Crimen narco: tras la pista de sicarios que mataron a cuatro personas en una semana

La Policía llegó a la conclusión de que son delincuentes locales a sueldo de narcos uruguayos
Entre las informaciones reservadas que maneja la Policía tras los peritajes científicos sobre las pruebas que dejó el múltiple crimen ocurrido el sábado 6 en la avenida Giannattasio sobre Solymar, hay una que es la más firme para encaminarse a la detención de los asesinos: se trata de sicarios uruguayos que en una semana mataron a cuatro personas, entre ellos la pareja de paraguayos abogados Ramón Agustín Quevedo Arce y Claudia Rossana Guerrero Camacho. Como consecuencia de ese asesinato murió atropellada por la camioneta de los paraguayos acribillados una joven de 16 años que pasaba por el lugar.

Quevedo Arce estaba vinculado a negocios de tráfico de marihuana desde Paraguay. Hace unos años se había investigado una red que operaba en el departamento de Florida y que la Policía sospecha que Quevedo era el financista de la operación, según fuentes al tanto de la investigación.
La Policía manejaba la hipótesis de que pudieran ser sicarios extranjeros los que asesinaron a la pareja, pero quedó desvirtuado en las últimas horas con las pericias técnicas en el lugar del hecho.
Pero la constatación de que los matadores son asesinos locales trajo aparejada otra información estremecedora: para los investigadores se trata de los mismos sicarios que hace una semana mataron a otras dos personas en Uruguay.

Si faltaba la confirmación de que hay operando sicarios profesionales que actúan en hechos sin conexión, este dato lo reafirma. La Policía no se siente sorprendida por esta situación que hace más de un lustro fue advertida por el fiscal de Corte Jorge Díaz, quien dijo que para que surgiera el sicariato solo faltaba que se encontraran la oferta y la demanda. "La oferta y la demanda se juntaron", dijo entonces Díaz.

La Policía aún desconoce si la ejecución de los paraguayos tiene que ver con negocios ocurridos en Paraguay o en Montevideo.

Los narcos paraguayos tienen con Uruguay una relación distinta a la que pueden tener los colombianos o mexicanos, quienes negocian básicamente con cocaína y usan a Uruguay como trampolín para enviar la mercancía hacia Europa y utilizan al país como aguantadero y refugio. Tal fue el caso de Diego Montoya, un peso pesado colombiano que vivió por años en Punta del Este desde donde manejaba sus negocios hasta que fue extraditado a Colombia.

Como la marihuana tiene a Uruguay como destino final, los narcos paraguayos tienen con sus pares uruguayos una relación más directa en los negocios. Un ejemplo de ello fue la muerte en Paraguay de Omar Clavijo, el narco uruguayo que hizo época en las décadas de 1980 y 90 en Punta del Este.

Los negocios son bien distintos. La marihuana se compra en Paraguay a unos US$ 20 el kilo y se vende en Uruguay a US$ 500. En estos momentos está escaseando la marihuana paraguaya. Paraguay es el principal productor de la región aunque el mayor productor mundial de cannabis es Estados Unidos (en términos de dinero, la marihuana es el producto agrícola que da más rentabilidad en Estados Unidos).

La cocaína en cambio, se consigue a unos US$ 2.000 el kilo en Bolivia, llega a US$ 7.000 a Uruguay y se coloca a US$ 80.000 en Europa; si el traficante llega con su mercancía hasta el este de ese continente puede colocar el kilo a unos US$ 200.000.

La marihuana comenzó a llegar, y sigue llegando, desde la ciudad paraguaya de Pedro Juan Caballero vía Brasil y normalmente en camiones o avionetas.

Los primeros en traerla fueron contrabandistas del litoral pero en las cárceles surgieron con el paso del tiempo nuevos traficantes, buena parte de los cuales tienen hoy su base en barrios periféricos. La cocaína proviene de Perú y Bolivia, también en avionetas y generalmente vía Argentina.

La Policía cree ahora que Quevedo manejó mal o tuvo problemas con algún negocio local y el perjudicado envió a quienes a esta altura son los sicarios más buscados del país.

Llamada de alguien que sabía mucho
Uno de los dos hombres que la Policía detuvo tras el crimen de Solymar es el propietario de los bungalow donde se alojaba la pareja de paraguayos. ¿Por qué el hombre está aun en calidad de emplazado? (o sea, que recobraron la libertad pero debe estar a la orden para nuevas diligencias): el empresario dio una extraña versión que, según las fuentes fue confirmada por la Policía. Una vez consumado el crimen, este hombre recibió una llamada telefónica desde Paraguay pidiéndole que ingresase a la habitación de los paraguayos y que sacara de allí una importante suma de dinero. El hombre procedió en consecuencia y ese acto lo tiene vinculado con el asunto, aunque la Policía descarta que haya participado de alguna forma en los crímenes. El Observador no pudo confirmar si ese dinero fue incautado.


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