Comisión papal suscita esperanza sobre entrada de mujeres en el clero

Este viernes fue la primera reunión para estudiar el rol de la mujer en la Iglesia Católica

Una comisión papal encargada de estudiar el papel de las mujeres diáconos en los primeros años del cristianismo se reunió este viernes por primera vez, suscitando esperanza entre los reformistas sobre un posible ingreso de las féminas en el clero católico.

Con las normas actuales, sólo los hombres pueden ser curas o diáconos en la Iglesia Católica. Éstos últimos son eclesiásticos que pueden pronunciar sermones u oficiar bautizos, bodas y funerales, pero que no confiesan a los fieles ni dan la comunión, unas labores reservadas a los sacerdotes.

La comisión, que incluye a seis mujeres entre sus 13 miembros, se encargará de estudiar si las mujeres actuaron habitualmente como diáconos en el primer período del cristianismo.

Quienes defienden un mayor papel de las mujeres en la Iglesia afirman que fueron diáconos en aquel momento y que, por tanto, no hay ningún obstáculo para que vuelvan a serlo ahora.

Los miembros más conservadores del clero se muestran, por su parte, recelosos ante la posibilidad de permitir un cambio que, según ellos, abriría la puerta a la posibilidad de ordenar mujeres curas.

El equipo designado por el papa Francisco en agosto se considera como equilibrado entre los conservadores y los partidarios de un mayor rol de las mujeres en la Iglesia.

No se espera que llegue a ninguna conclusión al término de esta reunión de dos días, la primera de un proceso para el que no hay fecha límite.

Durante muchos años, el hecho de ser diácono se consideraba como una etapa antes de ser ordenado cura, pero el Concilio Vaticano II (1962-65) abrió el diaconado a varones casados que no tenían intención de ser sacerdotes.

Según las últimas cifras que publicó, la Iglesia católica tiene 415.000 curas y 44.500 diáconos en todo el mundo.

Francisco dio el visto bueno a esta comisión a petición de las mujeres de las órdenes religiosas, que son mucho más numerosas que los monjes y los curas juntos.

El pontífice negó, sin embargo, el sacerdocio a las mujeres, siguiendo la doctrina establecida desde hace siglos en la Iglesia.


Fuente: AFP

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