"Colombia hoy es una esperanza"

Raúl Rosende, jefe de gabinete de la Misión de la ONU, explica las tareas previstas para el organismo
Desde Bogotá

En un momento en que hay tantos conflictos en el mundo, la paz en Colombia nos da un mensaje muy poderoso de esperanza", dijo el secretario general de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, ante el Consejo de Seguridad cuando el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, hizo entrega la semana pasada de una copia del acuerdo de paz entre su gobierno y las FARC. El jefe de la ONU, que culmina su gestión el próximo 31 de diciembre, estuvo en Cartagena el lunes pasado en la ceremonia de la firma del documento y dio su total apoyo al proceso colombiano. Es que para este coreano de 72 años es una excelente noticia, en un mundo convulsionado por la guerra en Siria y estremecido por la crisis de los refugiados, hechos que han mostrado las deficiencias de su organización.

A pedido de Colombia, la ONU interviene en el acuerdo de paz para verificar en los próximos seis meses el cese de hostigamiento entre las partes y la entrega de armas por parte de los guerrilleros.

El uruguayo Raúl Rosende (54 años), que cumple tareas en la solución de conflictos desde la década de 1990, es actualmente el jefe de gabinete de la Misión de ONU en Colombia. En entrevista con El Observador explicó las tareas que realizará el organismo internacional en la etapa naciente del posconflicto.

¿Por qué se involucran las Naciones Unidas en el acuerdo de paz?
El gobierno y las FARC acordaron que la verificación del cese de hostilidades se realice a través de un mecanismo tripartito: el gobierno, las FARC y una misión de la ONU. La ONU establece una misión política en Colombia para verificar el cese de hostilidades y la dejación de armas por parte de las FARC. La idea es que después de ese proceso, la ONU además verifique la reintegración de los excombatientes por un período de tres años.

¿Cuántos funcionarios están involucrados en esta tarea?
En este momento tenemos en Colombia alrededor de 160 personas. Y al final serán entre 450 y 500. Eso sería por seis meses, que es el tiempo de la verificación del cese de hostilidades y la dejación de armas. Estas tareas se concretarán en 20 zonas y seis campamentos. Por su parte, el gobierno y las FARC tendrán unos 250 observadores cada uno.

¿Cómo se realizará concretamente la tarea?
Los guerrilleros van a llegar a las zonas establecidas en donde van a entregar las armas, que serán registradas, y luego se depositarán en contenedores. La idea es utilizar algunas de ellas para hacer tres monumentos –en Colombia, La Habana y Nueva York–.

Ha habido un fuerte apoyo de la ONU al acuerdo de paz...
Hay mucho apoyo de la comunidad internacional. El Consejo de Seguridad apoyó por unanimidad la creación de la Misión de la ONU en Colombia. Y no siempre ha sido así. En los últimos años no ha sido tan fácil que haya posiciones unánimes en el Consejo de Seguridad. Lo que esto refleja es que para la mayoría de la gente, Colombia hoy es una esperanza. Es decir que en Colombia el proceso va en la dirección correcta. Hay un apoyo al proceso.

¿Qué particularidad tiene la solución del conflicto armado en Colombia?
Es el único caso en el mundo en el que la verificación se realiza en forma tripartita. Es la primera vez que hay un mecanismo tripartito. Y es una buena idea, porque el trabajo en conjunto da más confianza a las partes. Después de una guerra de más de 50 años, lo que hay que fortalecer es la confianza, la credibilidad entre los negociadores. En otros procesos ha ocurrido que terminan los vínculos una vez que finaliza la negociación, y así se rompe la confianza construida. Al poco tiempo comienza a haber problemas porque desaparece el vínculo logrado durante la etapa negociadora. Y eso es muy malo. En esta oficina, delegados del gobierno, las FARC y de la ONU trabajarán juntos todos los días. Es muy importante que los delegados del gobierno puedan ver qué hacen las FARC y que los delegados de las FARC puedan ver qué hace el gobierno.

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