Cómo Trump ayuda la estrategia de China

Pekín parece haber concluido que la presidencia de Trump tal vez pruebe ser lo mejor que le ha sucedido a China en un largo tiempo

*Por Fareed Zakaria

Tal vez Donald Trump no ha atacado a ningún país como lo ha hecho con un nivel de calidad constante con China. Durante su campaña, vociferó que China estaba “violando” a Estados Unidos, “matándola” en el comercio y debilitando artificialmente su moneda para lograr que sus bienes sean baratos. Desde que fue electo, habló con el líder de Taiwán y continuó la belicosidad hacia Pekín. Así que fue una sorpresa para mí, en un viaje reciente a Pekín, encontrar que las elites chinas estaban relativamente optimistas respecto a Trump. Eso dice algo acerca de su visión de Trump pero tal vez más en cuanto a cómo ven a su propio país.

“Trump es un negociador y la retórica es parte de su oferta inicial”, dijo un erudito chino, quien no estaba de acuerdo en ser citado (tal como fue verdad con la mayoría de los legisladores y expertos con los que dialogué). “A él le gusta negociar”, continuó el erudito, “y nosotros también somos buenos negociantes. Hay varios acuerdos que podríamos hacer respecto al comercio”. Tal como me dijo un oficial, Pekín podría simplemente aceptar que Trump de veras es un “manipulador de divisas”, a pesar de que en realidad ha tratado de respaldar el yuan en los dos últimos años. Luego de tal admisión, las fuerzas del mercado probablemente harán que caiga el valor de la moneda, reduciendo el precio de los bienes chinos.

Los funcionarios chinos señalan que también poseen armas económicas. China es un mercado enorme para los bienes estadounidenses, y el año pasado el país invirtió más de US$ 53.000 millones en la economía de Estados Unidos, de acuerdo a Forbes. Sin embargo, la calma de los funcionarios deriva de la realidad de que China se está convirtiendo mucho menos dependiente de los mercados extranjeros para su crecimiento. Diez años atrás, las exportaciones formaban un asombroso 37 por ciento del PIB de China. Hoy en día, constituyen solo el 22 por ciento y están cayendo.

China ha cambiado. Las marcas occidentales allí son raras, y las empresas del país ahora dominan casi todo aspecto de la enorme y creciente economía nacional. Hoy en día son pocas las empresas que siguen a las firmas estadounidenses. Las empresas de tecnología se están innovando y varios jóvenes chinos se jactaron ante mí de que sus versiones locales de Google, Amazon y Facebook eran mejores, más rápidas y sofisticadas que las originales. El país se ha convertido en su propio universo centrado internamente.

La situación es en parte el producto de la política gubernamental. Jeffrey Immelt, el CEO de la corporación General Electric, dijo en el 2010 que China estaba adoptando una posición hostil frente a las firmas extranjeras. Los gigantes de la tecnología estadounidense han luchado en China debido a reglas formales o informales en su contra.

El próximo paso en la estrategia de China, aparentemente es explotar el vacío de liderazgo creado por el retiro de Estados Unidos en el comercio. Debido a que Trump estaba prometiendo proteccionismo y literalmente amenazando de separar a Estados Unidos de su vecino del sur, el presidente chino Xi Jinping realizó un viaje alrededor de América Latina en noviembre, su tercero en cuatro años. Bloomberg informó que firmó más de 40 tratados y comprometió decenas de miles de millones de dólares en inversiones en la región, sumando un compromiso de US$ 250.000 millones realizado en el 2015.

El eje central de la estrategia de China toma ventaja de la declaración de Trump de que el Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica está muerto. El negocio de comercio, negociado entre Estados Unidos y otros 11 países, disminuyó las barreras para el comercio y la inversión, empujando a grandes economías asiáticas como Japón y Vietnam en una dirección más abierta, basada en normas. Actualmente, China ha ofrecido su propia versión del pacto, que excluye a Estados Unidos y favorece al enfoque más mercantilista de China.

Australia, que una vez apoyó fuertemente al Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica, ha anunciado que apoya la alternativa de China. Otros países asiáticos seguirán su ejemplo pronto.

En la Cumbre de Cooperación Económica Asia-Pacífico en Perú llevada a cabo en noviembre, John Key, quien ese entonces era el primer ministro de Nueva Zelanda, lo explicó de manera simple: “El Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica se trató sobre todo sobre Estados Unidos mostrando liderazgo en la región del Asia-Pacífico. Nos gusta que Estados Unidos se encuentre en la región. No obstante, si Estados Unidos no está allí, ese vacío debe llenarse, y será ocupado por China”.

El propio discurso de Xi en la Cumbre fue notable, y sonó más como una alocución realizada tradicionalmente por un presidente estadounidense. Elogió el comercio, la integración y la apertura y prometió ayudar a asegurar que los países no se cierren a sí mismos al comercio y la cooperación global.

La próxima semana, Xi se convertirá en el primer presidente chino que asista al Foro Económico Mundial en Davos, y seguramente tenga el objetivo de reforzar el mensaje del liderazgo global chino en el comercio. Mientras tanto, los líderes occidentales están perdiendo sus roles tradicionales. Angela Merkel y Justin Trudeau anunciaron cancelaciones de último minuto sobre sus planes de hablar en la cumbre suiza. Trump solo ha realizado referencias irónicas al mundialismo y a la globalización y ningún miembro superior de su equipo planea asistir por el momento.

Si miramos más allá de sus tuits, Pekín parece haber concluido que la presidencia de Trump tal vez pruebe ser lo mejor que le ha sucedido a China en un largo tiempo.