Costosos traspiés diplomáticos

La canciller argentina le dio el golpe de gracia a las esperanzas del presidente Vázquez de un TLC bilateral con China, por fuera del Mercosur

El responso que acaba de rezarle Argentina a un tratado de libre comercio de Uruguay con China confirma el alto costo de los traspiés diplomáticos de nuestro gobierno. Estos errores, más los problemas internos en que están concentrados los dos grandes vecinos, acentúan nuestro aislamiento en el Mercosur, con efecto adverso en la expansión comercial. La caída de la buena voluntad vecinal quedó rubricada en la reciente reunión en Buenos Aires de los cancilleres de los cuatro países fundadores del bloque regional, del que está excluido su irrelevante quinto miembro pleno, Venezuela. La canciller argentina Susana Malcorra le dio el golpe de gracia a las esperanzas del presidente Tabaré Vázquez de un TLC bilateral con China, por fuera del Mercosur.

A su regreso de la visita a China el año pasado, Vázquez anunció como un hecho la firma de un TLC en 2018. Nuestro gobierno pidió a Brasil y Argentina que nos permitieran avanzar en esa negociación, flexibilizando la prohibición mercosureña. El presidente brasileño Michel Temer no se mostró muy entusiasmado con la idea. El de Argentina, Mauricio Macri, fue un poco más receptivo. Pero dos errores diplomáticos contribuyeron a disipar toda esperanza. El primero fue haber desplegado la alfombra roja oficial en Montevideo para la destituida mandataria brasileña Dilma Rousseff, declarada visitante ilustre por el intendente Daniel Martínez y recibida por Vázquez. El tratamiento a Rousseff crispó al gobierno de Temer, endureciendo la oposición brasileña a darle luz verde a Uruguay a negociar bilateralmente con China.

La otra desviación, que todavía persiste, es en torno a la Venezuela chavista. Temer se ha distanciado del absolutismo casi dictatorial del presidente Nicolás Maduro y Macri ha pedido que se excluya al régimen caraqueño bajo la cláusula de quebrantamiento democrático. Paraguay está en la misma posición y hasta el secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, excanciller en el anterior gobierno frenteamplista, ha pedido la aplicación de la cláusula democrática. Pero la administración Vázquez, enfrentada a presiones dentro de su Frente Amplio, sigue cerrando los ojos a la desdichada situación venezolana. Incluso el presidente, durante su visita a Alemania el mes pasado, llegó a sostener que en Venezuela hay democracia porque existe división de poderes, ignorando que el Judicial es un servil instrumento del Ejecutivo y declara nulas las leyes y otras decisiones del Legislativo, en el que la oposición es mayoría.

Al rechazo brasileño a dejar que Uruguay cierre un TLC bilateral con China se agregó ahora la negativa oficial de Argentina, expresada por Malcorra. La decisión aparentemente conciliatoria, anunciada en Buenos Aires, de negociar cualquier TLC en bloque, con China o la Unión Europea, no esconde la realidad de que Uruguay ha vuelto a quedar relegado a un débil papel secundario en el Mercosur. Es cierto que, como ha sucedido desde la creación del bloque, Argentina y Brasil atienden prioritariamente sus intereses internos, apremiantes hoy en medio de las crisis económicas y sociales en que se debaten. Pero es igualmente obvio que los tropezones diplomáticos de nuestro gobierno con Rousseff y Venezuela ayudaron a liquidar el indispensable apoyo argentino-brasileño para un TLC con China, que nos hubiera ayudado a expandir exportaciones a nuestro principal cliente.

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