Cómo llegar a los votantes de Facebook

La forma de hacer política cambia según se modifican los medios y la llegada de 250 mil nuevos votantes que casi no consumen radio o diarios, abre un desafío para los partidos

En las elecciones de este año, los partidos políticos uruguayos enfrentan el desafío de convocar a los 250.000 jóvenes que debutan como electores. ¿Pero cómo llegarles?  Los debutantes –que hoy tienen entre 17 y  22 años– no son en líneas generales consumidores de prensa escrita ni de radio. Son sobre todo hijos de las nuevas tecnologías y por eso los mecanismos de relacionamiento virtual son primordiales.

Según un informe realizado por la Universidad de la República el año pasado, de los jóvenes de entre 18 y 29 años solo para el 4,9% la principal fuente de información son los diarios, para el 9,2% la radio, para el 51% la televisión y para el 34% internet. Según el informe, a medida que se disminuye en la escala de edad, se reduce más el consumo de radio, prensa y televisión y aumenta más el de internet.

El Uruguay de principio de siglo XX vibró al ritmo de la explosión electoral, primero por la expansión del voto secreto universal  masculino en 1916 y luego, por la incorporación de la mujer al sufragio en 1930. Estos cambios sociales, políticos y culturales sacudieron los cimientos de un sistema político afianzado en casi un siglo de tradición político-partidaria.

Para recibir y acomodar ese gran cambio del padrón electoral  los medios de ese entonces cumplieron un rol fundamental.

Ahora en 2014, el dilema de los partidos es cómo incorporar a todo este nuevo electorado al sistema durante el ciclo electoral  de este año y las municipales del 2015.

Para la socióloga Nilia Viscardi, Docente de Facultad de Ciencias Sociales, no hay  una respuesta única. En realidad, sostiene, más allá de las tecnologías, las definiciones estarán basadas en factores culturales de cada uno de ellos.

“Si bien es notorio el mayor acceso a información nacional e internacional  por parte de los jóvenes, así como la capacidad de conectarse y hacer transferencias simbólicas entre ellos, hay ciertos rasgos culturales que son inmutables a los cambios tecnológicos. La voluntad de informarse y el uso de la información sigue dependiendo de factores culturales más que de factores generacionales”, dijo la socióloga.

Para Viscardi, “no es el dispositivo en sí al que hay que atender sino al efecto potenciado del mismo”.

“La multiplicidad de información que circula en las redes sociales al servicio de los jóvenes que saben que es aquello que quieren buscar y saben cómo y dónde buscarlo. Esto seguirá estando pautado culturalmente por el nivel de discusión en el entorno familiar, educativo, deportivo o recreativo”, agregó.

A priori, el desafío parece ser mayor para los blancos y colorados que para los frenteamplistas. Eso porque hasta ahora el recambio generacional favoreció a la izquierda.

La academia ha escrito extensos informes en ese sentido y las encuestas sostienen que la tendencia se mantiene. Según un relevamiento de la consultora Cifra realizado en octubre del 2013 y divulgado por el semanario Búsqueda, el 60% de los nuevos votantes dijo que votaría al Frente Amplio; 12% al Partido Nacional y  9% al Partido Colorado. El 19% no sabe qué va a votar.

Para el militante de la juventud del  MPP, Nicolás Pérez, las redes sociales cambiaron la forma de hacer política y le permiten a los dirigentes tener un contacto más directo con los ciudadanos. El dirigente blanco Santiago Caramés sostiene que las redes “desestructuran” la relación entre políticos y ciudadanos y eso implica un desafío (ver recuadro). Ambos reconocen que se están preparando para llegar a los jóvenes como ellos a través de estos medios.

 La explosión pasada

Es imposible explicar cómo se reacomodó el escenario a principio del siglo XX sin considerar la participación de la prensa escrita y la radio. Pero en esos años, la prensa estaba lejos del rol de independencia que pregonan hoy la mayoría de los medios. El periodismo estuvo fuertemente ligado a la política desde el principio, no como contrapoder sino como prensa político-partidaria. En ese momento eran herramientas específicas de los líderes y partidos y generaban así sus propios espacios de expresión.

Después apareció la radio, y luego la televisión. Ambas, a su tiempo, cambiaron la manera de llegar a la población.

Las redes sociales

La revolución de las telecomunicaciones introdujo nuevos medios y estos pautaron formas instantáneas de comunicación entre cientos de personas, que desde sus computadoras o sus  teléfonos inteligentes (smartphones), acceden al instante a la información que circula por el correo electrónico o por redes sociales como Facebook o Twitter.

La información que circula es multimedia y por tanto incluye mucho más que textos: imágenes, audios, videos. Además se permite la interacción y la participación al poder emitir opinión, compartir, divulgar, o criticar algo en solo segundos.  Eso impactó también en las formas de comunicación política:   se observa un cierto desplazamiento progresivo del Parlamento como ámbito tradicional de discusión de los representantes políticos, hacia las redes sociales. Es cada vez más habitual ver a los diputados o los senadores debatiendo por la Twitter.

También las redes sociales han acortado las distancias entre los políticos –lo que estos dicen o hacen– y la ciudadanía, sin la intermediación o filtro de ningún medio de comunicación.

Las redes sociales son aún poco explotadas por los partidos políticos. Se observa  de hecho cierta relación entre el uso de blogs personales, cuentas en twitter y facebook por parte de líderes, como Luis Lacalle Pou, Jorge Larrañaga y Pedro Bordaberry, que tienen mayor proximidad con las nuevas tecnologías y que intentan pasar de la periferia política al centro utilizando estos medios despreciados hasta ahora por líderes, como José Mujica o Tabaré Vázquez, que se identifican más con los medios tradicionales de comunicación.

Redes versus comités de base

La militancia clásica nucleada en los comités barriales o los clubes políticos concebida décadas atrás, hoy está prácticamente obsoleta. Las actividades de participación presencial han sido sustituidas por la participación o la “presencia a distancia”. Este ausentismo del comité parece compensarse con la masividad e intensidad de actividades que se desarrollan en las redes, espacio público cibernético apropiado por los jóvenes, pero no solo. La ventaja en la relación costos/penetración que ofrecen  estos nuevos canales de comunicación no será desaprovechada por ningún partido, no como sustitutos sino como complementarios  de los medios tradicionales. La cuestión en juego es cómo conectar a estos jóvenes votantes que en su mayoría se manifiestan “poco” o  “nada” interesados en los asuntos políticos, según los datos publicados en el IV Congreso de Ciencia Política de 2012. 

(* Noelia Villalba es estudiante de Ciencias Políticas en la Universidad de la República y realiza una pasantía en El Observador)


Fuente: Noelia Villalba*

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