Compañía judía tiende puentes entre la religión y la expresión corporal

Hoy se presenta el Nehará Dance Group, que une el judaísmo ortodoxo a la danza contemporánea

Las cuatro bailarinas miran, con los brazos en la cintura, mientras la directora de su compañía, Daniella Bloch, se desliza por el escenario en piruetas y elongaciones que ellas luego deberán emular. Para el reducido Nehará Dance Group israelí aquella imagen es cotidiana, pero desde los asientos de la sala Hugo Balzo, donde se presentarán hoy con la pieza Draft, los movimientos de Bloch se convierten en una hazaña impensada. Es su figura la que hace esos pasos casi imposibles, con un prominente vientre que delata la presencia de un bebé a solo dos meses de nacer.

"Va a ser mi tercero", dice Bloch, recuperándose del calentamiento. "Doy clases hasta el día antes del parto, después cuesta un poco más volver, pero durante el embarazo nunca me siento pesada", agrega, explicando un proceso que comenzó con sus dos hijos anteriores, el mayor de dos años y medio. Para Bloch, esa progenie es parte de lo que distingue a Nehará Dance Group de las demás compañías de danza, pero la lista continúa, inaugurada por el judaísmo ortodoxo de sus miembros.

En Israel, la danza y la religión ortodoxa no se mezclan. "Muchas de las presentaciones son los viernes de noche", explica Bloch, coincidiendo con el sabbat judío, un día de familia y rezo. "El vestuario también es un problema, por las mallas, y bailar con o frente a grupos mixtos. El mundo de la danza es muy bohemio, muy secular, y al ser una judía religiosa tienes muchas reglas que mantener y que te inhiben".

Pasos rupturistas

Sin embargo, su crianza en un hogar dominado por la ópera y el ballet y su formación en danza la impulsaron a buscar el punto justo en el que el judaísmo ortodoxo y la danza contemporánea pudiesen encontrarse. "Fui entrenada como bailarina y necesito serlo. Es quien soy. Desde ese lugar, ¿qué podía hacer?"

En 2011 su pregunta tomó la forma de Nehará Dance Group, "un grupo de danza contemporánea que les permite a mujeres en esta misma situación ser bailarinas y desarrollarse como artistas sin comprometer sus creencias. Las deja respirar. Es un hogar para que sean bailarinas y lleven su arte a los escenarios", agrega Bloch.

Tras una búsqueda de más de medio año, Bloch logró constituir la agrupación solo con mujeres, tanto bailarinas como coreógrafas, vestuaristas y directoras escénicas. Bajo ese concepto, no obstante, Nehará se abre al público masculino y femenino por igual, una decisión controvertida que ha enfrentado a Bloch al rechazo de ciertos miembros de la comunidad.

"Hay mucha emoción en Israel, mucho asombro, pero también mucha crítica. Y la comprendo, porque la ley judía establece que una mujer no puede interpretar frente a hombres. No puede bailar, no puede cantar. No es modesto", afirma, una cualidad fundamental de la mujer judía.

"Entonces venimos nosotras, que abrimos nuestros espectáculos a hombres y mujeres. Esa es la crítica mayor. Pero no puedes ser parte del mundo profesional de la danza si solo interpretas frente a mujeres. ¿Dónde está la competencia? ¿La interacción con otras compañías de danza? No puedes bailar en festivales, no eres parte de la comunidad de la danza y pierdes la fuerza porque no hay nada que te impulsa".

Luego de ser contactadas por el productor uruguayo Marcelo Cynovich, con el apoyo de la Embajada de Israel, las bailarinas de Nehará llegaron a Uruguay con su producción Draft. Es su segundo viaje fuera de Israel. Coreografiada por su colega, Rachel Erdos, la pieza originalmente se centraba en las oraciones y en su carácter comunitario dentro del judaísmo, buscando el espacio para lo individual.

Sin embargo, al incorporar la noción de la escritura, los libros se convirtieron en uno de los protagonistas de la danza.

Aunque desconectada del ballet, Draft utiliza sus líneas limpias y las traduce al lenguaje de la danza contemporánea, al trabajo de piso y a la fusión de los cuerpos. En ese nuevo idioma, los libros y el papel son instrumentos de las bailarinas, que arman figuras de papel y se trasladan de un lado a otro del escenario con las tapas rígidas como vehículo. "Hay un dicho hebreo que dice que somos 'la nación de los libros' (...), quisimos dar una sensación del libro de escrituras, el viejo mundo, nuestro mundo".

Única función

Hoy en la Sala Hugo Balzo del Auditorio Adela Reta, a las 20 horas. Entradas a $350.

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