Consejos para superar el agotamiento de la segunda mitad del año

Los problemas laborales de siempre generan mayor estrés cuando se suman al cansancio del segundo semestre

El período de julio a diciembre no sólo representa un desafío para los empleados de bajo y alto rango, que deben luchar contra un enemigo conocido: el "síndrome de burnout" o "síndrome del quemado".

"Si bien solemos estar acostumbrados en la vorágine diaria a estar expuestos a situaciones de estrés, la patología del "burnout" aparece cuando esta exposición no cesa, causando trastornos emocionales como graves consecuencias físicas y psicológicas", sostiene la psicóloga argentina Carla Liberatore.

La experta recuerda que los factores laborales influyentes son múltiples: van desde la sobrecarga de trabajo hasta los horarios excesivos, la falta de apoyo social en el ámbito laboral o la constante desvalorización de la tarea que se realiza.

Este síndrome se puede manifestar por medio de un amplio espectro de síntomas físicos y psicológicos, como palpitaciones, taquicardia, cefaleas, puntadas en el pecho, alteraciones gastrointestinales, alergias, asma y contracturas musculares. "También puede manifestarse a través de trastornos alimenticios, ya sea inapetencia o ingesta excesiva de alimentos, o dificultades en el sueño, disminución del deseo sexual, hipertensión, enfermedades coronarias, fatiga, ansiedad y angustia", añade Liberatore.

A la lista, comenta la sicóloga, se suman indicadores del cansancio emocional intenso, como aquellas conductas que se manifiestan a través de consumos patológicos, que abarcan desde el consumo de drogas hasta el tabaquismo, el alcoholismo y los trastornos alimenticios. "Asimismo, se puede observar en estos pacientes una disminución del umbral de tolerancia a situaciones estresantes, generando como consecuencia una mayor sensibilidad al entorno", agrega.

Cansancio

Para evitar llegar a estos extremos, Liberatore recomienda tener en cuenta una serie de tips que ayudarán a atravesar la segunda mitad del año con mayor facilidad.

-Comunicar: en su ámbito laboral establezca una actitud asertiva, es decir, expresando sus inquietudes o sus emociones sin necesidad de discutir ni de someterse a la voluntad del resto. Defender sus convicciones es tan fundamental como cumplir con las expectativas de los empleadores.

-Caminar: airear el cuerpo y la mente es una forma de evitar que el "fuego" consuma sus ideas y su espíritu. Ir y/o volver caminando del trabajo, o bajarse unas paradas antes del ómnibus pueden ayudar a relajar el nivel de estrés y conectarse con lo cotidiano de la vida.

-Recuperar la inspiración: ¿por qué está en su actual empleo?, ¿cuáles son las motivaciones que lo mantienen en él?, ¿qué cosas le brinda la empresa que posiblemente no encontrará en otra? Enfocarse en lo positivo de cada oportunidad no es negar que existen "contras", pero pueden llevar a tomar actitudes optimistas.

-Buscar una activdad extra laboral que le guste: practicar algún deporte, salir con amigos, leer un libro, son algunos de los escapes que se pueden llevar a cabo para disminuir el estrés de la semana laboral.

-Aprender a decir "no": cada actividad que se acepta es otro compromiso a realizar. Si su jornada laboral le permite realizar más actividades, aceptelas, pero si la cantidad de tareas excede a menudo su jornada diaria, se deberían replantear los objetivos.

-Trabajar en el relacionamiento: poder trabajar día a día en el relacionamiento y las relaciones interpersonales genera mejores vínculos con los compañeros de trabajo.


Fuente: Apertura - RIPE

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