Con 50% vendido en Punta del Este, Trump aterriza en Argentina

Avanza la torre que se construye bajo el sello del millonario convertido en político
Recorrida por la Trump Tower en Punta del Este

"Fijate ese micro, constantemente vienen a sacarse la foto de Trump". Juan José Cugliandolo señala a través del vidrio que separa el showroom de la Trump Tower Punta del Este en la rambla de la playa Brava. A pesar del frío de fines de junio, cada algunos minutos se ve cómo un auto aminora para ver mejor la gigantografía con el rostro del millonario que ocupa parte del cartel que señala qué se está levantando allí. Algunas personas incluso bajan para posar junto a la enorme cara –de sonrisa blanquísima– de Donald Trump, el magnate inmobiliario devenido, ya casi con total seguridad, en el próximo candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos. "Ultra exclusive residences" (residencias ultra exclusivas) se lee al lado de la foto.

Cugliandolo es el director general del proyecto, que es llevado adelante por la desarrolladora argentina YY Development Group. Es el primer edificio sudamericano en contar con la marca Trump, y en su origen está la "afinidad" entre los socios de la desarrolladora y la familia Trump.

"A partir de esa relación que ya existía, ellos (por los socios), queriendo desarrollar en Punta del Este, dijeron '¿por qué no proponerle a la familia Trump, y así vamos de la mano como desarrolladores?'", explicó Cugliandolo.

La fórmula es la siguiente: YY Development Group tiene un contrato de licencia de explotación de la marca Trump, por la que se paga un monto inicial fijo para que entre a rodar el acuerdo, y después hay un porcentaje variable anual, ligado al resultado de la venta. La inversión, en tanto, corre por cuenta de los dos socios de la desarrolladora, Felipe Yaryura y Moisés Yellati. El proyecto –que, subrayó Cugliandolo, "está fondeado 100% con capital propio"– demandará un desembolso de alrededor de US$ 120 millones.

Eric e Ivanka Trump –dos de los hijos del empresario que forman parte del imperio que es Trump Organization– fueron los responsables de lanzar el emprendimiento inmobiliario cuando visitaron Punta del Este en enero de 2013.

Tres años y medio después, la construcción ya alcanza al piso 16 –se espera llegar al 22 en verano–, hay 150 trabajadores en el lugar y son cuatro las plumas que se desplazan por encima del terreno, comentó durante una recorrida por el lugar el director de obra, Alejandro Hazan. Se calcula que más adelante, cuando se sumen otros contratos –como sanitaria y eléctrica– la cantidad de personas empleadas en el lugar ascenderá a 500.

Este proyecto es el primero de YY Development Group fuera de Argentina. De acuerdo a Cugliandolo, el hecho de ver al edificio "consolidándose" ha generado que se les acerquen "dueños de terrenos destacados" para construir en ese predio un desarrollo con el sello Trump. Estas propuestas –que en Uruguay se ubican en Montevideo y Punta del Este– están bajo análisis ahora. El ejecutivo destacó la "muy buena relación" que tiene la firma con las autoridades, lo que hace prever más desarrollos en Uruguay con esa misma marca.

Al otro lado del río de la Plata, en tanto, ya hay un proyecto concreto: un edificio corporativo en el centro de Buenos Aires, también con la firma Trump. Se tratará del segundo desarrollo bajo esa marca en la región, aunque Cugliandolo se excusó de dar más detalles acerca del desarrollo.
De todas maneras, sí comentó que "con las condiciones de apertura económica, es más natural y facilitador" realizar un edificio Trump en Argentina.


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Juan José Cugliandolo, director general de Trump Tower Punta del Este, y Alejandro Hazan, director de obra<br>
Juan José Cugliandolo, director general de Trump Tower Punta del Este, y Alejandro Hazan, director de obra

Expectativa por la temporada


La torre sobre la Brava tendrá 154 apartamentos –que empezarán a entregarse sobre fines de 2018–, cuyos precios oscilarán entre los US$ 450 mil y los US$ 2,5 millones. Todavía sus responsables no definieron cuánto saldrá el penthouse, pero estiman que la unidad –que tendrá 500 metros cuadrados– rondará los US$ 5 millones.

"Si hoy, sin terminar la torre, el promedio (del metro cuadrado) es de US$ 5.000, entendemos que todavía tiene margen de recorrido", señaló Cugliandolo, y agregó que la próxima temporada se empezará a notar "la escasez del producto".

A esta altura, el 50% de la torre ya fue vendida. Un 70% de lo comercializado es para un consumidor final, y el 30% restante para obtener renta. Entre 80% y 85% de los que compraron son argentinos.
La pasada temporada fue de "transición" en Argentina, indicó Cugliandolo, y añadió que para la próxima hay muchas "expectativas" debido al volumen de consultas que les han llegado.
Desde la llegada de Mauricio Macri a la presidencia argentina, sostuvo el ejecutivo, las medidas de "blanqueo, movilizaciones de capital, de cierta transparencia de la información, de normalizar una serie de políticas tributarias y económicas", ayudaron a que el inversor de ese origen tenga "una decisión mucho más tranquila".

De todas formas, agregó que como se trata de un producto "ultra exclusivo", está menos "expuesto" a una potencial coyuntura económica más adversa. "Tenemos muchísimas expectativas del destino Uruguay, por la situación argentina", dijo.

El desafío de la marca Trump


Mucha agua corrió bajo el puente en relación al apellido Trump desde que el proyecto en Punta del Este tuvo su puntapié inicial. La figura ya reconocida del empresario se volvió una presencia diaria alrededor del mundo tras anunciar su candidatura a la presidencia en enero del año pasado.
Esta exposición se volvió cada vez mayor, alimentada por una declaración polémica tras otra del novel político.

Consultado al respecto, Cugliandolo sostuvo que tienen bien "separado lo que es el negocio de la parte política del señor Trump", pero que sí ha hecho más "mediática" a la marca, y que esté "en boca de todo el mundo".

Lo que al principio parecía "imposible", continuó, con el paso del tiempo se volvió más real. "A partir de ahí sí nos genera todo un desafío de estar asociado a un nombre que puede ser el próximo presidente de Estados Unidos. Y nos pone más en el ojo de la opinión pública".

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