Con todos en la mira, Temer apuesta a mostrarse como la única opción

Temer apuesta a convencer al país de que la opción es entre él y lo desconocido; el resto del arco político evalúa chances
La onda expansiva del más importante escándalo de corrupción de la historia de Brasil no deja de salpicar al sistema político, con el presidente Michel Temer a la cabeza.

En medio del terremoto político publicado por la divulgación, el miércoles por el diario O Globo, de una grabación comprometedora realizada por un empresario, y en la que aparecía aparentemente dando el aval por el pago de sobornos a su antiguo aliado Eduardo Cunha, expresidente de la Cámara de Diputados y preso por corrupción, el presidente destinó sus mayores esfuerzos a mantenerse en el cargo.

Temer decidió mostrarse como la mejor alternativa al precipicio en que podría sumirse el país en caso de que sea desalojado del poder. El presidente es consciente de que esa posibilidad es real –de hecho ya es considerada por distintos actores políticos– por lo que ahora deberá persuadir a la población, los mercados y el Congreso de que sigue siendo la mejor alternativa a unas elecciones de resultados imprevisibles.

Este viernes, Temer realizó una ronda de contactos con algunos de sus ministros, en particular los vinculados al área política, así como con los mandos militares y congresistas.

Mientras el presidente busca salvar su pellejo y ponerse a cubierto de cualquier acusación de corrupción –"no renunciaré", había dicho tajantemente el jueves en Planalto–, sus aliados en el gobierno están sopesando dejarlo solo para evitar el enchastre.

Por esa razón, Temer se esfuerza en contener una eventual sangría, sobre todo desde el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), principal aliado del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), por el que llegó al poder.

De hecho, una de las figuras más representativas del PSDB, el expresidente Fernando Henrique Cardoso (FHC), sugirió el jueves, a través de su cuenta en Facebook, que el presidente debería renunciar. No obstante, el presidente interino de ese partido, tasso Jereissati, intentó apagar el incendio al confirmar la permanencia de los ministros de ese sector en el gabinete de Temer hasta tanto la situación pueda aclararse.

A todo eso, el partido de la social democracia quedó profundamente golpeado en las últimas horas, ya que Aécio Neves –el dirigente que más cerca estuvo de la presidencia desde FHC tras forzar una segunda vuelta con Dilma–, fue suspendido el jueves de su mandato en otra rama del escándalo de corrupción.

Lo seguro es que el PSDB tiene su propia crisis, lo que deriva en que Temer esté muy lejos de tener garantizado ese apoyo.

Mientras el PSDB está a la expectativa, en el propio partido del presidente (PMDB) y en la oposición afilan las uñas para pedir su cabeza y, de paso, claro está, ubicarse en la mejor posición posible para zafar del escándalo.

Por ejemplo, en la Cámara de Diputados (513 escaños), 380 conformaban hasta la denominada base política que da apoyo a Temer, pero ya hay 111 (de partidos como Demócratas y el PSDB) que se muestran afines a discutir su salida, según un relevamiento que hizo ayer Folha de Sao Paulo.

Alternativas

En ese escenario, tan convulsionado como impresivible, se plantean distintos escenarios, todos los cuales giran en torno a la figura de Temer.

Si este renunciara o fuese destituido, el Congreso deberá realizar una elección indirecta para elegir a su sucesor, y quien deberá completar el período iniciado en 2015 por laexpresidenta Dilma Rousseff –destituida el año pasado tras un juicio político por manipulación de las cuentas púbicas– y que concluirá el 1° de enero de 2019.

No obstante, el presidente ya dijo enfáticamente que no se irá. "Nadie llega aquí para pedirme la renuncia. Por el contrario, todos me piden que resista. Resistiré y saldré de esta crisis más rápido de lo que se piensa", aseguró en una entrevista con un periodista del grupo O Globo.

Precisamente, O Globo fue quien divulgó el miércoles una grabación realizada por el empresario Joesley Batista, dueño del poderoso grupo cárnico JBS –que aceptó una delación premiada para salir mejor parado de una investigación judicial por pago de coimas a funcionarios estatales– , en la que Temer se mostraba de acuerdo en el pago de una mensualidad a Cunha.

Pero a su vez, el Congreso también está abierto a considerar una enmienda constitucional que permita convocar a elecciones directas este año, para lo cual ya existen distintas propuestas. En esa dirección, la Cámara de Diputados evaluará esa posibilidad el próximo martes.

Sin embargo, el juicio político (impeachment) al presidente es la alternativa que se presenta como más probable para desplazar a Temer del gobierno. En ese caso, el Supremo Tribunal puede decidir la apertura de un proceso de juicio político en el Congreso, tal como sucedió con su antecesora en 2016.

Pero para que eso ocurra, la coalición de partidos que lo apoya, o parte de ella, debería darle la espalda. Esa pregunta es la que hoy por hoy se formulan en Brasil los principales analistas políticos.
Hasta el momento, Temer enfrenta ocho pedidos de impeachment presentados en el Congreso.

Nuevas revelaciones

Pero lejos de aquietarse, las aguas se agitaron todavía más este viernes una vez que documentos revelados por la Corte Suprema indicaron que el empresario Batista le pagaba coimas al presidente desde el año 2010, cuando ambos se habían conocido.

Según uno de los documentosque tomó estado público, entre 2010 y 2011 Batista le pagó a Temer –que por entonces integraba la Cámara de Diputados– una "mesada" de 100 reales, equivalentes a US$ 29.500, a cambio de que realizara en su beneficio distintos "favores" o gestiones en el Ministerio de Agricultura. Pero Batista admitió este viernes haber realizado "pagos indebidos" a varios funcionarios, entre ellos Dilma y Lula por lo cual realizó un pedido público de disculpas a los brasileños.

"Nos equivocamos y pedimos disculpas", indicó el poderoso empresario, en medio del escándalo.
Por si algo faltara para complicar aún más la endeble coyuntura en la que está inmerso Temer, el fiscal general, Rodrigo Janot, divulgó un documento que lo acusa de intentar obstaculizar la operación "Lava Jato" (que investiga la trama de corrupción en Petrobras), junto a Aecio Neves. Para el fiscal, Temer incurrrió en un delito de "obstrucción" a la Justicia.

Lo único seguro de todo este escándalo es que casi nadie parece salir indemne, lo que oscurece más los caminos para que Brasil pueda salir de su gigantesca crisis política.

Probables escenarios

Vía lenta de salida.. Es lo más probable. Se podía dar a través de una Impeachment, si el Parlamento así lo aprueba. Debería estar suspendido 180 días y luego se decidiría su suerte. Sí no hay reforma constitucional para admitir las elecciones directas, el Parlamento debería votar a un nuevo presidente que esté en el poder hasta fines de 2018. Otra posibilidad es que el Supremo Tribunal de Justicia inicie una investigación criminal, que debería ser autorizada por el Parlamento..

Vía rápida de salida. Lo más inmediato no ocurrió ni aparece que ocurra: la renuncia de Temer. Con ese escenario, la posibilidad que el presidente abandone prontamente el poder dependería de que su apoyo en el Parlamento se erosione rápidamente y se quede sin salida, lo que lo obligaría a renunciar antes de desgastarse en un proceso de impeachment con resultado seguro. Si el Parlamento aprobara la reforma del sistema electoral, entronces podría haber elecciones presidenciales ya este año.

La otra vía. El Tribunal Electoral aún tiene que decidir por recurso está planteado para anular la elección de 2014 por las coimas en la campaña de la fórmula Dilma y Temer por parte de la constructora Odebrecht, uno de los implicados en el escándalo Petrobras, En ese caso, el presidente debería irse.

La chance de Lula.
El expresidente es el que tiene mayor apoyo electoral, pero si la Justicia lo declara culpable en la mega causa Lavajato, quedará inhabilitado para participar en una elección.

También implican a Lula y Rousseff

Una nueva confesión sobre el escándalo de corrupción en Brasil no solo complicó la frágil situación política del presidente, Michel Temer, sino que además alcanzó a sus antecesores Dilma Rousseff y Luiz Inácio Lula da Silva.

Revelaciones de los directivos del grupo JBS –en un acuerdo de cooperación judicial– indicanque pagaron sobornos a Temer desde 2010 y que, desde el año 2005, distribuyeron entre Lula y Rousseff unos US$ 80 millones de dólares, siempre por los "favores" realizados desde sus posiciones de poder.

Según JBS, los pagos a Lula alcanzaron a US$ 50 millones, mientras la expresidenta recibió US$ 30 millones. El dinero de los sobornos era depositado en cuentas abiertas en el exterior.

Sobre Temer, uno de los dueños de la empresa, Joesley Batista, afirmó que le pagó sobornos desde el año 2010.

Batista también declaró que acordó a fines del año pasado con el diputado Rodrigo Rocha, suspendido de su banca por el Tribunal Supremo y muy cercano a Temer, que pagaría al ya entonces mandatario una comisión del 5 % sobre la facturación de una empresa eléctrica de JBS que precisaba una licencia para operar.

En relación a Lula y Rousseff, las confesiones indican que ambos le facilitaron a JBS la obtención de multimillonarios créditos con el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), entidad estatal también investigada por la red de corrupción en Petrobras.

Los testimonios difundidos por la Corte Suprema salpican además a cuatro ministros del actual gobierno, a decenas de parlamentarios y a dos gobernadores, y se conocen en momentos en que la base política de Temer se resquebraja en medio de dudas sobre su honestidad.

El Supremo también informó que la investigación al presidente se sustenta en su presunta participación en los delitos de obstrucción judicial y corrupción pasiva.



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