Crecen acciones legales por ofensas en redes sociales

Una frase lapidaria en Facebook puede tener consecuencias penales
Nosotros somos la ley y podemos hacer lo que se nos antoje mientras no molestemos a nadie". La frase, pronunciada por un inspector de tránsito de la Intendencia de Montevideo, salió en todos los noticieros de televisión y generó un gran revuelo en 2010. Ese funcionario municipal acababa de detener a una docente y fue filmado mientras realizaba el procedimiento.

El hecho generó cientos de comentarios en los portales de noticias y en las redes sociales. Los funcionarios municipales eran tildados de corruptos por varios internautas aunque, a decir verdad, había frases con adjetivos mucho más duros. "Hágale un bien al país: mate a un empleado de la IMM. Lacras, lacras, lacras", escribió un internauta.

La utilización de las redes sociales y los portales para expresar la bronca ciudadana es un fenómeno cada vez más extendido, aunque la gente parece no tener noción de los peligros que eso implica. Escribir una frase lapidaria en Facebook o en Twitter puede generar a su autor un problema legal grave, la pérdida de mucho dinero o incluso la obligación a tener que enfrentar una estadía en la cárcel. El artículo 333 del Código Penal castiga el delito de difamación con pena de cuatro meses de prisión a tres años de penitenciaría o 80 unidades reajustables ($ 74.930) a 800 UR ($ 749.304) de multa. Comete difamación quien "ante varias personas reunidas o separadas, pero de tal manera que pueda difundirse la versión, le atribuyere a una persona un hecho determinado, que si fuere cierto, pudiera dar lugar contra ella a un procedimiento penal o disciplinario, o exponerla al odio o al desprecio público".

Andrés Saravia, un abogado especializado en protección de datos y redes sociales, ha atendido profesionalmente varios de esos casos y alertó que pronunciarse sobre un tema en un momento de ira puede llevar a cometer delitos como difamación o injurias.

"No somos conscientes de las consecuencias de publicar algo. No terminamos de aprender que cada vez que lo hacemos, hay una consecuencia", dijo el experto a El Observador, machacando sobre las características del ciberespacio. "Internet y las redes sociales desafían la ley de la gravedad: una vez que algo sube, nunca más baja", agregó.

Saravia fue el abogado de los inspectores que fueron filmados por la docente. Como defensor de los funcionarios, intimó a un blog en el que se los acusaba de coimeros a eliminar esos dichos en un plazo de 72 horas, bajo amenaza de que si no lo hacían el asunto pasaría a la justicia penal por difamación. Además, también habría espacio para activar la órbita civil con el objetivo de conseguir dinero para reparar el supuesto daño ocasionado a los funcionarios. Finalmente, el foro eliminó la información y el tema concluyó sin mayores consecuencias.

"Los comentarios estaban bastante subidos de tono. Prejuzgaban sin tener pruebas sobre corrupción y abuso de funciones", recordó Saravia. Aunque por lo bajo y en forma silenciosa, este tipo de intimaciones realizadas a través de telegramas son cada vez más comunes.

En general, los casos no llegan a los juzgados sino que son solucionados antes, de la mano de la presión que ejercen los abogados. Cuando una persona siente que su honor fue afectado por algún comentario, puede solicitar que su autor se retracte por el mismo medio en el que supuestamente ofendió. Eso es muy frecuente. Solo Saravia ha tenido conocimiento de 20 episodios.

"Hay muchos casos, pero siempre se han retractado", relató Saravia y dijo que la mayoría de los afectados son políticos. Hasta el momento, no hubo procesados en Uruguay, justamente porque se ha logrado desactivar la tensión antes de llegar a tribunales.

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A pesar de las sanciones establecidas en la ley, es muy sencillo encontrar ejemplos de acusaciones graves en las redes sociales, que podrían tener consecuencias.

El 13 de febrero, el vicepresidente Raúl Sendic publicó en su cuenta de Twitter un mensaje de aliento a los jugadores de la Selección Uruguaya juvenil por el título obtenido en Ecuador: "Alegría inmensa recibir a los Campeones Celestes Sub 20! Arriba Uruguay", tuiteó el jerarca.

Junto a varios comentarios jocosos respecto a si lo jugadores también traían su título, había otras respuestas más duras: "Alegría inmensa sería que vos devolvieras la tarasca y desaparecieras", contestó, con nombre y apellido, un hombre.

Si Sendic se decide a llevarlo a un juzgado y él no puede probar por qué el vicepresidente tiene que "devolver la tarasca", puede arrepentirse de ese tuit en el que quiso sacar a relucir su rechazo. Pero Sendic no es el único político que ha sido blanco de este tipo de hostilidades. Basta revisar los comentarios cuando algún jerarca o legislador publica algo para comprobarlo.








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