Cómo ayudar a nuestros hijos a navegar los increíbles viajes de sus vidas

"A diferencia de la ejecutiva de Apple, Angela Ahrendts, yo no estoy 'de turno a todas horas'"
Por Lucy Kellaway
Financial Times


Angela Ahrendts se sentó a escribirles una carta abierta a sus hijas, Sommer y Angelina, la semana pasada, y publicó el resultado en LinkedIn para que todos lo vieran. A la mayoría de las personas les gustó muchísimo. ¡Inspirador! ¡Bello! ¡Fabuloso! Ese fue el veredicto en Twitter.

Al leerlo yo también quedé maravillada, pero principalmente de cómo otra mujer profesional de raza blanca, nacida un año después que yo, podría percibir a la maternidad de forma tan diferente.
La ejecutiva de Apple y antigua jefa de Burberry comienza así: "Siempre he tratado de servir de ejemplo cuando estamos juntas, así que haré lo mismo en esta carta al recordarles sobre algunos consejos que les ayudarán a navegar el increíble viaje que tienen por adelante".

Antes de que ella entrara en materia, ya nos habíamos separado. Ahora que mis hijos son jóvenes adultos no me veo dirigiéndolos en lo más mínimo. Ni creo que unos cuantos consejos de mi parte les van a ayudar mucho en el increíble viaje de sus vidas. En efecto, me niego a ver la vida como un viaje, increíble o no. Me reservo usar esa palabra para algo que implica ir de A a B, preferiblemente con un boleto.

El primer consejo de Ahrendts es estar presente. "Siempre he tratado de estar presente para ustedes", dice ella.

Esta jerga de la atención plena me parece una evasión cuando la utilizan padres que trabajan. Está comprobado científicamente que no puedes estar en dos lugares a la vez, así que si estás presente en el trabajo no puedes estar presente en casa. Decir lo contrario disminuye un poco la culpabilidad, pero no cambia la realidad.

"Quería que supieran que estoy aquí para ustedes espiritual, emocional y digitalmente", prosigue. ¿Digitalmente? ¿Qué quiere decir eso? ¿Que uno está presente cuando está ausente?

"Ustedes saben que yo estoy de turno 24 horas al día, siete días a la semana para dar amor, consejos, o sólo para compartir una foto cómica, un Bitmoji o una sonrisa".

Por el contrario, yo siempre les he aclarado a mis hijos que yo estoy de turno 16 horas y siete días a lo máximo; me pueden despertar de noche para emergencias, pero nunca para una sonrisa o un Bitmoji. No estoy segura de lo que es un Bitmoji, pero pensándolo mejor, dudo que tampoco esté de turno de día para compartirlo.

Hasta ahora, nuestro desacuerdo podría ser simplemente debido a que Ahrendts es estadounidense y yo soy británica, y que para ella tiene sentido escribir en LinkedIn lo mucho que quiere a sus hijos. Para mí no tanto.Sin embargo, al seguir leyendo, surgió un desacuerdo más profundo. "No dejen que nadie las convenza de hacer algo que no les parezca natural o que no esté alineado con sus valores o los dones que les ha dado Dios", les insta a sus hijas.

No sólo no estoy de acuerdo con esto, lo rechazo activamente. Este tipo de consejo es la razón por la cual los millennials son tan menospreciados.

¿Si sus madres les han dicho que nunca hagan nada que no les parezca natural o no se alinee con los dones que les ha dado Dios, cómo van a ser otra cosa más que mocosos insufribles cuando entren a la fuerza laboral?

En vez, yo les advierto a mis hijas (e hijos) que casi todo trabajo parece antinatural al principio y a menudo es un poco aburrido. Pero si eres persistente, mejoras, y tienes un poco de suerte puede ser una experiencia bastante interesante.

La carta de Ahrendts a sus hijas es similar a una escrita a su hija por Eric Sprunk, director de Operaciones de Nike, como parte de la misma campaña Líderes e Hijas organizada por el reclutador Egon Zehnder. "Quiero que sepas que puedes ser una increíble líder de negocios, madre, hermana, hija, tía, madrina, amiga y esposa, todo a la misma vez", escribe.
Esto es completamente irresponsable. Dudo que viva una mujer que haya hecho todo esto, y al poner metas inaccesibles él está invitando a la Srta. Sprunk a un fracaso inevitable.
Desde mi perspectiva británica, lo que yo quiero para mis hijos e hijas por igual es que sean seres humanos decentes, económicamente independientes y más o menos felices. Yo pienso en mi propia madre, que no estaba ahí para mí digitalmente, pero que sí me enseñó a tejer y a escribir, dos habilidades que han resultado ser muy útiles.

En cuanto a lo que yo les he enseñado a mis hijos, hace 10 días estaba sentada en un escenario en Londres con una de mis hijas, en otro evento organizado por Egon Zehnder. Ella observó que tener una columnista escandalosa como madre ha sido una ventaja a medias. Pero después dijo algo que me hizo muy, pero muy feliz; que yo le he enseñado a detectar falsedades y tonterías a una distancia de 50 pasos.

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