Crisis de refugiados pone en riesgo libre circulación europea

Autoridades abogan por una mejora de los controles que evite el "caos"
Autoridades de la Unión Europea (UE) advirtieron ayer sábado que la crisis migratoria puede poner fin a la zona de libre circulación de personas, bienes y mercancías, conocida como Schengen. El capítulo más reciente de esta crisis se está desarrollando en Turquía.
La canciller alemana, Angela Merkel, advirtió que la supervivencia de la zona de libre circulación depende de la protección de las fronteras exteriores de la UE.
En su videomensaje de los sábados alertó ayer que si no se mejora la seguridad exterior podría acabar perjudicándose a la actividad económica del bloque. En esto están todos los socios europeos de acuerdo, agregó Merkel, lo que ahora se ha de concretar es cómo se materializa en la práctica.
La canciller ve como clave la puesta en práctica del acuerdo entre la UE y Turquía firmado a fines de 2015, por el que los 28 países del bloque darán a Ankara 3.000 millones de euros (US$ 3.347 millones) para financiar parcialmente los costos de mantener a millones de refugiados sirios en su territorio y para elevar la vigilancia en la frontera con Grecia. De hecho, Merkel viajará mañana a Turquía para reunirse con su homólogo, Ahmet Davutoglu.

La solución también pasa, subrayó la canciller, por que todos los socios europeos se comprometan a aceptar "contingentes legales de refugiados", una propuesta esencialmente alemana que ha generado un intenso rechazo.

En la misma línea que Merkel, el ministro francés de Interior, Bernard Cazeneuve, afirmó que la crisis migratoria necesita una respuesta europea con la puesta en marcha rápida de los dispositivos para controlar los flujos de entrada porque "el desorden y el caos solo pueden llevar al fin de Schengen".
Reconoció que en la situación actual sigue siendo posible que haya terroristas que aprovechen el trasiego de inmigrantes y refugiados para colarse, como hicieron varios de los que cometieron los atentados yihadistas de París del pasado 13 de noviembre.

Otras voces
En tanto, es bien diferente la visión del ministro holandés, Bert Koenders, cuyo país preside este semestre el Consejo de la UE.
Ante medidas como la instauración de límites de entrada diaria de refugiados (como ha anunciado Austria), la construcción de vallas, el incremento de controles o la devolución de refugiados, Koenders dijo entender su "urgencia", pero dejó claro que la gestión debe partir de un "enfoque europeo".

"Las preocupaciones por la gestión de nuestra frontera están creciendo y corremos el riesgo de seguir aumentando la brecha entre los Estados miembros si no mostramos solidaridad y unidad", apuntó.
Descartó que las soluciones deban pasar por "desmontar los grandes éxitos de la UE, entre ellos el acuerdo Schengen, sino al contrario, por reforzarlos".

Por otra parte, los ministros de Exteriores de la UE recordaron a Turquía que tiene el deber "moral y legal" de acoger a los refugiados sirios que huyen de Alepo y se concentran en su frontera, y que la ayuda financiera que la UE le concederá va dirigida a que tenga los medios para ello.
Los ministros concluyeron ayer una reunión de dos días con un extenso debate sobre la crisis migratoria y de refugiados al que invitaron a sus homólogos de Turquía y de los países de los Balcanes.

"Es incuestionable que la gente que viene de Siria son sirios que necesitan protección internacional", enfatizó la alta representante de la UE para la Política Exterior, Federica Mogherini.

Campamento del lado sirio
Las autoridades turcas se preparan para establecer en el lado sirio de la frontera con Turquía un campamento que podrá acoger a unas 30 mil personas que han huido de los combates en Alepo, informó Süleyman Tapsiz, gobernador de la provincia de Kilis. Del lado sirio se encuentran al menos 15 mil desplazados, según cifras de Naciones Unidas, aunque Tapsiz afirmó que son entre 30 mil y 35 mil. Subrayó que por el momento las autoridades turcas les envían comida y ayuda humanitaria. El gobernador de esa región en Turquía aclaró que no está previsto abrir la frontera a estos desplazados y que se les atenderá en territorio sirio, pero destacó que en caso de necesidad la provincia de Kilis estaría "totalmente preparada".


Fuente: EFE

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