En la izquierda están convencidos que las empresas extranjeras están copando los sectores estratégicos de la producción nacional y eso les quita el sueño. Tierra, carne, leche, arroz y madera, productos clave de la economía local, están en la mira de los inversores extranjeros. Por eso desde el Ministerio de Ganadería, a cargo del Movimiento de Participación Popular (MPP), y también desde el Partido Comunista (PCU), promueven la adopción de medidas legislativas que regulen el mercado y el destino de la producción de estas nuevas compañías.
Limitar la concentración de tierras en manos extranjeras, obligar a que a lo largo de toda la frontera los propietarios sean únicamente uruguayos y fijar cuotas de producción para abastecer el mercado local, son algunas de las medidas que evalúa el gobierno e impulsan adesde el Frente Amplio (FA).
También se reclama priorizar los acuerdos comerciales en la región antes que mirar a Estados Unidos y Europa, y jugarse a pleno en la conformación del Banco del Sur.
Sectores estratégicos. De las 10 principales empresas exportadoras del país solo tres son uruguayas, pero una de ellas, la arrocera Saman, acaba de expresar su voluntad de vender hasta el 100% del paquete accionario a la brasilera Camil, negocio que se concretará antes de fin de año, según estiman en el Ejecutivo.
Como se trata de los sectores agroindustriales de exportación más importantes, con precios internacionales cada vez más convenientes y rentabilidad local envidiable, el objetivo es evitar que solo produzcan para vender en el exterior, poniendo así en riesgo el abastecimiento local. Tampoco quieren fomentar los oligopolios privados y menos aún si son de extranjeros.
Por estos días en la izquierda se instaló entonces un debate político y económico que se considera clave para el futuro del país: cómo hacer para captar cada vez más inversiones extranjeras –herramienta fundamental para generar empleo, dice el gobierno – regulando su funcionamiento sin asustar y mucho menos correr a los inversores que deciden poner sus dólares en Uruguay.
“Todo bien con el libre mercado, pero no puede quedar suelto”, advirtió el subsecretario de Ganadería, Ernesto Agazzi.
Desde el MPP, el PCU, el Nuevo Espacio (NE), e incluso desde Asamblea Uruguay (AU) se reclama al gobierno seguir la situación de cerca y actuar evitando desequilibrios que atenten contra la industria nacional y el abastecimiento local.
“En la medida que Uruguay tiene una economía cada vez más estable, con los menores índices de corrupción, el país se vuelve cada vez más atractivo para inversores extranjeros”, explicó Agazzi, quien aseguró que seguirá siendo así “por muhco tiempo”. Pero el subsecretario de Ganadería advierte que “no todas las inversiones son iguales”. En el caso de la venta de Saman, el comprador dominará el 65% de la producción nacional. “Esto es para verlo con mucha atención”, advirtió.
Agazzi destacó además que la cadena arrocera es “solida y madura”, pero se preguntó: “¿el nuevo actor extranjero va a respetar esto?. Es una situación peligrosa”.
“Yo si fuera arrocero estaría preocupado”, sentenció Mujica en el mimso sentido.
En la carne, donde cerca del 40% de los frigoríficos y mataderos están en manos extranjeras, la situación también preocupa.
“La cedana carnica no se autoregula, cada actor hace lo que quiere, por lo que también es peligroso que cada vez haya más extranjeros dominando el negocio”, advirtió Agazzi.
Comunistas. El senador Eduardo Lorier, reclama medidas para “aminorar” el proceso de extranjerización de los sectores estratégicos agroexportadores.
El secretario general del Partido Comunista entiende que los inversores extranjeros eligen Uruguay por la alta rentabilidad de los productos commodities. Pero advierte que tras el desplome de la “burbuja inmobiliaria” en Estados Unidos, que provocó un “impresionante” receso en la economía mundial, los precios de estos productos caerán. “¿Qué va a pasar con las inversiones extranjeras en Uruguay?, ¿se van a quedar, van a echar trabajadores o van a cerrar?”.
Para contrarrestar cualquier efecto especulativo, Lorier propone “aumentar fuertemente la inversión pública, sobre todo en vivienda” y “asociarse decididamente al Banco del Sur”.
Leche. Al senador Jorge Saravia (MPP) le preocupa más la industria láctea. Asegura que hay empresas de México, Venezuela, Colombia, Estados Unidos y Nueva Zelandia que se aprestan a invertir en Uruguay, para exportar al mundo, “porque la tonelada de leche en polvo que el año pasado valía US$ 1.700, ahora se paga US$ 5.000 en el mercado internacional”.
Saravia y el MPP impulsan la aprobación de la ley que crea el Instituto Nacional de Lechería, “porque va a imponer cuotas de exportación asegurando abastecimiento del mercado interno”.
El legislador denunció que empresas extranjeras ya ofrecen pagar el litro de leche al productor a $ 8, cuando saben que Conaprole subirá en los próximos días a $ 7 lo que paga a sus productores.
“Esto perjudicará a Conaprole y el abasto local porque los pequeños productores optarán por venderle a la industria extranjera, que solo piensa en exportar”, aseguró.
“Que vengan todas las inversiones que quieran pero en un mercado regulado por el Estado para que no destruyan la industria nacional y dominen a gusto los sectores estratégicos de la economía nacional”, advirtió.
El senador Carlos Baraibar, de Asamblea Uruguay, también está preocupado. Si bien dice que el problema es incipiente, advierte que “si se generaliza la venta de sectores estratégicos a empresas privadas, puede haber desequilibrio y entonces habrá que revisar la legislación para corregirlo”.
Para el diputado del Nuevo Espacio, Diego Cánepa, la compra sitemática de empresas de sectores estratégicos por parte de extranjeros se explica porque “los empresarios que critican al Estado no son emprendedores y no calzan los puntos para estar a la altura de las circunstancias, por eso venden”, sentenció.