¿Cómo sería Montevideo si se hubiesen hecho todas las obras prometidas?

Hay una ciudad que no fue, pero que quedó registrada en las vistosas maquetas anunciadas

Montevideo no tiene nada que envidar a las principales ciudades de Europa o Estados Unidos. Al igual que en el primer mundo, la capital uruguaya cuenta con eficientes y modernos medios de transporte que permiten a los ciudadanos transitar decenas de kilómetros en apenas algunos minutos, evitando el embotellamiento y el sonido de las bocinas. El metrobús, que une Montevideo con la Ciudad de la Costa, fue un gran aporte en ese sentido. Es, sin dudas, el servicio preferido por los miles de trabajadores que cada día deben viajar al centro.

A pesar del exponencial aumento de vehículos originado por el boom de venta de cero kilómetro, luego de varios años de dolores de cabeza el estacionamiento ya no es tan problemático como antes. La exitosa construcción de parkings subterráneos en algunos barrios de la capital permitió dejar en el pasado las tediosas vueltas a la manzana buscando un lugar donde dejar el auto. Al mismo tiempo, hay espacios verdes, zonas revitalizadas a través de proyectos productivos y veredas impecablemente prolijas que invitan a salir a pasear.

Todo esto, y mucho más, sería el Montevideo de hoy si hubiesen prosperado algunas de las propuestas que los uruguayos escucharon una y otra vez en las sucesivas campañas electorales durante las últimas décadas y que jamás vieron la luz.

Hay una ciudad que no fue, pero que quedó registrada en las vistosas maquetas que publicaron los diarios. Junto a esas imágenes, tan atractivas como irreales, aparecían las declaraciones de los jerarcas de turno, quienes remarcaban los enormes beneficios que las obras tendrían en la búsqueda de hacer de Montevideo una ciudad más amigable.

En varios casos, los gobernantes hablaban del interés de varias empresas privadas por hacerse cargo de la inversión. Una búsqueda en los archivos permite hallar las propuestas más emblemáticas que entusiasmaron a los montevideanos en su momento pero que terminaron archivadas en los cajones de las autoridades.

Los habitantes más veteranos de Punta Yeguas aún recuerdan que en julio de 1996 un grupo de empresarios malayos anunció una millonaria inversión para revitalizar el deprimido oeste de Montevideo.

El proyecto, que incluía un puente sobre la bahía, un hotel cinco estrellas y un shopping, fue anunciado durante la visita que el expresidente colorado Julio María Sanguinetti realizó a Malasia. Fueron pasando los años y el entusiasmo inicial del barrio quedó en la nada. Once años después, durante la primera administración de Tabaré Vázquez, la plana mayor del gobierno frenteamplista viajó al país asiático en busca de inversores y el tema volvió a estar sobre la mesa. Pero no hubo caso. Punta Yeguas sigue esperando.

"Buscamos una solución que sea posible de financiar y que resuelva el traslado diario de miles de pasajeros" dijo el exintendente de CanelonesMarcos Carámbula acerca del metrobus en 2012.

Mucho más cerca en el tiempo, en 2012, el Poder Ejecutivo junto a las intendencias de Montevideo y Canelones discutían la manera de financiar un proyecto que revolucionaría el transporte de zonas densamente pobladas: un metrobús situado en el cantero de las avenidas Italia y Giannattasio para agilizar el tránsito entre Montevideo y El Pinar. El por entonces intendente de Canelones, Marcos Carámbula, dijo en aquel entonces en declaraciones a la web de Presidencia que había "numerosas empresas" que habían planteado su interés.

El modelo elegido era la asociación público-privada y la intención era realizar el llamado a mediados de 2013. Pasaron casi cuatro años y ya nadie recuerda la iniciativa.

Quizá la más comentada de las obras que Montevideo jamás vio comenzar es la del subterráneo. Cada poco tiempo, alguien lanza la idea y surge el debate técnico acerca de si el rocoso suelo montevideano lo permite o no. El último en hablar del tema fue el actual intendente, el frenteamplista Daniel Martínez. "Un tramo puede ir debajo, la parte que se puede y hasta conviene que vaya por debajo, mientras que en otro lado va por arriba. No hay que cerrarse", dijo en declaraciones a Subrayado. "Cualquier suelo es perforable", remarcó Martínez y puso de ejemplo al canal de la Mancha. También mencionó como exitosos los modelos de las ciudades Bogotá, Curitiba y Santiago de Chile.

"No hay que cerrarse”, aseguró en declaraciones a Subrayado en 2015 el intendente de Montevideo, Daniel Martínez acerca de un subte en la capital.

Esos son solo algunos ejemplos de las obras que nunca se materializaron. Hubo acalorados debates sobre sus ventajas y las desventajas, corrieron ríos de tinta en los diarios pero todo siguió igual.

Los otros ejemplos

Una nueva rambla para el Cerro

En agosto de 2015, la Intendencia de Montevideo mostró las maquetas de la nueva rambla del Cerro, uno de los proyectos considerados clave por la administración. El plan implica la construcción de espacios públicos con juegos para niños, canchas para hacer deportes y muelles. El objetivo es que los montevideanos también puedan disfrutar de actividades cerca del mar en esa zona.

Veredas sanas

veredas rotas

Las veredas rotas son una realidad en varios barrios de Montevideo. Ante ese escenario, varias de las últimas administraciones anunciaron que intimarían a los vecinos a repararlas, ya que la normativa departamental establece que son los propietarios de terrenos que dan al frente de la calle los encargados de ello. Sin embargo, caminar por algunas zonas de la ciudad sigue siendo dificultoso debido a ese problema. La reglamentación prevé multas de entre $ 4.730 y $ 18.920 a valores de hoy. En los hechos, solo hay intimaciones en casos puntuales. A su vez, la IMM tiene varias veredas en espacios públicos que no están sanas.

Parkings subterráneos

estacionamientos

La construcción de parkings subterráneos es otra de las viejas propuestas. Sin embargo, este asunto ahora fue reactivado, ya que la Intendencia de Montevideo planea licitar la construcción de estacionamientos debajo de las plazas, según informó el director de Desarrollo Económico de la comuna, José Saavedra. Ya hay a estudio un proyecto de este tipo en Villa Biarritz, donde puede haber espacio para 300 vehículos.

La nueva Plaza Independencia

plaza independencia

La reestructura de la plaza Independencia, un punto neurálgico y con mucha historia de la ciudad, lleva décadas en agenda. En 2012, hubo una gran polémica al respecto debido a que hubo un concurso con un ganador que nunca llegó a realizar su proyecto. Luego del llamado, el Ministerio de Transporte, la Intendencia de Montevideo y la Facultad de Arquitectura intercambiaron acusaciones acerca de lo sucedido.

El Plan Fénix

En 1997, con bombos y platillos, se anunciaba que se renovaría la zona de La Aguada: el Plan Fénix. Además de la polémica construcción de la Torre de las Telecomunicaciones de Antel, que se llevó a cabo, el proyecto incluía un reciclaje de la Estación Central de AFE, la construcción de centros culturales, hipermercados y grandes torres de edificios, además de peatonales y parques con juegos para niños. Debido a la crisis económica de 2002, varios de los proyectos quedaron por el camino. La zona tuvo un despegue de la mano la construcción de la zona franca Aguada Park.

La basura clasificada

bolsas naranjas

El problema en la recolección de la basura ha sido quizá el tema más polémico. Desde que Tabaré Vázquez asumió como intendente de Montevideo hasta hoy ha habido varios planes en marcha, pero el asunto sigue generando descontento en los ciudadanos. Una de las apuestas fuertes tiempo atrás fue la apuesta a un sistema de clasificación a través de bolsas naranjas que se entregaban en los supermercados para depositar vidrio, papel, cartón, metal, madera y plástico. El proyecto estuvo vigente pero fracasó. Otra propuesta histórica incumplida es la erradicación de los basurales de la ciudad.

Teleférico

telesferico

Otro de los proyectos curiosos que se manejaron lleva décadas en boca de los montevideanos. En 1963, comenzó la construcción de un aerocarril desde la costa hasta la isla de las Gaviotas para su explotación turística. Levantaron una torre en la playa Malvín y otra en la isla, pero las columnas estuvieron 10 años sin ningún tipo de uso hasta que fueron demolidas. Aquel intento turístico no prosperó, pero medio siglo después, en 2013, una empresa austríaca solicitó reuniones con jerarcas municipales para utilizar ese medio de transporte con el objetivo de evitar el tránsito. La idea tampoco llegó a concretarse.

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