¿Cómo pueden ayudar a los niños autistas sus padres?

La clave está en focalizarse en la atención y el vínculo de acuerdo con un nuevo estudio realizado en el Reino Unido

La intervención de los padres en los primeros años de vida de los niños es clave para su crecimiento y desarrollo adecuado. Esta afirmación vale aún más si se piensa en niños con trastornos generalizados del desarrollo (TGD) como el autismo.

Según la publicación Time, un estudio realizado por el King's College de Londres y publicado por la revista británica especializada The Lancet revela que ciertas intervenciones en particular realizadas por varios años pueden reducir algunos síntomas del autismo.

152 niños de entre 2 y 4 años con un grado de autismo similar entre sí fueron asignados a una intervención liderada por sus padres en la que sus padres interactuaban con ellos y recibían feedback por parte de terapeutas. Estas interacciones eran filmadas y posteriormente discutidas con los expertos.

"Por ejemplo, un niño puede vocalizar de una forma que puede no ser muy clara o no verse dirigida hacia el padre pero es un intento de comunicación", dijo el autor del estudio y experto en psicología infantil Tony Charman a Time y añadió: "A veces puede ser natural para el padre al comienzo de la terapia no notar ese intento de comunicación. El terapeuta puede ayudar al padre a ver eso como una oportunidad: cómo pueden responder y localizar esos detalles".

En 6 meses los padres tenían doce terapias y luego recibieron apoyo una vez por mes durante otros 6 meses. Después de 6 años, los investigadores analizaron 121 niños que habían participado en el estudio y evaluaron el grado de autismo de acuerdo con una escala de medidas estándar para los síntomas.

A pesar de que al comienzo todos presentaban la misma gravedad en los síntomas, los niños que recibieron la intervención cuando eran más pequeños tenían mejoras más notables que los más grandes.Tenían mejores habilidades de comunicación, sus síntomas eran un 17% menores y tendían a tener menos comportamientos repetitivos que sus pares. Sin embargo, sus habilidades para el habla y sus niveles de ansiedad no parecieron mejorar sustancialmente.

"Creemos que los resultados son motivadores y de alguna forma, también sorprendentes. Este seguimiento tuvo lugar 6 años después de que el tratamiento de un año había terminado y un montón de cosas malas le pudieron pasar a esos niños mientras tanto", dijo el experto.

Además, resaltó el beneficio adicional que estas mejoras significan para los padres, quienes muchas veces se encuentran confundidos y desbordados ante el desconocimiento de qué es lo que puede funcionar para mejorar las habilidades de sus hijos. Charman expresó: "Estás cambiando el entendimiento que los padres tienen de sus hijos. Esta intervención les está dando las herramientas para mejorar sus interacciones y ver el crecimiento de la comunicación con sus hijos. Esto empodera bastante a los padres".

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