Confían en limpiar el Santa Lucía pese a estudios pesimistas

El problema se puede "mitigar" pero no resolver, asegura experto
La sensación que yo tengo es que llegamos a un punto en que la degradación paró", dijo el viernes el director nacional de Medio Ambiente, Alejandro Nario, durante una entrevista en radio Carve en relación al impacto que la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) está obteniendo con las medidas de protección implementadas a orillas de la cuenca. Sin embargo, un informe del Ministerio de Vivienda (Mvotma), asegura que la contaminación por fósforo persistirá en agua que además es irreversible incluso con medidas de mitigación exitosas.

El "Atlas de la Cuenca del río Santa Lucía", un documento divulgado este año por la Dirección Nacional de Ordenamiento Territorial (Dinot) en el que se describe y analiza la situación actual de la cuenca, sostiene que "debido a la acumulación de fósforo en los sedimentos, el aporte hacia el agua persistirá aunque se implementaran exitosamente medidas de mitigación en la cuenca para reducir el fósforo en las aguas".
Esta información se desprende de un informe que los decanos de la facultad de Ciencias, Química, Ingeniería y Agronomía realizaron en el año 2013. Fue un documento polémico en el que las autoridades de la Universidad de la República (Udelar) en conjunto ratificaron que el agua estaba contaminada.

Consultado por El Observador, el exdecano de la Facultad de Agronomía y actual director del departamento de Manejo y conservación de suelos y aguas, Fernando García Prechac, dijo que la hipótesis se basa en que la principal contaminación de la cuenca son los sedimentos que se desprenden de la erosión y desgaste de suelos, que llegan a los cursos de agua cargados de cantidades de fósforo.

García, quien redactó esa parte del informe, dijo que esta situación es resultado de varios años dado que "históricamente la cuenca corre por la zona más erosionada del país" debido a la fuerte actividad humana que se concentra en la región.

"Todo lo que desapareció del suelo al noreste de Canelones, al este de Lavalleja y algunas partes del sur de Florida quedó en parte retenido en los bajos (de la cuenca) pero cada vez que hay un evento se re movilizan y siguen hasta llegar a los cauces", expresó.

También se refirió a la situación del arroyo Canelón Grande y el Canelón Chico, dado que "tienen los picos más altos de fósforo en agua" y desembocan en el río Santa Lucía a menos de un kilómetro aguas arriba de la planta potabilizadora de Aguas Corrientes, encargada de suministrar el agua para toda el área metropolitana, es decir entre el 50% y el 70% de la población del país.

"Esa cuenca del Canelón Grande viene de una de las zonas más erosionadas de la historia del país. Cada vez que pasa agua va con una riqueza de sedimentos y fósforo increíble", agregó.

Según explicó García, la situación de la cuenca "se puede mejorar y proteger" pero "fatalmente, el fósforo va a seguir llegando al agua" promoviendo "fácilmente el crecimiento de cianobacterias". "Es una situación que desde luego tiene que cambiar y eso es un problema de relación costo beneficio.

Pero el hecho es que estamos con la principal planta de producción de agua potable recogiendo el agua de una de las cuencas del país más pobladas, con más actividad y por lo tanto que más contamina, por más que se hagan las cosas lo mejor posible", expresó.

Las alternativasSi bien la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) del Mvotma ya comenzó a ejecutar algunas de las once medidas que conforman el Plan de acción para la protección de la cuenca, estas solo permitirán "aminorar la situación" pero no "resolver el problema", según el exdecano. "Eso va a mitigar el problema pero no lo va a resolver, no vamos a tener agua pura 100%. La única agua pura corriendo por un arroyo es en un lugar donde no hay actividad humana", expresó.

Consultado sobre esto, Nario dijo a El Observador que con las medidas se busca "detener y revertir el proceso de deterioro de la cuenca". "Somos conscientes que ese cambio lleva varios años. Sin embargo, cambios como el que se está haciendo a nivel industrial, por ejemplo, impactará directamente en un plazo muy corto", agregó.

El estado de la cuenca no repercute en la calidad del agua que llega a la población ya que, según García, las plantas de tratamiento de OSE son eficientes al momento de limpiar el agua. Sin embargo, reconoció que el problema está en que, en la medida que se acentúa la gravedad del agua, se requiere mejorar los procesos de potabilización y eso recae en la necesidad de una mayor inversión.

En su opinión, lo ideal sería utilizar fuentes de aguas alternativas con las cuales suministrar a la población y reducir la exigencia sobre Aguas Corrientes. Como ejemplo, García se refirió a la posibilidad de instalar represas aguas arriba de la cuenca, como en el arroyo El Soldado y el arroyo Casupá.
También dentro de las cuencas ubicadas al este en las sierras. Para esto último, también sería necesario generar un sistema de conducción del agua para que no se contamine en el camino. Aun así, admitió que se trata de un proceso costoso y algo que "históricamente OSE no hizo" .

Industrias invirtieron más de US$ 30 millones

Las 23 industrias a orillas del río Santa Lucía invirtieron en conjunto un total de US$ 30 millones para modificar su sistema de tratamiento de aguas residuales y así disminuir el impacto sobre el curso de agua ya que, según la Dinama, son responsables del 90% de la contaminación industrial en la cuenca. Estas modificaciones harán posible la reducción entre el 45% y 80% de los nutrientes que llegan a la cuenca, con respecto al 2014.


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