Con quejarse no alcanza

La directora de Sunny Sky Solutions, Gabriela Castro, invita a adoptar la postura del emprendedor de ver la solución antes que al problema

No hay países perfectos. Por eso aprender de los de afuera debe hacerse siempre con cautela. Viví 13 años en el Reino Unido y créanme que no es solamente el país del gentleman puntual, pulcro  y respetuoso que camina con su gabardina bajo la niebla incesante de Londres.

Reino Unido (recordemos que incluye tanto a Inglaterra como a Escocia, Gales e Irlanda del Norte) tiene sus falencias. Hay mendigos en las calles, niños que mueren por violencia doméstica o malnutrición, desigualdad social, ancianos hospitalizados por no poder calefaccionar sus hogares, y grandes problemas de drogas (¿recuerdan Trainspotting?).

Sin embargo, lo que siempre me ha maravillado de los británicos es que aceptan y asumen sus problemas y trabajan como ciudadanos para resolverlos. Cada uno es responsable, no sólo los políticos o los líderes empresariales.

Creo que nos falta en Uruguay sentir en cada uno de nosotros esa responsabilidad de que la soberana mugre en Montevideo, las escuelas rurales que cierran o los edificios históricos que se demuelen, son temas de todos. Que con quejarnos no alcanza, que con politizar absolutamente todo, tampoco.

Por eso admiro a tantos emprendedores uruguayos a los que los afecta un problema de todos y buscan una solución. Porque si hay algo que te molesta de verdad, algo que realmente ves injusto, intolerable, no es cuestión de quejarse y señalar con el dedo a otro. Hay emprendedores sociales en Uruguay que están haciendo cosas increíbles.

Pero también hay emprendedores que tal vez no sean catalogados de “sociales”, que vieron un problema, lo enfrentaron cara a cara, y decidieron hacer algo al respecto. Desde pagar tus facturas desde tu casa hasta darles a tus hijos comidas más sanas, desde cabalgar y disfrutar de la naturaleza y dejar la Playstation atrás, hasta diseñar lencería para mujeres afectadas por mastectomía. El emprendedor ve la solución casi antes que el problema.

Por eso quiero un país más emprendedor. No para el lucro individual (que en mi opinión es muy válido) sino para que enfrentemos y solucionemos juntos los problemas de toda la sociedad. Pero para que eso se logre, debemos primero entender que “la sociedad” somos nosotros mismos.

En un año electoral, siento que si algo debemos de aprender de países como Reino Unido es a asumir nuestras falencias más allá de ideologías. No me importa qué partido votás, a qué escuela fuiste, cuánto ganan tus padres, qué religión tenés, cuántas casas o cuántas vacas. Si tenés una idea, y si nos ayudás a todos directa o indirectamente, yo estoy contigo.

Los emprendedores no son solamente los que van a la DGI a registrar su empresa. Los emprendedores son los que inculcan el “poder hacer”, el “poder crear”, el “poder solucionar”. Los que innovan para adentro de sus casas, sus aulas, sus espacios de trabajo. 

Los emprendedores son los ven un problema y no salen a preguntarse de quién es la culpa sino los que ven el problema y se preguntan “cómo hago yo para resolverlo?”. El país saldrá adelante si hay más gente como ellos.


Comentarios

Acerca del autor