¿Cómo se crearon los jingles clásicos de los estadios?

La historia de varias melodías que trascienden la cancha, un particular desdoble del Uruguay futbolero

La escena transcurre en un baile veraniego en un balneario rochense hace algunos años. El local está cerca del cierre, pero algunos asistentes quieren quedarse un rato más. Suena por los parlantes una canción diferente, familiar pero atípica, que varios comienzan a cantar y a corear: "Rulemanes... Larrique rulemanes...".

Además de los bombos, los cánticos de aliento y los insultos al rival de turno, los estadios del fútbol uruguayo comparten como parte de su banda sonora varios jingles publicitarios que han pasado a integrar el folklore del deporte. Pero en varios casos incluso han trascendido por fuera de este ámbito, integrándose al imaginario popular.

Semana a semana, los parlantes de los diferentes escenarios recuerdan al público que en Cymaco hay tiempo para atender a uno más, que "en la parrilla no pueden faltar" los chorizos Cativelli, o que el queso rallado Artesano "tiene rayado" a un niño.

Varios de estos anuncios acumulan ya décadas de emisión, pero, ¿por qué se volvieron tan populares? El Observador dialogó con los responsables de cinco de estas piezas para conocer sus orígenes, sus inspiraciones y sus secretos. Si bien hay otras, estas son algunas de las más representativas.

"Las empresas no los quieren cambiar, y entonces yo no trabajo"

Roberto Da Silva es el autor de los jingles de chorizos Cativelli y Cymaco repuestos, que han perdurado durante décadas en los estadios. "El secreto de un jingle está en la melodía. Tiene que parecerse a todo, pero ser igual a nada. Si la melodía es demasiado simple, a la larga aburre, como pasa a veces con los jingles políticos, que tienen que renovarlos dos o tres veces en la campaña", sentencia Roberto Da Silva, cuya relación con el mundo del fútbol también comprende la composición del jingle Kesman es Kesman, que presenta al relator en Radio Universal, así como la elaboración, junto a su colega Beto Triunfo de las canciones Uruguay, te queremos ver campeón y A Morena lo traemos todos.

Da Silva está complacido con su trabajo para Cativelli y Cymaco, pero lamenta que los jingles hayan perdurado tanto, porque las empresas se niegan a cambiar sus antiguos jingles "y si eso pasa yo no trabajo", cuenta aunque con una sonrisa. "Lo cambian por un tiempo y vuelven al viejo, porque son los que funcionan", explica. Eso ha sucedido por ejemplo con el caso de Cativelli, que hace 25 años mantiene el mismo jingle, al que, según el compositor, consideran "su himno".

Publicidad Cativelli


"El de Cativelli es concreto. Al vino blanco, en el tuco o al pan, son las formas que conozco de preparar chorizos. Después repite la marca, y el concepto de que no pueden faltar, con la locución al final de la medalla de oro en Alemania, que se le agregó después". Da Silva considera que esa capacidad de expresar en pocas palabras la idea central permite generar la conexión con el público. Y si bien se ha popularizado entre personas de todas las edades por su emisión en los estadios, reconoce que apunta principalmente al público masculino mayor de 30 años.

Cymaco Repuestos

En el caso de la publicidad de la casa de repuestos Cymaco, hay una anécdota concreta detrás de la ya célebre frase "uno más para atender". Cuando recibió la propuesta, Da Silva fue hasta el local central de la empresa de repuestos, donde en la puerta, un hombre gritaba esa frase para avisar a los clientes que un vendedor estaba disponible. "Este veterano era la característica del local, además de que la frase es poco común; entonces decidimos agregarlo al final. Lo grabó este señor hasta que falleció, y ahí lo reemplazamos con otra voz".

"El nombre de la empresa generaba un problema de dicción"

Hace 30 años, Julio Alonso (conocido por su longevo programa de viajes en televisión, pero en mencionado en esta historia como director de la agencia Ritmo publicidad), le pidió a Miguel García la pieza para Larrique Rulemanes. De los cincuenta que el responsable de la productora Mezcal realizó para esta agencia, este es el jingle más popular de todos.

"Desde el principio tenía el dilema de que el nombre de la empresa genera un problema de dicción", explica, remarcando y extendiendo las erres de Larrique y rulemanes. "Por eso invertí el orden y la canción dice primero "rulemanes", para generar una mayor facilidad", afirma García, cantando los fragmentos a medida que los va explicando durante la entrevista con El Observador.

A su vez, Da Silva explica que como todo buen jingle "el ángel está en la melodía. La parte más pegadiza tiene que estar al principio, que es donde va la marca. El resto es más difícil de recordar; por eso empieza mencionando a la empresa y los productos característicos que ofrece". Los únicos elementos de forma previa que le indicaron que debían ir fueron la marca y la frase "todo rueda mejor".

Para García, además, la pieza de Larrique combina lo clásico con lo moderno. "Yo vengo de la generación que creció con el pop y el rock, algo que desde entonces se ha mantenido incambiado. Los jingles antiguos eran más cercanos al jazz, y por lo tanto, sus melodías más difíciles de recordar". Pero además tenía la cuestión de que la empresa abría un nuevo local, por lo que quería que el jingle sonara "importante".

Larrique Rulemanes

De esta combinación surgió una melodía y una base de rock pero con arreglos sinfónicos: timbales, cuerdas y vientos, que hacen que a la vez suene "corporativo y moderno", explica el autor, que aclara que "nunca se volvió a grabar, porque en esa época además ya se contaba con buena calidad de grabación".

García considera que la pieza se ha convertido en una referencia para la empresa, que continúa utilizándola incluso de forma instrumental en sus publicidades televisivas, e incluso por fuera de ella, ya que hace cuatro años una campaña pública le pidió que utilizara la melodía para una pauta sobre el uso de sillas infantiles en los autos.

"De mangueras yo no entendía nada"

Puede decirse que el jingle de Ruben Aprahamian fue el "primer éxito" de Fernando González dentro del mundo de los jingles, más allá de que no se considera como alguien dedicado específicamente a esa tarea. De hecho, llegó a crear esta canción por su deseo de "darle una mano", a su amigo Aprahamian, con quien comparte una relación personal por encima de lo comercial y lo profesional.

El empresario fue una figura clave para crear la letra de esta obra, que ya cuenta con ocho años. "De mangueras no entendía nada, así que él me explicó que productos había que destacar y en los que decir que la empresa es la número uno". En base a esos lineamientos, sumado a la identidad preexistente de la empresa, que incluía por ejemplo el eslogan, "el mundo de las mangueras". De todas maneras, reconoce que por los pedidos de Aprahamian, las rimas quedaban "algo complicadas", y su trabajo le sonaba similar al resto. Finalmente, González escribió la letra, aunque no la grabó él.

"En esa época yo no tenía productora, era medio buscavidas en ese sentido; por eso no lo grabé", cuenta González, que hoy si cuenta con su propia compañía y ha trabajado en otros jingles que también se han convertido en sonidos habituales de los estadios, como el de la tornillería y ferretería Torbul.

González considera que la canción de Aprahamian "es pegadiza porque sale de lo convencional y lo repetitivo. Además en 20 segundos dice todo, hasta la dirección del local: 'en Galicia 1074, el mundo de las mangueras'", recita al final.

En el caso del jingle de Torbul, al que también considera como uno de sus mejores trabajos, cree que tiene "ángel", y que eso ha logrado que llegue al público. De hecho, el dueño de la empresa le comentó en su momento que "todo el mundo le hablaba del jingle".

González explica que no sigue un proceso riguroso para crear y que todo surge de forma más espontánea. De todos modos, suele preferir los momentos de tranquilidad, en los que piensa melodías que graba en su teléfono, o escribe letras que luego selecciona y presenta a los clientes.


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