Correa anuncia más impuestos en medio del caos por terremoto

IVA subirá dos puntos durante un año y habrá aportes obligatorios cada US$ 1.000 de sueldo
Mientras en Ecuador los rescatistas siguen removiendo escombros para encontrar cadáveres tras el terremoto de 7,8 grados que el sábado sacudió la costa de ese país, el gobierno anunció un paquete de medidas económicas que incluyen aumentos impositivos temporarios y gravámenes a los salarios, para encarar la costosa reconstrucción de las zonas afectadas. Al momento el desastre dejó al menos 570 muertos y pérdidas materiales por unos
US$ 3 mil millones.

La catástrofe golpea a un país dolarizado que además tiene su economía apretada por la caída del precio del petróleo. Según consignó la agencia AFP, el paquete de medidas anunciado por el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, recaerá en particular sobre "las grandes fortunas".

El sismo, el peor en el país desde 1979 con al menos 570 muertos y 5.000 heridos, inicialmente destruyó unos 800 edificios, afectó 600 edificaciones, dañó carreteras e hizo colapsar la infraestructura en zonas turísticas. El terremoto también es considerado uno de los más mortíferos de la región en lo que va del siglo XXI.

Para paliar la situación, el presidente Correa, que calculó los daños en "dos o tres puntos del PIB", anunció el miércoles el aumento de dos puntos del IVA (de 12% a 14%) durante un año y aportes salariales obligatorios de un día de sueldo por cada mil dólares mensuales de salario.

"Si se gana mil, se contribuirá un día tan solo un mes. Si se gana dos mil, un día durante dos meses, hasta quienes ganamos más de 5.000, que contribuiremos un día durante cinco meses", precisó el mandatario en mensaje por radio y televisión pública.

El presidente también anunció "una contribución por una sola vez del 3% adicional sobre utilidades", así como "una contribución por una sola vez del 0,9% sobre personas naturales con patrimonio mayor a un millón de dólares".

Estas medidas se suman a inminentes alzas de impuestos, entre otros a la cerveza y a los cigarrillos, que están por aprobarse en la Asamblea Nacional, en un país con grandes necesidades de financiamiento y que además debe afrontar millonarios vencimientos de deuda en 2016.

Mientras el gobierno anuncia las medidas impositivas, las autoridades tampoco descartan que continúe en crecimiento el número de fallecidos registrados a medida que se avance con el movimiento de escombros.

El último balance oficial presentado el miércoles cifró en 570 los fallecidos. Además hay 5.733 heridos.

La cifra crece con el correr de los días. Hasta la noche de martes la Fiscalía había registrado solo en la provincia de Manabí (oeste), epicentro del terremoto, 525 personas fallecidas, 11 de ellas extranjeras. Sin embargo, las autoridades en reportes anteriores también reportaron fallecidos en la provincia de Guayas (suroeste). En la tarde del martes el registro de muertos era de 480 y un día antes de 413.

También venderán activos

Aunque más temprano Correa había asegurado que su país está "mucho más preparado" que antes para enfrentar este tipo de tragedias, en su mensaje público también señaló que el Estado "buscará vender" algunos activos "para superar estos momentos tan difíciles", aunque no especificó cuáles, y dijo que evalúa emitir deuda.

"El tema del terremoto le permite (al gobierno) hacer mucho más aceptable para la población este tipo de incrementos impositivos, que le van a ayudar a pasar de mejor manera el año", explicó a la AFP el economista Alberto Acosta.

"Además, con el terremoto se activan líneas de contingencia, como los US$ 600 millones ya anunciados, pero después también hay donaciones de gobiernos y otro tipo de fondos que se pueda conseguir", agregó Acosta, de la consultora Grupo Spurrier.

Menos esperanzas

A medida que pasan los días, crece la angustia de los sobrevivientes por hallar a sus familiares, mientras entre los rescatistas la esperanza de encontrar vida se reduce.

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En el puerto de Manta, una de las zonas más golpeadas por el sismo, una brigada de bomberos rebusca entre los escombros de lo que fue una ferretería en el barrio de Tarqui. "Aquí huele a muerte, a pesar de la pintura", exclamó ayer uno de ellos, con la cara oculta bajo una máscara blanca y gafas grandes. De hecho, el olor a cadáver en descomposición flota por todas partes en esta zona comercial, situada en primera línea de mar y donde no queda ni un edificio intacto.

"No estamos perdiendo la esperanza de encontrar personas con vida. Pero después de más de 72 horas ...", admitió a la AFP el teniente coronel Marco Antonio Artica, que aterrizó la víspera de Honduras a la cabeza de 18 bomberos voluntarios.
Fuente: AFP

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