Coaching empresarial, una herramienta para el líder

La española Montserrat Hidalgo, conversó con Café y Negocios sobre su experiencia como coach, su perspectiva sobre el liderazgo y los motivos por los cuáles las empresas se someten al proceso
MONTSE HIDALGO

Por María Inés Fiordelmondo

"No es más que ayudar a las personas o empresas a saber cuál es su situación actual y hacia dónde quieren ir. Una vez que esto se define, el coach ayuda a seguir ese camino". Así fue la definición de coaching que brindó la experta española Montserrat Hidalgo en su reciente visita a Uruguay.
Hidalgo es socia fundadora de la Universidad de la Felicidad, con sede en Salamanca, donde se puede estudiar el máster en coaching, así como diversos cursos de inteligencia emocional.

Su acercamiento al mundo del coaching ocurrió luego de haber sido empresaria durante varios años. En determinado momento padeció una enfermedad que la llevó a replantearse si estaba haciendo lo que realmente quería. Esto hizo que investigara hasta toparse con una modalidad llamada "coaching" que la apasionó.

"Me cambió tanto que me dije: ¿Por qué no dedicarme a esto profesionalmente?" expresó.
Fue así que decidió involucrarse en otra perspectiva del ámbito empresarial y empezar a ayudar a las empresas a lograr sus objetivos. Se especializó en coaching de alta dirección con exponentes a nivel mundial.

Trabajo medible

Según Hidalgo, las empresas generalmente recurren al coaching por objetivos en su mayoría económicos, que van desde aumentar las ventas, cambiar el clima laboral y la imagen de la empresa, hasta ampliar el negocio y la llegada a mayor número de clientes. "Un proceso de coaching tiene que ser rentable para la empresa. Si la empresa lo paga, tiene que ver ese beneficio repercutido en su cuenta de resultados", apuntó.

Es por ello que la modalidad implica un trabajo medible desde el inicio: "Tenemos que medir claramente donde estamos y qué es lo que queremos conseguir después del proceso; a partir de ahí trabajamos en un plan de acción para conseguir esos resultados".

Las empresas no nos contratan en busca de un cambio, sino que lo que quieren son resultados".
A su vez, Hidalgo contó que cuando se trabaja con una empresa grande, resulta difícil colaborar con otra empresa al mismo tiempo, ya que cuanto más grande es, sus proyectos requieren mayor plazo y tiempo de involucramiento.

El primer paso del proceso de coaching es hablar con Recursos Humanos o la dirección de la empresa para analizar cuáles son sus problemas. Hidalgo trabaja con la alta dirección y equipo de liderazgo de las empresas tanto a nivel grupal como individual.

Mencionó que si bien normalmente un empresario nunca contrata un coach por asuntos individuales, en el proceso suelen surgir situaciones o "carencias" personales. "Cuando el coach ha ganado la credibilidad del coachee (cliente) y hay confianza, empiezan a surgir ciertos temas que necesitan ser trabajados dentro del proceso, porque están afectando a la consecusión del objetivo de la empresa. Normalmente estas conversaciones surgen de manera natural cuando te ganas la confianza", recalcó Hidalgo.

Uno de los diferenciales que tiene esta modalidad de trabajo, apuntó la experta, está en que el coach no dice lo que se tiene que hacer, porque no lo sabe. Así, a diferencia de un mentor, que sabe mucho de un tema y aconseja en base a su amplia experiencia, en el coaching se trabaja preguntando, haciendo pensar al entrenado para que saque sus propias conclusiones y clarifique sus objetivos.

Enfoque en los líderes

Para la master en coaching, toda persona puede ser líder. "Un líder es una persona que comienza por liderarse a sí misma, teniendo la capacidad de gestionar su mente y emociones", indicó. Así, una vez que una persona logra liderarse a sí misma, estaría apta para liderar a otros.

"Para algunos es más fácil porque nacen con ese don. Los demás podemos aprenderlo", señaló.
También habló sobre algunas carencias generales de los líderes con quienes trabajó, como por ejemplo no saber comunicarse con el equipo, o tener una visión clara pero no saber transmitirla para que otros actúen, lo que surge como denominadores comunes.

Por otra parte, consideró que también hay líderes cuyas carencias no están en la comunicación, sino en el "visionado". Se trata de personas que no saben hacia dónde quieren llevar su empresa.
Otros ejecutivos en cargos de liderazgo también se acercan a la experta con "crisis existenciales", preguntándose si están en el lugar adecuado o si están haciendo lo que quieren.

Mencionó que además hay personas que terminan acercándose por problemas personales que repercuten a nivel empresarial. "Diría que no hay un perfil, cada persona tiene sus problemas –sus retos, que es como me gusta llamarlos– a resolver para pasar al siguiente nivel", manifestó la experta. l

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