Cotugno presentó su renuncia al papa Francisco en Roma

El sábado cumple 75 años y debe retirarse; el proceso puede llevar meses

El arzobispo de Montevideo, Nicolás Cotugno, llegó el sábado del Vaticano en Roma, donde estuvo con el papa Francisco y le presentó su carta de renuncia, según dijeron a El Observador fuentes eclesiásticas. El próximo sábado 21 de setiembre Cotugno cumplirá los 75 años, edad a la cual los obispos deben renunciar.

Según dijeron las fuentes, cuando se encontraron en Río de Janeiro con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud que se realizó en julio, Cotugno le dijo al papa que quería verlo y quedaron en fijar un encuentro. Al regreso, Francisco le envió un e-mail y acordaron que el arzobispo viajara la semana pasada. Aprovechó el momento para entregarle su carta de renuncia.

Según establece el Código de Derecho Canónico, al cumplir los 75 años los obispos piden la renuncia al papa, que debe designar a un nuevo obispo para ocupar el cargo. En algunos casos el papa pide al obispo que continúe más tiempo, como le pasó al actual papa, Jorge Bergoglio, cuando estaba al frente de la arquidiócesis de Buenos Aires. Benedicto XVI le pidió que permaneciera un tiempo más.
Los obispos que se retiran por su edad permanecen como obispos eméritos.

En el caso de Cotugno, fundó en 1981 la congregación Fraternidad Contemplativa María de Nazaret, dentro del espíritu salesiano. Según el blog de la congregación, el fin de sus fieles es “vivir la contemplación como la vivió María de Nazaret”. Está formada por laicos y consagrados. Al dejar el cargo se dedicará por completo a la congregación.

El título de arzobispo refiere a una distinción honorífica sobre los demás obispos y conlleva más peso para algunas decisiones.
En Uruguay existe únicamente un arzobispo, a cargo de la diócesis de Montevideo, y nueve obispos. Cada diócesis abarca más de un departamento. También hay tres obispos auxiliares (dos en Montevideo y uno en Canelones) que ayudan al obispo en sus tareas.

Luego del retiro, se abre un proceso hasta que el papa designa a un nuevo prelado de entre tres nombres que propone el nuncio apostólico Anselmo Guido Pecorari, representante del papa en Uruguay.

Ese proceso, que no es automático y suele llevar varios meses, aún no se inició ya que el nuncio se encuentra de vacaciones en Europa. Antes de regresar pasará por Roma, donde probablemente se reúna con el pontífice. De todos modos, dado que Francisco conoce a los obispos uruguayos se espera que el proceso sea rápido.

También basado en el conocimiento que el pontífice tiene de los obispos uruguayos existen especulaciones en la interna de la Iglesia sobre los candidatos que podrían suceder a Cotugno. Aunque puede pasar que el papa designe arzobispo a un sacerdote, lo esperable es que el nuevo arzobispo surja de entre los obispos. 

Las fuentes eclesiásticas dijeron a El Observador que la terna que se maneja ahora está integrada por el obispo de Mercedes, el salesiano Carlos Collazi, el obispo de San José Arturo Fajardo (sacerdote del clero) y el obispo auxiliar de Montevideo, Daniel Sturla (también salesiano).
De todos modos, aclararon que la decisión final la tendrá el papa y puede nombrar a otro, aunque no esté en la terna mencionada.

“Cercanos a la gente”

El 29 de julio en Brasil, Francisco se reunió con el comité de coordinación de la Conferencia Episcopal Latinoamericana (Celam) y les marcó el perfil de prelados que quiere para la Iglesia.
Francisco les dijo: “Los obispos han de ser pastores, cercanos a la gente, padres y hermanos, con mucha mansedumbre; pacientes y misericordiosos. Hombres que amen la pobreza, sea la pobreza interior como libertad ante el Señor, sea la pobreza exterior como simplicidad y austeridad de vida”.
El papa también pidió que sean “hombres que no tengan psicología de príncipes (...). Hombres capaces de sostener con amor y paciencia los pasos de Dios en su pueblo”.



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