Connectus Medical viaja en Uber hasta su alojamiento de Airbnb

La startup uruguaya dedicada a ser el nexo entre los centros de hemodiálisis de todo el mundo y sus pacientes confirmó un acuerdo con Airbnb que se suma al realizado con anterioridad con Uber.
Juan baja del avión en Río de Janeiro luego de un viaje de unas dos horas y media desde Montevideo. Llega a su hospedaje, un cómodo apartamento en Barra Da Tijuca que su anfitrión de Airbnb dejó arreglado para él, a la hora prevista el coche de Uber pasa a buscarlo y lo lleva a Art- Assistencia Renal Total, el centro donde se realizará su sesión de hemodiálisis, allí lo estarán esperando y tres horas más tarde quedará libre para asistir a las reuniones que tenía previstas y disfrutar de la ciudad.

La historia de Juan es solo un ejemplo de lo que cualquier paciente de hemodiálisis puede vivir gracias a Connectus Medical y su acuerdo con dos de las startups más relevantes a nivel global: Airbnb y Uber.

Joe Gebbia –cofundador de Airbnb– pasó los primeros días de 2016 en Uruguay, donde conoció a Javier Artigas, director ejecutivo de Connectus Medical. El encuentro no fue casualidad, Gebbia conocía lo que desde su startup Artigas y su equipo pretendían lograr: hacer de cada país un destino viable y acogedor para los pacientes de hemodiálisis.

"Él se enteró de que yo hacía turismo de salud y me preguntó cuántos pacientes de centros de hemodiálisis había en el mundo. Al saber que son 50 millones de personas coincidimos en que era bueno que todos tuvieran alojamiento", puntualizó el fundador de Connectus Medical.

Airbnb elaboró un plan dedicado a contemplar turismo alternativo, de negocios o salud que no necesariamente incluye vacaciones. "Se han dado cuenta de que hay nichos que no estaban contemplando", sostuvo el representante de Connectus que cuenta hasta el momento con 3.500 clientes.

Dentro de este plan se estipula que el turista puede tener cerca de su hospedaje un polo de negocios si va por trabajo, o un centro de hemodiálisis si el usuario necesita diálisis. "Nuestro departamento elige cinco locaciones cercanas al centro y las envía y así el paciente tiene un combo completo", comentó Artigas.


Un centro de salud estándar en Uruguay cobra US$360 a un paciente ambulante que necesita tratamiento de diálisis.

Nadie mejor que un paciente para saber lo que un paciente necesita. Javier Artigas también requiere acudir a los centros de hemodiálisis que ofrece a sus clientes. Junto con Gebbia idearon incluso el próximo paso que será, en un futuro, que sean otros pacientes, médicos o enfermeras los que actúen como anfitriones, y así conformar una comunidad de personas que al padecer enfermedades similares puedan ponerse en la piel del otro.

"El empujón que nos da Airbnb es increíble. Nosotros hacemos turismo de salud y que una empresa que está tan arraigada en turismo ponga el ojo en una startup uruguaya es increíble, es muy bueno que hayan podido ver el potencial de nuestro negocio", remató Artigas.

Sobre ruedas

Cuando Uber aún no había pisado terreno uruguayo, Connectus Medical estableció un acuerdo para que 1.000 pacientes por día pudieran utilizar el servicio en todos los países en los que trabajaran. "Tenemos tres planes: Mercosur, Latinoamérica y Resto del mundo, en los dos últimos incluimos el servicio de Uber en la cuota", concluyó el director ejecutivo.

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