Con la razón y el co-razón

Para un negocio, la razón y el corazón no tienen que implicar dos caminos diferentes

Por Fernando Schaich

Hace pocos días festejamos en nuestra compañía, SEG Ingeniería, los primeros 20 años de existencia.

Al pensar en la organización del festejo, tuvimos una primera gran duda: ¿deberíamos hacer un festejo íntimo con los empleados que han colaborado y siguen colaborando en la empresa? O por el contrario, ¿deberíamos agradecer a nuestras familias que fueron quienes nos apoyaron desde el momento cero?

También deberíamos obviamente agradecer a nuestros clientes y a las autoridades pero eso ya sería una evento mas empresarial.

Finalmente, y muy a pesar de lo que indican los manuales, decidimos ser fieles al estilo de nuestra querida empresa y decidimos mezclar a todos. El único criterio que tomamos fue que simplemente fueran personas a las que queríamos invitar y que de alguna manera u otra nos aportaron su grano de arena en estos 20 años.

En lo personal, pienso que fue la mejor decisión porque el evento fue un éxito total. No me refiero al éxito en cuanto a suceso empresarial sino a que al menos quienes comentaron sobre el mismo, repitieron que lo que mas les gustó fue el ambiente positivo que se respiró durante toda la tarde-noche y la palabra espontaneidad fue repetida por varios.

Me encantó estar conversando con las máximas autoridades que concurrieron, mientras sostenía, de la minúscula manito, a mi hijo de 3 años que estaba paradito al lado mío.

Eso me llevó a pensar muchas cosas pero en particular, creo que fue la demostración de que obviamente debemos tomar las decisiones con la razón, pero se hace mucho mejor si además las tomamos con el corazón.

Contrariamente a lo que muchas veces pensamos, la razón y el corazón no tienen que implicar dos caminos diferentes. Son el mismo camino.

¿Será por eso que la palabra "corazón", incluye "razón"?

Muchas veces en las empresas se discuten los temas y se toman decisiones con criterios puramente económicos y se dejan de lado temas totalmente subjetivos cuyos "beneficios" son difíciles de llevar a un valor monetario. A veces imposible.

Sin embargo, al escuchar también al corazón, difícilmente nos podamos arrepentir de la decisión tomada.

Los emprendedores muchas veces se guían exclusivamente por "corazonadas" sin una razón y en algunos casos eso lleva a fracasos. Pero finalmente esos fracasos, mayores o menores, llevan a un aprendizaje.

Incluso si esas corazonadas son acompañadas de un análisis racional, nada nos asegura el éxito al final. Pero muchas veces, si no iniciamos el camino tomando algunos riesgos, simplemente nos quedamos congelados.

¿Quién gana? El que se equivoca primero, no tengan dudas.

Y hasta tenemos el changüí de no errarle y avanzar en el primer intento con la inmensa felicidad de haber seguido al "co-razón" (que está co-participando con la "razón").

Al fin y al cabo, de eso se trata la vida, ¿no?

*Fernando Schaich es socio fundador de SEG Ingeniería.


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