¿Cómo era Vázquez opositor?

El FA se queja del resto de los partidos, pero exgobernantes dicen que la izquierda fue mucho peor
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Del otro lado del mostrador

“Si nos quieren imponer la concepción del gobierno en materia económica y disfrazar privatizaciones, nos tendrán una vez más de pie para plantear la consulta popular cuándo y cómo corresponda”. Tabaré Vázquez, al anunciar “lluvia de plebiscitos” en el 2000

“El FA ha tratado, a través de esa asimilación de decisiones del PIT-CNT, de impugnar todas las acciones de cambio que se quieren hacer”.

El presidente Jorge Batlle, en marzo de 2002

“El dicho de ‘cuanto peor, mejor’ presidió la oposición del FA”.

José Amorín, senador colorado, en marzo de 2016

“Sería el plebiscito más importante de toda la historia del país”, dijo Vázquez desafiando al gobierno a disolver las cámaras si lograba una censura al ministro Alberto Bensión.

Tabaré Vázquez, en junio de 2002

“Hay una acción irresponsable que pone en tela de juicio a una institución creíble (...) Esto es desde mi punto de vista institucional y republicano, jugar con fuego”. Declaración posterior a que Vázquez manifestó dudas sobre la credibilidad de la Corte Electoral.

Hugo Fernández Faingold, en junio de 1998

“Busca generar una incertidumbre que la juzgo antipatriótica (...); es terrible, pero demuestra que el doctor Vázquez no está preparado para gobernar el Uruguay”, luego de que Vázquez se opusiera al canje de deuda.

Luis Alberto Heber, en marzo de 2003

“Si no cambiamos, esto se va al tacho, desaparece el Uruguay, desaparecemos los uruguayos”.

Tabaré Vázquez, en mayo 2001, al semanario Búsqueda

“No hubo acto al que no se opusieron de la forma más feroz”.

Julio María Sanguinetti, expresidente, en marzo 2016

“(Con Vázquez) tenemos conceptos distintos acerca de cómo hacer oposición en Uruguay”.

Danilo Astori, en setiembre 2003, al diario El País

“El que está tirando la piola es el gobierno (...). Si la piola se rompe, la responsabilidad va a ser del gobierno. (...) El estado del alma de los uruguayos es que estamos ante una catástrofe”.

Tabaré Vázquez, en junio de 2001, al semanario Búsqueda


Por Federico Sierra

El gobierno está molesto con la oposición: desde el presidente Tabaré Vázquez hasta legisladores, pasando por varios funcionarios de Presidencia consideran que la actitud de los partidos que no integran el gobierno está fuera de lugar.

Una cosa es ser oposición, criticar y marcar discrepancias, aseguran. Otra muy diferente es oponerse a todo, no dejar pasar una oportunidad para atacar, no colaborar en nada, aseguran.

"Hay un ensañamiento", repiten, al justificar la decisión de tener en stand by la votación de las venias que faltan aprobar hasta que no cambie "el clima político".

Sin embargo, hubo un tiempo no muy lejano en el que, del otro lado del mostrador, era el actual presidente Tabaré Vázquez quien encabezaba una dura oposición que no daba tregua y era acusado, en forma constante, de poner "palos en la rueda".

"Es notorio que fue implacable en la oposición", aseguró a El Observador Julio María Sanguinetti, presidente de la República dos veces (1985-1990 y 1995-2000).

"No hubo acto al que no se opusieran del modo más feroz", afirmó Sanguinetti.

"El Frente Amplio hizo una oposición dura y desleal, y priorizó siempre el interés partidario sobre el interés del país", señaló, en tanto, el actual senador colorado José Amorín, un dirigente de peso en el gobierno de Jorge Batlle (2000-2005) como diputado y ministro.

"El dicho de 'cuanto peor, mejor' fue la frase que presidió la oposición del Frente Amplio", subrayó.

La fuerte oposición llevada adelante por Vázquez –que promovió varias consultas populares contra los gobiernos colorados– generó más de una vez polémicas con los gobernantes de la época, pero también en la interna del Frente Amplio. Danilo Astori, que en la década de 1990 competía por el liderazgo de la izquierda con Vázquez, tuvo junto a Líber Seregni una actitud más conciliadora.

"Veo en el compañero Tabaré Vázquez una dificultad importante en visualizar el futuro del país sobre la base de las cuestiones de Estado", decía Danilo Astori en radio Nuevo Tiempo en setiembre de 1998.

"Cuando uno tiene una actitud de confrontación permanente, donde no hay ninguna iniciativa importante que se destaque porque merece apoyo, va generando un clima que lo distancia de todo el resto del sistema político, lo cual es dificultoso para una fuerza que necesita buscar nuevos aliados en el resto de la sociedad", se lamentaba.

La estrategia opositora

Tras cinco años de gobierno de izquierda moderada en la Intendencia de Montevideo (1990-1994), Vázquez se fue perfilando como nuevo líder de la izquierda.

En esos años, "Vázquez se dio cuenta de que se jugaba el liderazgo de la izquierda para los siguientes cinco o 10 años: era la cruz de los caminos, o el Frente ingresaba en una política de acuerdos con el gobierno de coalición –como querían Seregni y Astori– o se consolidaba como oposición cerrada, como pretendía Vázquez", señala el libro Tabaré Vázquez: Misterios de un liderazgo que cambió la historia, de los periodistas Edison Lanza y Ernesto Tulbovitz.

En los 10 años que siguieron de gobiernos colorados, el actual presidente impulsó o apoyó varias consultas populares contra iniciativas del oficialismo, algunas con más fuerza y otras con menos: la ley de Marco Regulatorio Energético, la ley que habilitaba la competencia en llamadas telefónicas internacionales, una ley de urgencia que contenía reformas en AFE y Conaprole y la ley de ANCAP –que en el Parlamento había sido redactada con base en un proyecto de legisladores frenteamplistas– entre otras.

El propio Vázquez se encargó de dejar claro, recién iniciado el gobierno de Jorge Batlle, que estaba dispuesto a promover una "lluvia de plebiscitos". Vázquez también se opuso con la mayoría del FA a la reforma constitucional de 1996.

Hubo otros episodios: Sanguinetti recuerda la oposición a la reforma educativa de su gobierno y Amorín a la llamada "megaconcesión", que implicaba la instalación de varios peajes, en una política que luego fue continuada por el gobierno del FA.

Pero el hecho que para los exgobernantes marcó la actitud más negativa del actual presidente fue su oposición al canje de deuda con los acreedores en 2003, como salida a la grave crisis financiera.

"Pidió el default y luego de llegar al gobierno, se asumió que haber pagado fue lo que mejor que pudo hacer Uruguay", señaló Amorín.

El actual presidente entendía en ese momento que el país ya estaba en default, y reclamaba renegociar con quitas.

En aquella oportunidad, Vázquez fue acusado de "antipatriota", por el senador blanco Luis Alberto Heber y de haber dado "una puñalada por la espalda", por el entonces senador del Foro Batllista, Wilson Sanabria.

Menos de un año antes, Vázquez y el FA se habían parado fuerte en la oposición al no votar la ley de fortalecimiento del sistema financiero, que permitía reabrir los bancos tras la corrida bancaria. Si bien con los años, actores de izquierda han sostenido que el aporte del FA fue facilitar la votación en el

Parlamento y no complicar más las cosas, su voto fue negativo.

Venias congeladas

En la actualidad, el gobierno tiene en el freezer la aprobación de venias para ANCAP y el Instituto Nacional de Inclusión Adolescente, que incluyen dos lugares del Partido Nacional. El presidente ha transmitido que está dispuesto a dejar fuera de esos lugares a los blancos, si la oposición no cambia de actitud.

"No hay fecha" para votar, dijo el senador del MPP Ernesto Agazzi.

La decisión surgió tras arduas discusiones en el Senado cuando se votaban las primeras venias de los integrantes de ANCAP. La oposición votó los nombres pero los cuestionó, lo que molestó al oficialismo.

Eso, sumado a los planteos que se han hecho sobre el presunto título de licenciado del vicepresidente Raúl Sendic, el anuncio de denuncias judiciales por la gestión de ANCAP y de nuevas comisiones investigadoras, llevan al oficialismo a considerar que existe un "ensañamiento".

Sanguinetti cree que no hay punto de comparación entre la actual situación y la oposición que él enfrentó, ya que mientras las anteriores administraciones debían buscar acuerdos para gobernar, el FA "no puede alegar obstáculos de la oposición" ya que goza de mayorías parlamentarias.

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