Cristina Fernández tuvo un baño de pueblo en medio de la tormenta

La expresidenta argentina negó tener vínculos con el empresario preso Lázaro Báez
(Desde Buenos Aires)

"Ohhhh, vamos a volver! ¡A volver, a volver, vamos a volver!". Con esa promesa, en clave de cántico de barra brava, una marea de militantes kirchneristas despidió ayer a la expresidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner de un juzgado ubicado próximo al centro de la ciudad de Buenos Aires.

Cuatro horas duró la vigilia de quienes acompañaron la declaración de su líder ante el juez Julián Ercolini, quien investiga si el gobierno de Fernández (2007-2015) y el de su difunto esposo, Néstor Kirchner (2003-2007), favorecieron en la concesión de obras públicas al empresario Lázaro Báez, un allegado a la familia presidencial preso por supuesto enriquecimiento ilícito.

Bombos, banderas, trompetas y un repertorio de canciones peronistas, casi tan amplio como el operativo de seguridad, acompañaron a Cristina Fernández mientras prestaba testimonio.
Militantes kirchneristas en Comodoro Py

El pueblo

"¡Cómo no vamos a acompañar a Cristina si ella es el pueblo!", dijo a El Observador Hugo Chaparro, un militante de 65 años de La Plata. Sosteniendo con sus manos una pancarta, el hombre afirmó que durante los gobiernos kirchneristas fue "la única vez" que vivió "bien", y contó que en ese período pudo terminar su casa y comprar un auto.

Alcides Picasso tiene 83 años y, según dijo, estuvo hace 71 años, el 17 de octubre de 1945, en el multitudinario acto en Plaza de Mayo que exigía la liberación del expresidente y referente de ese país, el general Juan Domingo Perón, por ese entonces preso. Ese día marcó un hito y hasta hoy se celebra como el Día de la Lealtad Peronista. Pero cuando Picasso hace su ranking de políticos no duda. "Cristina es más que Perón. Cristina es más que una presidenta; es una estadista".

El kirchnerismo, salpicado por distintos casos de corrupción, dejó el poder en diciembre de 2015, cuando asumió Mauricio Macri, un político de centroderecha.
"Estamos bancando a la líder de un proyecto porque hay una intención de ir en contra de ellos", dijo Ian Azarko, militante de la agrupación kirchnerista La Cámpora en la localidad de Merlo, a una hora de la ciudad de Buenos Aires. Es "el aguante" de "un pueblo que la banca", agregó.
Además de agua, cerveza y chorizos, en el lugar se vendían pines con imágenes del matrimonio Kirchner a unos 30 pesos uruguayos y tazas por 160 pesos uruguayos.

"Es una referente del pueblo argentino porque cuando gobernó lo hizo para todo el país, y no solo para un sector como está haciendo este gobierno", dijo un hombre de apellido López Benavides que integra "La Néstor Kirchner", la agrupación del exsecretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno (2005-2013).

El apoyo

Aunque había llegado en auto, la expresidenta eligió salir caminando del juzgado y avanzó unos 200 metros rodeada de gente, para luego sí subirse a su vehículo.

Primero, Fernández habló ante los medios y caminó unos 15 minutos, en medio de empujones, entre sus seguidores.

"Cristina, Cristina, Cristina corazón/acá tenes los pibes para la liberación", le retribuyeron los militantes mientras la dirigente se abría paso. Los organizadores aseguran que hubo 5.000 personas.

Fernández dijo ayer ante la prensa que es víctima de una persecución política y negó ante el juez ser socia de Báez. La agencia AFP consignó que los fiscales acusan a la expresidenta y al exministro de Planificación Federal Julio De Vido de formar una "organización criminal" para favorecer a Báez.
"Es un disparate. Es una maniobra del gobierno para tapar el desastre económico", afirmó la expresidenta. "Es de terror cuando llega la factura de la luz, cuando se va al supermercado. Tratan de esconder lo que está pasando", agregó.
Al actual gobierno el kirchnerismo le critica el aumento de las tarifas públicas y que todavía no pudo controlar la inflación, que según los analistas cerrará el año en torno al 40%.

La dirigente también le pidió ayer al juez una auditoria de toda la obra pública desde 2003 hasta la actualidad.

El sentimiento de una persecución en su contra es común entre la cúpula y la base del kirchnerismo. "Operación Ma$$acri. La quieren presa a Cristina", decía una pancarta sostenida por dos militantes, en alusión al presidente Mauricio Macri y al líder opositor Sergio Massa, diputado por el también peronista Frente Renovador, distanciado del Frente para la Victoria de los Kirchner.

Juan Marino, de la Tendencia Piquetera Revolucionaria, dijo que se busca "convertir al kirchnerismo en una asociación ilícita".

En Argentina habrá elecciones legislativas el año que viene y la contienda será toda una medida en la puja entre el gobierno, el kirchnerismo y el grupo de Massa.

Lía Méndez, una militante del Partido Humanista, estaba ayer en la manifestación frente a la corte con un letrero que decía "Partido Judicial: verdugo de la democracia".

"Estamos en una democracia trucha porque ni siquiera se cuidan las formas", dijo a El Observador.

La corrupción

El Observador habló con distintos militantes kirchneristas y todos reconocieron la existencia de casos de corrupción en los gobiernos que apoyaron. Sin embargo, insistieron en que no se puede generalizar por algunos dirigentes, afirmaron que el proyecto político ofrecía distintos beneficios sociales, y criticaron las políticas aplicadas por Macri.

"Lo que se ve en los medios es que por tres personas implicadas se dice que (los kirchneristas) se robaron todo. Lo que quieren es destruir los cuadros políticos del futuro", dijo Azarko. El militante destacó los planes de medicina preventiva y de asignaciones familiares impulsados por los "K".
"A pesar de los errores, se hizo mucho", dijo Dilys Garraham, de 51 años. "Yo no milito pero estoy acá porque la voté. Ahora con Macri no me da para llegar a fin de mes", sostuvo.
Mientras las denuncias siguen cayendo, los militantes están prontos para volver a las afueras de los tribunales. Y "la jefa", como le dicen, sabe que los tendrá a su lado.

Ayer, en todo momento, los fanáticos kirchneristas tuvieron presente la otra causa en la que Cristina está involucrada, en la que el juez Claudio Bonadio investiga operaciones cambiarias del Banco Central durante su gobierno por las que, tras la asunción de un nuevo gobierno y el fin del cepo cambiario, dejaron millonarias pérdidas a la institución.

"Bonadio, la concha de tu madre/Cristina es del pueblo, y no la toca nadie", cantaron una y otra vez, antes, durante y después de la declaración de la expresidenta.

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