Cómo ser Gilda, por Natalia Oreiro

La actriz uruguaya habló de la cantante y de cómo puede inspirar incluso a quienes no la conocen
La peli es muy emocionante; yo lloré mientras la hacía", afirma Natalia Oreiro, fanática confesa de Gilda y responsable de llevarla al cine después de 20 años de su muerte en un accidente de tránsito ocurrido en la ruta 12 de Entre Ríos. En Gilda: no me arrepiento de este amor, película de Lorena Muñoz que se estrena hoy, la cantante y actriz logra con creces interpretar a su ídola, mientras el filme no solo cuenta la historia de la mítica estrella tropical, sino que también entrecruza temas como el machismo, los roles sociales, la música y la vocación.

"Por ahí no conocés tanto de la historia, no te gusta el género, y sin embargo la película funciona igual", afirmó la actriz. "Porque es una historia universal. Esa fue la premisa que tuvimos con Lorena: que a la peli puedan verla acá o en Hong Kong y que la gente se identifique, porque creo que es una historia de lucha, sobre todo desde el aspecto de la mujer. Que siempre tiene que sortear tantas barreras de prejuicios, tanto social como familiar, y un poco era lo que le pasaba a ella".

En entrevista con El Observador, Oreiro habló sobre la interpretación y los detalles que hicieron a la naturalidad del personaje.

GILDA - TRAILER OFICIAL

¿Cómo hizo para interpretar a Myriam, antes de que se transformara en Gilda?

Eso fue lo más difícil para mí, porque sabía que la comparación con Gilda iba a existir. Que iba a ser todo un desafío poder estar lo más parecida posible en cuanto a lo estético. Pero sabía que con un entrenamiento personal y con el maquillaje, pelo, vestuario, eso iba a estar. Pero mi desafío más grande fue poder encontrar el espíritu de Gilda en Myriam. En esa mujer sin maquillaje, de la cual no hay material fotográfico o fílmico conocido. Y bueno, para eso fue fundamental todo el trabajo de investigación que hicimos con Lorena y con sus mejores amigas, que me contaron cómo era Myriam como amiga, como mamá y como esposa. Mismo su hijo o hasta los músicos, que ellos son parte de la película y de la banda de sonido.

Hay muchos detalles que hacen al personaje; por ejemplo, el cuidado que tiene con una cadenita que comparte con su marido.

Si bien esta es una película basada en hechos reales, y Lorena, al ser documentalista, es muy minuciosa y rigurosa en cuanto a la realidad de los hechos, hay algunas licencias poéticas que se tomaron. La cadenita es una de ellas, y que funcionaba muy bien para retratar ese amor que era Raúl, la entrega que ella tenía, y cómo después, como pasa en muchas parejas, cada uno crece hacia un lugar distinto. Aparecen los celos, el machismo, el no comprender, porque no cabe ninguna duda de que su esposo la amó siempre profundamente, pero no pudo acompañarla ni comprenderla. Porque se casó con una maestra jardinera y se convirtió en la reina de la bailanta.

Natalia Oreiro presentó su versión de Gilda
Oreiro interpretando a Gilda en <i>No me arrepiento de este amor</i>
Oreiro interpretando a Gilda en No me arrepiento de este amor

¿Cómo fue arribar a esa relación tan tensa que tenían Raúl y Myriam?

Yo sabía que quería hacer una película profunda y un personaje intenso, y a mí justamente la relación con su marido me parecía un punto fundamental. Ese conflicto como intérprete me sirvió para poder anclarme en su personalidad. Porque creo que ella tuvo la fuerza suficiente para enfrentar al machismo de los 1990 dentro de la bailanta porque previamente pudo hacerlo en su propia casa. El hecho de poder enfrentar a su marido y decir "yo soy esto y vos estás enamorado de un ideal que yo no soy". Eso hizo que ella incluso pudiera decirle a su mánager "yo no soy tu negocio. Yo soy Gilda, no vos". Y eso fue muy cuestionado. Le cerraron muchas puertas. Primero no la aceptaban por distinta, por cantar diferente, por no ser voluptuosa, por componer sus propios temas, y después en su casa le pasaba lo mismo. Y si bien en muchos momentos eso le jugó en contra y sentía que el sacrificio que estaba haciendo era mucho mayor a lo que le devolvían, creo que la hizo más fuerte y dijo "bueno, lo que no me mata me fortalece".

Algo que la película revela muy bien es que fue una mujer que se hizo a sí misma, que quiso algo más que ser madre o maestra.

¿Viste? "¿Cómo? ¿No te completa, no te hace 100% feliz ser madre, o ser ama de casa?". Y la tipa dijo: "¿sabés que no?".

¿Sentís que esa es la historia universal que les habla a muchos?

Sí, exacto. Van a pasar 90 años para que las mujeres estemos equiparadas en cuanto a derechos con los hombres. La mujer tiene que estar todo el tiempo dando examen, después cargar con la culpa de ser mala madre porque trabaja o quiere realizarse como profesional. Son un montón de situaciones un poco prehistóricas para mí, pero que siguen existiendo. La mujer todo el tiempo está siendo medida con una vara que no es la misma para el hombre.

Gilda la película

Otro de los aspectos tal vez menos conocidos era la manera como Gilda se dirigía a su público, que era de una manera muy dulce y delicada.

Yo creo que su gran amor fue el público, y ella era ella misma cuando se subía al escenario y cantaba. Creo que el hecho de reencontrarse con la música un poco la acercaba a su papá –que interpreta Melingo– y otro poco porque ella se buscaba, quería saber quién era. Y es ahí donde era ella misma y brillaba. Pero al mismo tiempo pienso que nunca dejó de ser esa maestra jardinera. Cuando se subía al escenario si bien se vestía de forma sexy no era provocativa ni sexual. Todo el tiempo tenía mucha delicadeza, como si el público que estaba debajo fueran sus alumnos. Les hablaba de una manera tan cálida, como una maestra. Su público también creía en ella. Siempre decía "no dejen que les corten las alas, vuelen alto que se llega", y eso evidentemente hizo mella en mucha gente, que luego depositó en ella mucha fe. Ella cubría un espacio donde se sentían comprendidos y escuchados. Su música era muy dulce, sus letras eran simples pero profundas: te podías claramente reconocer en ellas. Incluso terminó cantando cumbia sin ser un género que ella escuchara: fue un poco de casualidad. Y terminó tomando la bandera de la cumbia de una manera muy personal porque entendió el prejuicio que existía con ese mundo.

¿Gilda hubiese sido lo que es cantando otro género?

Sí, yo creo que sí. Ella tenía tanta energía, tanta particularidad, tanta luz, que hubiera brillado en cualquier género. A ella le encantaba el rock, amaba a Tina Turner, y lo melódico por supuesto.



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