Como complicar algo que debe ser transparente y simple

Desde hace algunos días el cesedel director de la Biblioteca Nacional sorprendió al sosegado ambiente cultural local. La calma chicha se transformó en una trama de secretisimo y desprolijidad

Carlos Liscano, no sólo había sido viceministro del Ministerio de Educación y Cultura del gabinete de Tabaré Vázquez en su primera Presidencia, sino que en los últimos años había tenido una eficiente tarea como director de la Biblioteca. De hecho, ese desempeño fue lo que motivó que fuera el primer mando medio del MEC en ser ratificado para la nueva administración, hace un par de  meses. Liscano asumió formalmente en este periodo, junto al resto de las autoridades, el 10 de marzo pasado, en una ceremonia en el noveno piso de la sede de la calle Reconquista.

Sin embargo, en su última edición, el semanario Búsqueda informó que  presidente Tabaré Vázquez habría decidido cesar de su cargo al director de la Biblioteca Nacional, Carlos Liscano. La noticia indicaba que en el Consejo de Ministros del lunes pasado, se comunicaría el nombre del  sustituto, cosa que no sucedió. Consultado por Montevideo Portal, Liscano aseguró que no tiene ninguna confirmación respecto a su posible remoción. "No estoy al tanto de nada. Me enteré a través de llamadas de amigos.  Me confirmaron y renovaron hace 28 días. Me parece un poco rápido para un cambio." Búsqueda agregó que "el relevo se enmarca en diferencias con nuevas autoridades del Ministerio de Educación y Cultura."

Según radio Montecarlo, la ministra de Educación y Cultura, confirmó que el director de la Biblioteca Nacional, Carlos Liscano, será reemplazado por una mujer "con amplios conocimientos" en el área. "Creemos que hay que tener un nivel de comunicación con la dirección de otra manera", explicó.

La pregunta surge sola: ¿no se sabía esto hace dos meses cuando ratificaron a Liscano en el cargo? ¿Es una cuestión de género? Si iba a ser interino en este periodo, ¿por qué no se le informó a Liscano de esta situación? Porque el 10 de marzo asumió, en el mismo acto que la Ministra y el resto de las autoridades,  no se hizo mención a que ese u otro cargo, iba a ser removido en el corto plazo.  Lo cierto es que resulta muy curioso el relevo en estas circunstancias. Por lo pronto es extremadamente desprolijo, porque no se informó al involucrado, que se enteró por la prensa de lo sucedido. No hay explicaciones públicas del cese, no hay una evaluación de la gestión de Liscano que, insisto, con un estilo que puede no gustar, no se dudaba que era efectiva. El cambio de administración de gobierno, hubiera permitido sustituirlo y nadie se hubiera sorprendido. Sin embargo fue una de las primeras ratificaciones del gobierno de Vázquez. Durante cinco años, ¿ Liscano no tuvo "amplios conocimientos" en el área (Ministra sic) y ahora, al mes y medio de haber comenzado la nueva administración deciden cambiarlo? ¿No sería más fácil y transparente hablar de los planes de gestión en forma clara y directa?

La investigadora, crítica literaria y editora, Ana Inés Larre Borges, escribió en su muro de facebook, que "la Biblioteca Nacional. En 2016 la Biblioteca Nacional cumple 200 años. Nobleza obliga.Y aunque me comprendan las generales de la ley, quiero decir que la Biblioteca Nacional tuvo un antes y un después con la dirección de Carlos Liscano. Es la institución más antigua y la creó Artigas, pero por décadas estuvo abandonada y en decadencia. En estos cinco años cambió radicalmente: en su infraestructura edilicia, en su rescate del patrimonio material y simbólico, en la calidad de los actos de su agenda cultural, en los congresos que pusieron a pensar qué Biblioteca se quiere, en el desarrollo de la investigación. Dicho de otro modo: en la sala Julio Castro, en la ambientación térmica, en el wifi libre para jóvenes que llenan la sala Varela, en la recuperación y adecuación física de archivos literarios y de periodistas, en baños decentes y lindos, en la librería La Nacional que posibilitó el acceso a lo que edita el estado, y etcétera. Hay mucho por hacer, pero lo hecho es mucho y es de gente noble reconocerlo."

Carlos Liscano ha sido un ferviente defensor de la institución que le tocó dirigir. Al punto que no dudó en acusar severamente a quienes atentaban con los afiches y pegatinas la fachada del histórico edificio. Y no importaba si los acusados eran integrantes de su propia fuerza política. ¿Le están pasando factura al mes y medio del nuevo gobierno?

Apenas conocido el relevo de Liscano, el director general de Secretaría del MEC Jorge Papadópolus ordenó a una funcionaria de la Biblioteca que retirara de Facebook todas las fotos que Liscano había tomado para denunciar el atentado patrimonial. ¿Lo que molestaba el del director Liscano era su honestidad brutal para plantear algunos temas, afectara o no al partido político de gobierno o a los sindicatos? ¿El estilo Liscano de decir la verdad era la piedra en el zapato? Basta recordar su visita, el año pasado a El Observador TV. http://www.elobservador.com.uy/noticia/284962/34el-frente-desconoce-la-importancia-de-la-cultura34/

Aparentemente Carlos Liscano sería sustituido por una mujer (la cuestión de género es una preocupación de la ministra Muñoz)  bibliotecóloga de profesión, con experiencia  universitaria. "Tiene bajo perfil", según los informantes.

Todo tiene un halo de oscurantismo y desprolijidad que a la que menos ayuda es  a la Biblioteca Nacional y pone en una situación incómoda a quien vaya a conducir los destinos de la prestigiosa institución. La aludida bibliotecóloga, en caso de ser ella.

Todos los intentos realizados ayer para contactarme con el Director General de Secretaría del Ministerio de Educación y Cultura, Jorge Papadópulos, y lograr algún dato certero sobre lo que en esta columna se comenta,  fracasaron con éxito.


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