportaciones de Uruguay está un tanto erosionada.

De hecho los precios del ganado en Uruguay se han vuelto bastante dependientes de las compras de Israel o de que se generen necesidades de cumplimiento para el cupo Hilton.

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Un nuevo desafío


El problema para Uruguay es nuevo. Ya no se trata de vencer o prevenir un problema sanitario específico como la fiebre aftosa, la vaca loca o la brucelosis. Ahora se trata de lidiar con la multiplicidad de productos que se aplican para mantener a los animales sanos y libres de parásitos, y que pueden eventualmente quedar en proporciones infinitesimales en los músculos.

Y en esas pequeñísimas cantidades –partes por millón o a veces partes por billón– es donde radica buena parte del problema: Uruguay muchas veces no tiene cómo detectar la presencia de residuos en cantidades muy pequeñas. De esa forma los exportadores quedan sometidos a un riesgo que antes no estaba. Se embarca algo en Uruguay con la certeza de que tiene digamos menos de 40 partes por millón de etión, el producto que generó la mayor parte de los problemas. Pero si EEUU detecta que hay 10 partes por millón rechazará el contenedor.

China está comprando a esta altura prácticamente la mitad de la carne que exporta Uruguay.

Podría pensarse que con la trazabilidad se podría ubicar fácilmente a la tropa, al productor dueño y advertirle del problema. Pero no es tan sencillo. Buena parte de lo que se exporta a EEUU son recortes, carne que va quedando del procesamiento de los distintos cortes desde la carcasa a la caja donde será ubicado.

Fruto de esas tareas van quedando pequeños trozos de carne muy apropiados para hacer hamburguesas, por ejemplo. ¿Cómo hacer una trazabilidad en ese interminable rompecabezas de pedacitos de carne? Cuando aparece un producto veterinario en una partida de recortes –trimmings– es casi imposible identificar la causa del problema.

Dado que para algunos productos como el mencionado etión la tolerancia es cero y para otros la tolerancia es mínima –y los controles parecen ser sumamente minuciosos– es posible que haya que revisar mucho de la estrategia sanitaria. Entre ellas las especificaciones que están en las etiquetas de todos los medicamentos de uso veterinario.

Promover una cultura de cumplimiento estricto de los tiempos de espera entre la aplicación de un producto y la fecha de la faena es condición necesaria, pero tal vez no suficiente. Los tiempos sin aplicar productos serán revisados. La lógica de combate a la garrapata también será revisada.
Las exportaciones de carne de Uruguay están bajo la lupa estadounidense. Y mientras eso pasa ya anuncian desde Argentina la posibilidad de empezar a exportar carne a EEUU en el segundo semestre. La ganadería uruguaya deberá participar de una competencia cada vez más exigente.

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Los desafíos a la puerta del invierno


A la ganadería se le viene un invierno difícil por delante. Tras las lluvias, el frío. Los ganados perderán peso, las pasturas sembradas dañadas y mucha superficie que estaba previsto sembrar no pudo plantarse por un mes seguido de precipitaciones. La oferta de ganado para faena será muy irregular y el precio puede tener volatilidad a lo largo del año.

La faena de vacunos de 2016 será menor a la de 2015. En cuanto a precios, aunque se produzca escasez en los próximos meses, las cotizaciones parten de niveles tan bajos que es difícil suponer que llegarán a subir como para ser un factor inflacionario en 2016 o que para los productores los movimientos de precios que puedan darse compensen las pérdidas ocurridas por precio y producción en estos primeros cuatro meses del año.

Las pasturas dañadas ya es tarde para que sean resembradas. La llegada temprana de los fríos disminuye la oferta de ganado bien preparado. La estabilidad que daba la ganadería este año no se cumple. Lo cual no quita que a la larga vaya a darse nuevamente el famoso “la vaca les gana”.

La competitividad de Uruguay en ganadería le permitirá sobreponerse a la suma de dificultades que incidieron hasta ahora.

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