Crece el problema de las malezas resistentes

Se encendió una luz roja porque crecen las especies y el área agrícola que ocupan
Por Pedro Silva, de su viaje a Mercedes, Soriano

La tradicional jornada anual de actualización técnica en soja de Barraca Erro, que cumplió 20 años, disparó la alarma sobre un tema que puede hipotecar la producción agrícola del país: las malezas resistentes.

Según reveló la ingeniera agrónoma Grisel Fernández, de la Facultad de Agronomía de la Udelar, crece el número de especies y del área que ocupan las malezas resistentes a los herbicidas.

Son "más de 650 mil hectáreas" con la denominada carnicera en campos agrícolas y hay "250 mil hectáreas de raigrás con resistencia al glifosato". Y se agregan otras especies, como la A. palmeri.

"El primer desafío es convencernos que la resistencia a los herbicidas atenta contra la sostenibilidad de la agricultura", subrayó Fernández ante un público que desbordó el Teatro 28 de Febrero de Mercedes.

A continuación alertó por un incremento de los costos y porque "se limitan las opciones de herbicidas". Puso como ejemplo que de gastar US$ 17/ha por una solución para el raigrás se pasó a US$ 49, en tanto que en A. palmeri pasó de US$ 51 a US$ 119.

Fernández mencionó "el riesgo de generación rápido de nuevas resistencias" y advirtió que "sin herbicidas hay pérdidas de rendimiento y de rentabilidad" en los cultivos.

"El primer desafío es convencernos que la resistencia atenta contra la sostenibilidad agrícola"

Otro desafío "es el manejo resistencias" y señaló dos caminos para lograrlo: poner el énfasis en frenar la evolución de nuevas resistencias y combatir las nuevas especies con otros herbicidas.

Fernández mostró algunos pasos a dar, al decir que hay que "diversificar y rotar herbicidas, siempre en dosis plenas". Aconsejó "mezclar herbicidas con métodos no químicos, como los cultivos de cobertura. Hay que maximizar los controles culturales. analizar secuencias y hacer rotaciones de cultivos variadas".

En relación al ingreso de la maquinaria a los campos, Fernández dijo que "deberían evitarse porque desparraman" las semillas de las malezas. Habría que analizar el tema y elaborar un protocolo de ingreso de la maquinaria".

Para graficar la envergadura del problema, la experta reseñó que la maleza A. palmeri tiene "una semilla diminuta y enorme capacidad germinativa: una planta produce 1,5 millones de semillas, con gran dispersión y puede permanecer en el suelo de dos a cuatro años". También recomendó "monitorear, recorrer y reconocer" a los pájaros. Y dijo que con A. palmeri "la tolerancia es cero. Y en tres años se puede eliminar".

Fernández sumó otro desafío: disminuir lo que ya está en el campo mediante una planificación. Hay que mantener el combate en forma continuada. El primer control debe ser en la presiembra con la fuerza que dan la coberturas o algunos herbicidas ya probados. Luego, al momento de siembra (pre emergencia), recomendó usar herbicidas en mezclas. Y en pos emergencia y precosecha dijo que "hay que arrancar a mano".

En el caso de A. palmeri, Fernández abogó por "empezar a crear una red para realizar un mapa y centralizar las denuncias".

Por último, en el uso de herbicidas remarcó la importancia de "diversificar los modos de acción", así como resaltó la necesidad de "conocer los herbicidas y su manejo".

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