Comienzan las clases: Educación Media

Los días de ir a clase, escuchar a un docente que transmite información irán dando lugar a metodologías distintas

Los días de ir a clase, sentarse en un determinado lugar, y escuchar a un docente que transmite información y conocimientos a un alumnado con poca participación, irán, cada vez más, dando lugar a metodologías distintas. La realidad lo impone.

Tenemos una crisis de motivación en el alumnado de la educación secundaria. La motivación, la enseñanza y el aprendizaje son procesos fuertemente interrelacionados al extremo que, si falla la motivación, fracasa el aprendizaje. Uruguay está entre los países con mayor inasistencia liceal. Necesitamos desarrollar la voluntad de aprender y la capacidad para comprometerse en el aprendizaje. Esto significa tener bien en cuenta al alumno en el plano social, emocional, y motivacional. Nos debemos un debate serio sobre cuestiones que refieren a cómo lograr motivación y cómo enseñar mejor para que se pueda aprender mejor.

Hace ya un tiempo presentamos algunas propuestas para la educación media que vale reiterar.

Aliviar la sobrecarga curricular. Tenemos una sobrecarga de contenidos curriculares. Necesitamos aliviar la sobrecarga curricular avanzando hacia un sistema de educación media que procure complementar un número reducido de materias obligatorias relevantes (reforzadas) con módulos curriculares opcionales que puedan secuenciarse y acreditarse de diferentes maneras (ejemplo: sistema de créditos); por nombrar alguna de las posibilidades. Lo peor es seguir haciendo lo mismo y esperar resultados distintos.

Hay que trabajar en la coordinación curricular –coherencia y consistencia en la práctica educativa entre etapas–, una misma (o similar) expectativa respecto de contenidos básicos de enseñanza y expectativas básicas de aprendizaje para todos los alumnos de una misma edad o grado educativo, definir “perfiles de egreso” de cada subsistema o tramo educativo y definir indicadores de desempeño esperado para cada área de aprendizaje curricular, definir una propuesta de competencias básicas sólidas y relevantes entre primaria y secundaria y mecanismos para evaluarlas, diseñar y aportar guías de clase para cada logro relevante de aprendizaje, contar con buenos servicios de apoyo (programas de educación compensatoria y nivelación, tutorías personalizadas o de pequeño grupo para evitar que se repitan y multipliquen las trayectorias de fracaso, caminos diversos para alcanzar egresos universales de la educación media, etc.).

Plan de Tutorías a los Alumnos de la Educación Media (Pares tutores). Alumnos ayudando a alumnos. Una iniciativa, que presentamos hace ya un buen tiempo, y está dirigida a estimular la interacción y la ayuda entre pares. Una oportunidad de enseñanza y aprendizaje entre pares. No sólo se beneficia quién recibe la ayuda. El que explica, profundiza y afirma su propio aprendizaje. Es un proceso de ayuda mutua. En cierta medida, construyen y aprenden conocimiento de modo cooperativo. En estos días, la directora de Secundaria, Celsa Puente, ha hecho un planteo similar. En sus palabras: “que los alumnos mejor formados puedan oficiar como tutores de sus propios compañeros”.

Incorporar la técnica de dinámica de grupos en la educación media. La intervención grupal es una opción práctica a privilegiar por su gran potencial de efectividad con los adolescentes y con amplias aplicaciones posibles: sistemas de tutorías, grupos de orientación vocacional, grupos motivacionales, grupos de apoyo familiar, dinámica de grupo para adolescentes para la prevención del consumo de alcohol y drogas, prevención de violencia en los centros educativos, mejora del clima social de los centros educativos, etc.

Metodologías de aprendizaje cooperativo y participativo. Finalmente, siguiendo con el planteo de propuestas diferentes, plantearía nuevas formas de estructuración de las relaciones alumno-alumno a través de metodologías de aprendizaje cooperativo y participativo. Se trata de una modalidad que ha ganado un considerable espacio a nivel internacional. Se utiliza hoy en todos los niveles de la educación en prácticamente todo el mundo. No se contrapone al aprendizaje individual y no es lo mismo que el trabajo en grupo tradicional. Es una modalidad que permite a los alumnos trabajar juntos en la consecución de las tareas que el profesor asigna. Complementa el trabajo individual con el trabajo de equipo.

El docente planifica la tarea educativa a realizar y los alumnos luego la desarrollan en forma colectiva, en forma interdependiente. Utiliza pequeños grupos de trabajo, generalmente 3 a 5 alumnos, seleccionadas de forma intencional. Requiere necesariamente que cada alumno adopte un papel activo. La cooperación está en trabajar juntos para lograr metas compartidas. Se recompensa la interdependencia. Los alumnos tienen que llegar a percibir que están unidos a los otros de forma tal que no pueden lograr la meta si los otros quedan atrás, y viceversa. Tendrán también que aprender a resolver sus diferencias para progresar juntos. La interacción y confrontación a la que son expuestos los alumnos lleva implícita la exigencia de exponer verbalmente sus pensamientos (ideas, opiniones, críticas, etc.) ante sus compañeros de grupo, potenciando el desarrollo no sólo de la capacidad de expresión verbal sino también de la capacidad de relacionamiento y las habilidades interpersonales.

Esto no quiere decir que las clases frontales de tipo expositivas sean inadecuadas. No son metodologías mutuamente excluyentes.

drguillermofossati@adinet.com.uy


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Guillermo Fossati

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