"Con bandas como Public Image Ltd. el mundo es menos cruel"

John Lydon, el hombre que sacudió al mundo con los Sex Pistols, llega a Montevideo por primera vez con su banda
John Lydon, Johnny Rotten para los que de él solo conocen las canciones de los Sex Pistols, atiende la llamada de El Observador en su casa de California. No es una entrevista más: pocas personas han alterado de forma tan significativa la historia de la música pop, a la vez que tocado millones de vidas con sus principios musicales.

El miércoles, Lydon llegará por primera vez a Montevideo junto a Public Image Limited (PIL), la banda a través de la cual edificó su ideario musical e hizo su contribución más sostenida luego de los Pistols, el sismo que sacudió a una Inglaterra pacata y desempleada y luego al mundo. Rotten, aquel que le había dicho a Inglaterra que era el anticristo y que no había futuro posible en el sueño inglés cuando eso significaba bastante más que una transgresión, mantuvo y refinó sus proclamas en un envase combativo diferente, más en contacto con otras cosas que los punks británicos también escuchaban en la época corrosiva de los tres acordes que, aún hoy, marca generaciones.

A pesar de estar PIL nuevamente en el ruedo desde 2009 tras la separación en 1993, el cantante hace, antes de mediar pregunta alguna y en ese tono inglés irónico y casi de villano, un pedido: "Yo sé que un montón de gente sigue hablando de los Sex Pistols, pero créeme: Public Image es una banda mucho mejor". Sin perder las formas educadas esperables de un inglés ni el acento cockney de rigor, se percibe que Lydon está enojado porque en entrevistas anteriores sobre la gira sudamericana de PIL le han preguntado demasiado por sus primeros tiempos. Hay mucho de lo que Lydon hace hoy para hablar, entre otras cosas de las canciones del nuevo disco del grupo y las motivaciones tras ellas.

¿En qué forma PIL lo ayudó a mantener una personalidad artística desafiante después de los años del punk?
En todo. Es el lugar en el que más me he concentrado. Me di cuenta de qué tan rápido me podía absorber la industria, así que formar PIL fue mi forma de escaparme, de no permitir que me convirtieran en alguno de esos estúpidos íconos pop. Hacer esta música me permitió ser honesto con el resto de los seres humanos, con mi familia, con mis amigos y con mi cultura. Entretenemos tanto a la mente como al cuerpo, así que espero que también vengan al concierto a bailar.

¿Es posible tener una integridad artística hoy, entonces?
Por supuesto. Aunque casi nadie lo haga, a mí me gusta aportar desde ese lado. Empujar la idea de que estamos lejos de ser perfectos, de que la tolerancia no es un valor liviano. PIL trata de eso.

En su libro Postpunk, Simon Reynolds razona que las bandas de ese género, que llegaron después del punk, consiguieron más de lo que el punk logró, y PIL está entre ellas. ¿Está de acuerdo?
¿Simon quién? ¡Ja! Decile que se vaya al carajo. Es tan típico. Bueno, acá vamos: él creerá que es un experto pero no lo es, solo es un comentarista de lo que hacen otros. Los comentaristas como él, los periodistas que trabajan para el sistema, son parásitos. Crean confusión, incluso en el desarrollo de la música. Los que aportan al desarrollo de la música son los músicos. Es irrelevante que gente así diga que algo es mejor o peor. Eso nos separa, genera élites, no necesitamos nada de eso.

En el último disco de PIL señala a la música pop moderna como "una lluvia dorada de melodías vacías"...
Sí. Como verás, soy bastante sentimental con eso. Pero no necesito señalar a nadie. Con solo mirar los próximos premios Grammy los vas a ver a todos. Son entre 10 o 15 actos que van entrando y saliendo, soportados por la misma industria. Esos artistas no iluminan, son parte de un ensamblaje que los hace hacer estupideces como competir. Y en medio de todo eso, nada de lo que sale de ahí es capaz de emocionarte, ¿no? Yo intento lo otro, más allá de que no ponen en la radio un tema de PIL nunca, salvo cuando voy y doy una entrevista. De mientras, me siguen copiando. Pero pueden copiar las melodías, no la política personal que tengo. Me han puesto muchos obstáculos pero sigo aquí, feliz.

¿Cómo se consigue hacer canciones que resuenen tanto a nivel personal? ¿Qué ejemplos de eso hay hoy?
También se hacen intentando eso, ser honesto. En mi caso hay otras cosas que son imprescindibles, como seguir atacando las instituciones, que sigue siendo mi actividad preferida. No hay mujeres, hombres o niños que sean mis enemigos, pero sí las instituciones porque siguen mintiéndole a la gente. ¿Y sabés quién sigue mintiendo? Los productos pop en general, que venden mentiras, imágenes, cosas que te sacan de lo que realmente tenés que estar experimentando que es el conectar con el de al lado. Esta cosa, lo que llamamos "sistema de mierda" está lleno de refuerzos a la seguridad individual como esos que no funcionan. A mí me gusta pensar que con bandas como PIL el mundo es menos cruel. Tener la oportunidad de hacer eso, de defender eso frente a un público que no nos vio nunca en vivo, como el de Uruguay, es una oportunidad interesante. Lo que necesitamos que tengan es la mente suficientemente abierta como para comprender que esto que hacemos es en su beneficio, y que podemos vivir en la vida sin clichés alrededor.

Hay una canción en el nuevo disco que ilustra una situación doméstica que refleja el tedio de la vida en pareja.
Claro, porque fue una discusión doméstica que me pasó con mi mujer que casi se nos va de las manos. Después nos reímos mucho de lo que pasó, que es lo que hay que hacer. No dejar que las cosas se vayan al demonio.

¿Qué tan importante es el humor para usted hoy?
Es decisivo. La capacidad de reírte de vos mismo, de poder aplicar eso que dicen los irlandeses de "reír en los funerales y llorar en las bodas" creo que es una señal de gran inteligencia. La gente huye de eso, prefiere reírse de otros en vez de de sí misma. Los que no tienen ese humor tienen más chances de ser asesinos seriales, políticos o de meterse en una religión. Tener al lenguaje es un gran logro de la humanidad, pero tener el humor es doblemente importante para nuestra especie.

Public Image Limited - This Is Not A Love Song


¿Cómo vivió la muerte de David Bowie?
Me impresionó muchísimo. Que una persona deje este mundo con esa obra integral, que se despida prescindiendo de la pomposidad, del ego. ¿Qué tan emotivo puede llegar a ser eso? Mucho. Ese último disco (Blackstar, editado en enero) es tan profundo, tan decente, tan honesto al mirar en su interior. Yo solo haría una canción que dijera "me fui, vuelvo en un rato".

Desde siempre ha hecho referencia a la hipocresía dentro de la política y la sociedad. ¿Cuánto de eso hubo en los políticos británicos con el brexit?
Lo que pasó con el brexit fue que el descrédito de los políticos es tal que los está reemplazando algo peor, que son los "no políticos". Acá tenemos ahora a Donald Trump. Un hombre de negocios que podría controlar a los políticos. No estamos ni cerca de cambiar el sistema hacia algo mejor. Estupideces como "no escuchen a los expertos", cosas que dijeron los políticos del brexit, es justo lo que no hay que hacer. No escuchar expertos, no educarse, no intentar ser más inteligente, va a convertir a esto en algo mucho peor. Decisiones como separarse de Europa, por eso mismo, no pueden quedar en manos del pueblo.

Tiene 60 años, pero su imagen joven es la que perdura en el imaginario. ¿Qué aprendió al envejecer?
Que el odio sos vos comiéndote a vos mismo para placer de tu enemigo. Que la ira, la bronca, eso sí que es un motor bien direccionado, pero no para agredir a nadie. Que fui demasiado duro conmigo mismo cuando era joven. Que no lo hice tan mal. Que me queda mucha música por hacer, muchas letras por escribir, mucha condición humana por estudiar. PIL se sigue tratando de eso, de seguir mirando en esa caverna llena de oro y encontrar cosas que contribuyan a la raza humana.

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