Como la Celeste, el Herrerismo juega una eliminatoria en calma

Ese grupo del Partido Nacional atraviesa un momento de extraña serenidad

Desde que la eliminatoria mundialista se juega en América del Sur en dos ruedas todos contra todos, el sufrimiento ha sido una constante para los uruguayos futboleros. La selección luchó por ir a los mundiales hasta el último minuto, y en los casos que logró asistir se tuvo que remangar en duras batallas de repechaje. Pero ahora, la Celeste de Luis Suárez atraviesa una calma poco habitual, que la tiene en los primeros lugares de la clasificación para Rusia 2018.

Salvando las distancias, al Herrerismo le sucede algo parecido por estos meses, ya que experimenta un extraño momento de serenidad política.

En sus 30 años de historia, este grupo del Partido Nacional, que levanta las banderas del caudillo Luis Alberto de Herrera, solía tener veranos más crudos que el actual. Con un líder fuerte y consolidado como Luis Lacalle Pou, el ala más conservadora del nacionalismo parece estar muy lejos de su historia de disputas intestinas.

En la mayoría de los eneros en algún balneario del este (en el último tiempo en La Paloma, Rocha) los principales dirigentes se juntaban a analizar la coyuntura y calentar motores para el nuevo año. En la mayoría de los casos había más bien problemas para resolver que oportunidades para perseguir.

¿Quién es candidato?, ¿cómo se hace la lista?, ¿cómo le marcan los puntos al gobierno? y otros asuntos problemáticos solían estar en el orden del día. Pero 2017 comienza con otros aires para el Herrerismo, y la nueva edición de ese encuentro estival –que será el próximo sábado 21– se presenta de una manera distinta.

"Ahora estamos en paz, tras una vida de dientes apretados", confesó a El Observador el senador Luis Alberto Heber, presidente del directorio blanco y uno de los principales referentes del Herrerismo.

El movimiento nació en 1987 de la mano de Luis Lacalle Herrera y el senador Dardo Ortiz, quienes buscaban reformular el Consejo Nacional Herrerista liderado por el histórico Luis Alberto de Herrera.

En la elección inmediata (1989)el nieto de Herrera ganó la Presidencia, pero desde ese momento hasta su retiro ha tenido más líos que otra cosa. Para ello basta recordar las disputas internas que se sucedieron inmediatamente después con las candidaturas y las acusaciones al presidente Lacalle en los 90. Más tarde también con cuestionamientos al nieto de Herrera y el permanente enfrentamiento de figuras de vuelo medio para competir en la interna.

Hoy, a juicio de varios referentes del sector, el hijo de Lacalle Herrera encabeza una versión renovada del Herrerismo, ajustada a los tiempos políticos que corren. "La reencarnación del Herrerismo es Lacalle Pou", aseguró a El Observador el diputado del sector Gustavo Penadés. A su modo de ver, la nueva impronta de ese neoherrerismo está dada, por ejemplo, por el esquema político de amplitud que da cobijo a figuras que no tienen un pasado tradicional en el sector, como el senador Javier García y la diputada Graciela Bianchi, el primero de origen wilsonista y la segunda con pasado en el Frente Amplio.

La irrupción de Lacalle Pou en la escena política y su crecimiento a pesar de la derrota en 2014, dan esperanza a una de las columas del Partido Nacional.

Esa coyuntura de calma que le es tan ajena al Herrerismo se ve realzada incluso con la realidad del otro sector nacionalista.

El grupo que fundó y lidera el senador Jorge Larrañaga, Alianza Nacional, enfrenta horas decisivas para su existencia. El dos veces intendente de Paysandú movió sus primeras fichas para reconvertir su sector, que desde hace meses ha sufrido bajas y permanentes amenazas. Se trata de una estructura muy fuerte en el interior del país, que tiene 19 legisladores y ocho intendentes.

En la otra vereda, en los que estaban acostumbrados a las tormentas de verano, nadie piensa en irse y todos están detrás de su líder.

Las dudas de Larrañaga sobre su postulación, sumado a la necesidad de un lugar en el Parlamento de intendentes que no pueden se reelectos, generaron ruidos desafiantes en el sector.

Estaba previsto que durante el verano la columna wilsonista de los blancos se reúna para analizar distintos temas, uno de los cuales será la creación de un nuevo sector llamado Juntos, para poder recibir personas y agrupaciones por fuera del Partido Nacional.

En Rocha, los herreristas irán a mojarse los pies en el mar, con la tranquilidad que le da su lugar en la tabla de posiciones de la eliminatoria rumbo a 2019.


Populares de la sección

Acerca del autor