¿Cómo nació la alfombra roja?

Desde la antigua Grecia hasta los Oscar, el uso de este elemento como recibimiento para celebridades ha evolucionado a través de las épocas

Cuenta la leyenda que la primera alfombra roja fue desplegada en Micenas, Grecia, para el retorno triunfal de rey Agamenón, procedente de la célebre Guerra de Troya.

La tragedia teatral Agamenón, de Esquilo, cuenta que cuando el monarca volvió a casa tras una década de guerra, su esposa Clitemnestra ordenó que fuera recibido con ese lujo para ser guiado a casa, aunque su "homenaje" tenía la doble intención de forzar una equivocación del rey, ya que solo los dioses del Olímpo podían caminar por ese tipo de sitios.

A pesar de que Agamenón evita la trampa caminando descalzo por la alfombra (una muestra de humildad, un valor apreciado por los griegos clásicos), no pudo evitar ser asesinado por su esposa mientras se bañaba poco después de su retorno.

Este es el registro más antiguo que se tiene del uso de una alfombra roja como símbolo ceremonial de bienvenida a alguien con poder o con fama, cosa que sucede cada año en la entrega de los premios Oscar.

El primer uso se ha aplicado a presidentes, reyes y otros mandatarios en visitas oficiales mientras que el uso más "glamoroso" tiene un antecedente a comienzos del siglo XX.

En esa época, la empresa ferroviaria New York Central Railroad desplegaba estas alfombras para recibir a los pasajeros que viajaban en primera clase en un servicio nocturno que la compañía disponía cada día entre Chicago y Nueva York. Este transporte era una de las formas de viaje más lujosas de la época.

En los Oscar

Se afirma que la primera persona en utilizarla en un evento de Hollywood fue Sid Grauman, hombre del mundo del espectáculo reconocido por ser el responsable de la creación del Grauman Chinese Theatre, uno de los cines más reconocidos de Los Ángeles en el que las estrellas aún hoy dejan sus huellas y pisadas en cemento a la entrada del edificio.

Grauman desplegó una alfombra roja para la premiere de Robin Hood en 1922, siete años antes de la primera entrega de los premios Oscar, que no tuvo alfombra roja ya que los galardones se presentaron en una cena privada, con los resultados dándose a conocer por radio el día siguiente.

La alfombra no llegó a los premios de la Academia hasta 1961 y fue por razones más prácticas que lujosas: como en el caso de Agamenón, la tela simplemente cumplía la función de indicarle a las celebridades el camino a recorrer para llegar a la sala del evento.

Pero apenas tres años después, en 1964, la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas se dio cuenta que al público le interesaba ver el despliegue de vestidos, smokings, joyas y peinados de las estrellas, por lo que extendió el trazado de la alfombra y comenzó a centrar el inicio de sus transmisiones televisivas en ella, algo que se mantiene hasta el día de hoy.

Una estrella en sí misma

Sin embargo, fue a partir de la década de 1970 cuando los miembros del mundo del espectáculo desarrollaron la preocupación y el interés por ser los mejor vestidos de la alfombra roja, para generar exposición y publicidad a través de sus ropas, alhajas y peinados. El surgimiento y consolidación de las revistas de moda y del corazón apoyó este movimiento.

Todo eso se prolongó a lo largo de las décadas siguientes gracias a figuras como Joan Rivers, quien desarrolló sus críticas de moda en vivo repletas de comentarios ácidos, y generando algunos estándares de estos eventos, como la pregunta clásica "¿De que diseñador es el vestido?".

En los últimos años se ha buscado innovar en la cobertura estilística de la alfombra roja, con la inclusión de elementos como la Mani-cam, que mostraba las manos de las estrellas y que fue retirada luego.

También se aplicaron cámaras en 360º y otras que generan efectos fotográficos sobre las celebridades. Hoy esta parte del evento es casi tan importante como lo que sucede dentro del Teatro Dolby.

La alfombra de los Oscars, de todas formas, no es literalmente roja sino que oscila entre los tonos granate y violeta, colores que por una parte lucen mejor en televisión y que además son asociados históricamente con el lujo y la realeza.

Este año, la avenida Highland, la calle Ocean y el boulevard Hollywood fueron cerrados al público desde el pasado domingo para que un ejército de operarios establezca la alfombra de 150 metros de largo y 10 de ancho.

Ellos también son los encargados de instalar otros elementos de la escenografía típica de los premios, desde gradas para el público hasta sectores para entrevistas y carpas para proteger a las estrellas del calor californiano y de la eventual lluvia, una presencia frecuente en la jornada de los Oscar.

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