Condicionado optimismo empresarial

El optimismo de los empresarios sobre el repunte de la economía contrasta con su peor evaluación de la gestión del gobierno
El moderado optimismo de los empresarios sobre el repunte de la economía el año próximo contrasta con su peor evaluación de la gestión de la administración Vázquez. La aparente contradicción resulta de que las perspectivas para 2017 se basan mayoritariamente en factores externos como mejores precios para nuestras exportaciones y suba del dólar que las torna más redituables, así como previsiones de mayor inversión. En estas áreas inciden obviamente la apertura de mercados, la política monetaria y el clima de negocios generados por el gobierno, pese a lo cual el sector empresarial aumentó de 57% a 63% los juicios desaprobatorios de la gestión oficial.

Un total de 343 gerentes y altos ejecutivos de instituciones privadas que operan en el país fueron encuestados por la consultora Deloitte. La conclusión más significativa del estudio fue que el promedio de las respuestas anticipa un crecimiento del 1,1% del Producto Interno Bruto (PIB) el año próximo, resultado modesto pero que significará, si se confirma, que la economía saldrá del estancamiento de 2015 y de un panorama parecido para este año. Por primera vez desde 2011 las respuestas de los encuestados dejaron un saldo neto positivo. Desde la anterior consulta en abril, cayó del 20% al 8% quienes vaticinan que se mantendrá el estancamiento, en tanto aumentó del 69% al 88% quienes esperan que se retomará un crecimiento del 1% y que hasta podría llegar al 3% del PIB.

La mitad de los encuestados apuesta a un sostenido crecimiento gradual del tipo de cambio, con un nivel del dólar de entre $ 31 a $ 33 dentro de un año. Esta previsión fundamenta en parte las esperanzas de exportaciones más beneficiosas por mayor ingreso de divisas con las cuales financiar los costos operativos en moneda nacional. Pero como contrapartida, un dólar más caro afectará la evolución de la inflación. Los precios al consumo registran lenta caída en las últimas mediciones mensuales, gracias a la depreciación reciente del dólar. Pero si esta moneda recobra una sostenida tendencia alcista, el efecto será complicar el combate a la inflación. Esto se reflejó en la estimación de los empresarios que, en promedio, anticipan que estará por encima del 9% en 2017, nivel superior al 8,45% actual y muy lejos del olvidado rango meta del Banco Central, de entre 3% y 7%.

Deloitte concluyó que todo apunta a que "lo peor ya pasó" y que, "en términos generales, los ejecutivos parecen tener una mejor evaluación del desempeño reciente y de las perspectivas económicas en nuestro país". Pero la concreción de las presunciones empresariales está condicionada por factores sobre los que todavía no hay certezas.

Por un lado, es incierto aún el impacto que la elección de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos tendrá sobre el intercambio comercial. Si cumple su anunciado programa aislacionista, hay rubros de exportación que pueden verse adversamente afectados.

Y por otro, persisten las incertidumbres reflejadas en la caída de confianza de los empresarios en un gobierno que ha malgastado recursos fiscales en muchos rubros, unas veces por errores propios directos y otras, por ceder a presiones de sectores de su Frente Amplio o del poderoso PIT-CNT, como acaba de ocurrir con los sorpresivos cambios en las pautas salariales para aplacar al sindicalismo

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El Observador

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