Construcción rebrota en Maldonado con 17 proyectos por US$ 400 millones

Las iniciativas de inversión inmobiliaria prometen reactivar la industria en la zona; se dará prioridad al empleo de mano de obra local

El boom que experimentó la industria de la construcción en Maldonado a partir de 2005 comenzó a debilitarse en 2012. La llegada de inversiones lentamente se fue apagando y eso golpeó de lleno en el empleo de mano de obra especializada, que pasó de tener 12 mil obreros ocupados en 2010 a poco más de 4.000 en la actualidad.

Hoy en el departamento fernandino hay señales que permiten pensar en una recuperación de la actividad. Un paquete de 17 proyectos inmobiliarios ubicados a lo largo de la costa que totalizan inversiones por US$ 400 millones prometen volver a dinamizar el mercado laboral con la generación de nuevos puestos de trabajo en 2018.

Esta semana la Junta Departamental de Maldonado dio luz verde a los primeros tres proyectos de viabilidad presentados ante la intendencia: uno que se levantará en Piriápolis y otros dos en la zona de Manantiales. Aunque las autoridades locales esperan que alguna de las obras se ponga en marcha sobre fin de 2017, el grueso de los emprendimientos comenzará el año próximo.

Los desarrollos proyectados totalizan 240 mil metros cuadrados de construcción. Se ubican en las paradas 2, 17 y 33 de playa Mansa, la calle Gorlero, el complejo Solanas, avenida Roosevelt (parada 16), intersección de las rutas 10 y 104, exhotel Las Dunas, Aidy Grill, Manantiales, rambla de playa Mansa y calle Miguel Ángel, Eje Aparicio Saravia (Rincón del Indio) y Piriápolis.

Cada una de las iniciativas promovidas cuenta con un cronograma de ejecución de obras exigido por la intendencia. Allí se establece un plazo para iniciar los trabajos que no podrá superar los dos meses contados a partir de la aprobación del permiso de construcción, que deberá ser presentado también dentro de los 60 días a partir de la aprobación de la consulta de viabilidad. Asimismo, se fija de antemano una fecha de finalización. Esos requisitos llevaron a que un par de desarrolladores privados retiraran proyectos que habían presentado en consulta ante la comuna.

El 70% de la mano de obra que se utilice en los nuevos desarrollos inmobiliarios deberá tener residencia comprobada en la zona, según se establecerá por decreto municipal.

Además, cada una de esas obras no podrá paralizarse y se considera detenida cuando cuente con una dotación de personal inferior al 50% del necesario para el tipo de construcción, según la etapa en la que se encuentre. De no cumplirse con esos requisitos, los proyectos perderán los beneficios fiscales para los permisos de obra nueva o ampliación de edificaciones existentes otorgados por la intendencia.

Por otro lado, el 70% de las personas que empleen los emprendimientos en la etapa de obras deberán tener con anterioridad jornales registrados por el Banco de Previsión Social (BPS) en el departamento de Maldonado. Eso como forma de priorizar mano de obra que ya está radicada en la zona.

"En ningún caso vamos a abrir la puerta para que alguien que tenga un terreno que vale 10 obtenga un permiso por el que el terreno pase a valer 20 y salga a revolearlo en el mercado. Los proyectos son de gente que se compromete a ejecutarlos", dijo el director de Planeamiento de la Intendencia de Maldonado Roberto Chiacchio.


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Los proyectos

Entre ellos se destaca el edificio de World Trade Center que se proyecta sobre Gorlero y calle 23 frente a la plaza Artigas y a dos cuadras del puerto. Se trata de un edificio de 25 pisos que se destinará a oficinas de servicios, algo similar a lo que hoy ya funciona próximo al puerto del Buceo en Montevideo.

En la parada 17 sobre la rambla Claudio Williman se proyectan otras tres torres de apartamentos impulsadas por el empresario argentino Sergio Grosskopf, mientras que en la parada 18 el estudio Weiss Mora Weiss promueve la construcción de otra torre de lujosos apartamentos.

Además, en el complejo Solanas se impulsan seis torres de cuatro pisos cada una y otras dos en predios ubicados en las paradas 2 y 3 de la avenida Roosevelt. También hay presentado un proyecto para reconstruir un esqueleto en parada 16 de la misma avenida.

En Rincón del Indio, próximo a playa Brava, hay otros tres proyectos: uno conformado por dos torres y otro de siete torres de entre 63 y 79 metros de altura, más dos bloques de 15 metros en altura. Otro edificio de 21 pisos con centro comercial se ubicaría próximo al sanatorio Mautone de Maldonado.

Por su parte, el hotel Las Dunas de Manantiales –que hoy está abandonado– será demolido. En ese predio sobre la playa se levantarán cuatro bloques de apartamentos en propiedad horizontal. La inversión será de unos US$ 40 millones y totalizará 15.610 metros cuadrados. Las obras se extenderán alrededor de dos años y medio. El hotel Las Dunas fue construido en la década de 1990 y tras ser rematado el año pasado es hoy un "elefante blanco".

En la zona de ruta 10 y 104 hay proyectadas tres torres de cinco pisos y habitaciones individuales por 18.456 metros cuadrados de construcción. Otra de las inversiones se ubica en Piriápolis, con un edificio de cuatro pisos que totaliza 2.432 metros cuadrados y es promovido por la firma Gasalla.

En diálogo con El Observador, la directora general de Urbanismo de la Intendencia de Maldonado, Soledad Laguarda, explicó que los proyectos presentados son impulsados por capitales nacionales y extranjeros. En su gran mayoría ya han invertido en la zona y tienen otros emprendimientos en el departamento.

Cada uno de los proyectos enviados por los técnicos de la intendencia deberá pasar en los próximos meses por la Junta Departamental para su aprobación


Mano de obra local

El presidente del Sunca Maldonado, Alejandro Rodríguez, dijo a El Observador que existe "mucha ansiedad" respecto a la concreción de los proyectos. El sector de la construcción ha visto afectada su actividad en los últimos años y eso se refleja en el empleo. Según el sindicato, en la actualidad hay unas 5.000 personas que en algún momento trabajaron en diferentes obras de la zona pero que hoy no tienen empleo.

Con potenciales fuentes de trabajo en el horizonte, el sindicato pretende que de forma previa se atiendan algunos aspectos puntuales. Uno es la llegada de mano de obra extranjera. Según Rodríguez eso se debería regular con tiempo.

Además está planteado que el 70% de los nuevos puestos de trabajo que se generen sean ocupados por trabajadores radicados en Maldonado. La prioridad para mano de obra local es un aspecto que las autoridades departamentales contemplan en un decreto aprobado de forma reciente por el legislativo departamental.

Con eso se apunta a la reinserción de personas que ya trabajaron en la industria y que hoy están desempleadas. Pero también se busca evitar que se trasladen a la zona familias de otros departamentos porque podría contribuir a la formación de nuevos asentamientos, como ya ocurrió en el pasado. Las empresas también deberán procurar una cuota del 5% de mano de obra calificada femenina, 5% de mano de obra no calificada femenina y un mínimo de 4% para personas con discapacidad.

"Pedimos que sea mano de obra del lugar con jornales ya registrados y que los que entren por primera vez tengan certificado de residencia, aunque también sabemos que no podemos cerrar el departamento para que no entre nadie más", dijo Rodríguez.

Los emprendimientos a estudio de la Junta Departamental requieren la aprobación de excepciones en las normas de construcción, por ejemplo para poder construir en altura en lugares donde hoy no está permitido o hacer bloques horizontales en determinadas zonas de la costa. Además, la intendencia solicitó cambios en las ordenanzas de construcción para la avenida Roosevelt, otra para la zona de Maldonado, una para la avenida Terradel y otra para Piriápolis.

Hotel San Rafael


Exoneraciones y capitales

Las autoridades municipales entienden que la combinación de las exoneraciones impositivas dadas por la intendencia (contribución inmobiliaria hasta 2020 y tasas de construcción, por ejemplo) junto a otras de carácter nacional explican en buena medida la llegada de estas nuevas inversiones.

Para el presidente de la Asociación de Promotores Privados de la Construcción (Appcu), Eduardo Steffen, "fue sorpresivo" que se anunciaran estas inversiones, si se tiene en cuenta que el mercado inmobiliario sigue deprimido. Según dijo a El Observador, desde su punto de vista la llegada de esos proyectos responde principalmente a que hay inversores, por ejemplo argentinos, con mucho capital que realizan una apuesta de largo plazo.

San Rafael en la mira

La intendencia tiene a estudio otros proyectos, como el Hospital Internacional de Punta del Este, el hotel Dazzler y un fraccionamiento en la ruta 10, entre otros. También se trabaja en una fórmula para recuperar el hotel San Rafael, un símbolo del balneario hoy en estado de abandono. Una de las alternativas que explora la intendencia es elaborar un plan de reciclaje y ponerlo a consideración de privados. Eso también incluiría una modificación de la ordenanza para que se puedan levantar otras construcciones de apartamentos en el predio de San Rafael y así atraer a potenciales inversores.

Otra cara de la moneda

En octubre de 2015 la empresa Enjoy, propietaria del hotel Conrad, anunció que levantaría tres torres con inversión de US$ 220 millones. Las obras comenzaron el año pasado y se había contratado a 22 trabajadores para esa primera etapa.

En enero, luego de la licencia de la construcción, la empresa comunicó al Sunca la paralización de los trabajos sin fecha de reinicio. En negociaciones llevadas a cabo en el Ministerio de Trabajo se expresó al sindicato que la decisión responde a problemas financieros.



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