Contar calorías solo sirve para distraer

No hay que dejar de considerarlas, pero contarlas no

Contarlas no. Considerarlas sí. Este matiz tiene su explicación: considerar las calorías de un alimento es imprescindible, ya que un exceso de consumo de energía es el que conduce a que las personas estén predispuestas a almacenar esa energía y favorece, por tanto, la posibilidad de tener sobrepeso u obesidad.

Sin embargo, contarlas es diferente. A día de hoy, es casi imposible:

  • estimar con acierto qué cantidad de nutrientes y energía tiene un alimento para hacer una referencia.
  • conocer cuánto se parece el alimento que se come a ese que una vez se analizó.
  • saber cuánto aprovecha el cuerpo.
  • conocer cómo responde el organismo ante ello.

Para eso hay en el cuerpo un "termostato" de la energía que regula cuánto se debe consumir. El termostato se llama apetito.

¿Consumir conforme a nuestro apetito es posible?

Suena bien, suena idílico. Pero es irreal en un mundo obesogénico como el actual. Esta pauta podría funcionar en otro ambiente, pero, en la actualidad, desde que uno se levanta de la cama está sujeto a numerosos estímulos que le hacen comer demasiado (anuncios, excesiva disponibilidad de alimentos, innumerables puntos de adquisición...). Por si fuera poco, los alimentos a los que se accede por lo general son de baja calidad nutricional, con materias primas baratas, duraderas y muy palatables.

Cambia tu entorno, rodéate de comida (sana)

De nada sirve comprar una barrita de 99 calorías en un kiosco, si al llegar a casa se comerá una hamburguesa con papas fritas. ¿Cómo amortiguar todo este compendio de situaciones? Facilitando un entorno saludable que permita comer sano en ese ambiente.

Es preciso rodearse de alimentos saludables, que sean materias primas sin procesar. Es entonces cuando, comiendo a voluntad, sí que es útil el apetito como guía de las necesidades energéticas, porque así se considera otro aspecto muy importante: la saciedad. Barritas con calorías contadas, helados bajos en calorías, snacks de arroz con aire... son grandes ejemplos de cómo introducir al cuerpo pocas calorías, pero poco interesantes a nivel nutricional y, sobre todo, poco saciantes. Snack light para hoy, hambre para dentro de un rato.


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Fuente: consumer.es