Clubes de fútbol impiden la instalación de bibliotecas en sus concentraciones

El ex futbolista y técnico, Daniel Baldi, además exitoso escritor, propuso a clubes de fútbol crear espacios de lectura de libros para jugadores en las concentraciones. Hay equipos que no lo permiten

Por Jaime Clara

Un futbolista pasa demasiado tiempo concentrado. Eso supone estar aislado, alejado de su familia, entrenando todo el día y con la cabeza metida en un partido. Baldi, contó el sábado pasado, en Sábado Sarandi, que en una oportunidad le tocó estar concentrado quince días en el Estadio Luis Tróccoli. "Fue desesperante e inhumano" -confesó-  Comentó, además, que la lectura se limita a los suplementos deportivos de los diarios -prácticamente lo único de los matutinos, el resto se ignora- y por si fuera poco, el ocio pasa, generalmente, también, por el fútbol, mirando partidos a través de la televisión, jugando videojuegos  o escuchando música. La lectura de libros, de los más variados, podría ser salvadora para la mente de los jóvenes futbolistas.

Hace unos pocos años, entre el propio Baldi y el técnico de la selección uruguaya de fútbol, Oscar Tabárez, surgió la posibilidad de dotar al Complejo celeste -dependiente de la Asociación Uruguaya de Fútbol,  donde se concentran los seleccionados- de una biblioteca.  La idea fue asumida con el entusiasmo que correspondía y dotó de un lugar donde los libros son una excelente compañía para quienes allí están concentrados.

Baldi, por su parte, ideó un proyecto en el cual le solicitaba a los clubes que destinaran un rincón,  no ya para una ambiciosa biblioteca, sino con una mínima estantería que sería abastecida con donaciones, tanto particulares como de las editoriales.

El proyecto fue enviado y sólo pudo lograrse en Nacional, Danubio, Wanderers, en Colonia y Salto. Todo indica que pronto, Defensor Sporting inauguraría un espacio, pero el resto ha ignorado la propuesta sin dar explicaciones. En el caso concreto de Peñarol, estaba todo dispuesto para contar con libros en Los Aromos, sin embargo, de un día para el otro, se anuló la iniciativa, relató el fubolista/escritor, durante la entrevista radial.

La conducta omisa de los directivos de las instituciones que ignoran una buena idea, es una muestra más del bajo nivel en el que está el fútbol uruguayo.  No ya como competición -eso lo dejamos a los entendidos- sino en la ignorancia del papel socializador que tiene la práctica de un deporte. El alto profesionalismo lleva a que los deportistas, desde muy jóvenes, dejen sus estudios y no tengan presente que la vida útil de un jugador puede ser muy corta. Baldi explicó, durante la entrevista, sobre los casos de depresión que surgen luego que de abandona la práctica permanente del deporte y el jugador se encuentra perdido, que por más dinero que pueda haber ahorrado, como persona e individuo, su vida se vuelve errática. El ninguneo -odio esta palabra, pero es muy gráfica- de los clubles que dilatan una respuesta, o niegan una buena idea, es infame.

Ahora, a través del Programa Nacional para la Formación Integral del Futbolista Juvenil “Gol al Futuro” y la ONG El Abrojo, este proyecto se extenderá a la Unidad Penitenciaria N° 9, El Molino, donde viven madres con sus hijos pequeños y en la casa El Repique, en el barrio Colón.

Pero los clubes deben sincerarse ante la opinión pública sobre por qué rechazan una idea que no tiene fines de lucro, ya que, según explicó Baldi, nadie cobra un peso y se trata solo de destinar un rincón para que haya una veintena de libros que permita a los jugadores, aprovechar el tiempo ocioso en la lectura. No hay razón lógica para ignorar la iniciativa.

La importancia de la formación

En 2011, en una entrevista en el semanario Crónicas (*), el psicólogo deportivo Gabriel Gutiérrez explicó que el deporte debe apostar a la "formación integral del futbolista. Es decir, apostar a trasmitir valores y la necesidad del estudio como una prioridad muy importante. El 99,86% de los niños y adolescentes que compiten en forma federada no van a llegar. Hay un 99.86% de fracaso asegurado. (...) El 0,87% llega a jugar en primera alguna vez, y solo el 0,14% hace la diferencia económica. El fútbol tiene un índice de fracaso gigantesco. " Ante la pregunta de si es un fracaso no hacer mucho dinero a través del fútbol, Gutierrez respondió que "el tema es que antes, por suerte está cambiando, el 85% dejaba de estudiar, apostaba todo al fútbol. Y la enormísima mayoría de los jugadores se encontraba a los 35 años con que no sabía hacer nada, y tenía que empezar a trabajar las ocho horas. Muy mal remunerados, con mucha angustia, mucha depresión. El jugador de fútbol vive una película que termina, de acuerdo a los casi veinte años que tengo de experiencia en mi consultorio, en una angustia muy fea porque su profesión es ex futbolista . ¿Y ahora qué hacés? Y no sé, estoy buscando trabajo. Algunos quieren seguir con el fútbol y hacen el curso de entrenadores, pero si te ponés a pensar hay 30 equipos entre la A y la B, 30 entrenadores activos. ¿Cuántos sin trabajo? Cientos. La mayoría de los entrenadores no tiene trabajo."

Agregó que el estudio se  realizó, en 2005,  para la Organización Nacional de Fútbol Infantil (ONFI), en el equipo de profesionales  que trabajaba con el ex jugador y técnico Gustavo Poyet. "En el fútbol infantil hay casi 60.000 niños, según Equipos Mori el movimiento social más grande del Uruguay. Hay alrededor de 500 árbitros, 4.000 entrenadores, 2.000 partidos cada fin de semana. Entre la divisional A y B hay dieciséis partidos, que son los que vemos. En el fútbol infantil hay 2.000, con un nivel de competitividad no muy sano la mayoría de las veces, pero que genera que a muy temprana edad tengan conocimientos futbolísticos. Por eso Uruguay, en relación a la cantidad de habitantes, es el mayor exportador de futbolistas por lejos. Esa cantidad, más toda la A, toda la B, las ligas de barrio, los colegios privados, la Liga Universitaria, las ligas del Interior, da un total que ronda los 80.000. De esos, hace la diferencia económica el 0,14%. ¿Qué se entiende por diferencia económica? Que terminada la carrera de futbolista, la persona si quiere se sienta a tomar mate en su casa y no trabaja más", opinó el psicólogo Gutiérrez.

(*) http://www.cronicas.com.uy/HNImprimir.cgi?15042,0


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