Cristina K agudiza la grieta política en Argentina

La situación judicial de la expresidenta acrecienta la grieta entre kirchneristas y sus opositores
Tal vez fue casualidad, o quizá las mentes propensas a pensar conspiraciones puedan concebir algo armado. La cuestión es que 10 días atrás, justo cuando el célebre juez brasileño Sergio Moro –terror de los políticos brasileños y nuevo ídolo latinoamericano de la cruzada anticorrupción– se encontraba de visita en Buenos Aires y era recibido con todos los honores, se conoció un nuevo procesamiento de Cristina Fernández de Kirchner.

En ese clima de máxima tensión política y de sensibilidad exacerbada respecto de los hechos de corrupción –donde se acumulan denuncias y acusaciones cruzadas entre el macrismo y el kirchnerismo–, la noticia cayó como una bomba.

El hecho de que este procesamiento fuera esperado, y que le hayan antecedido otros dos, no aminoró el impacto político y mediático de la noticia. Más bien al contrario, la sucesión de procesamientos de la ex presidenta –en las causas conocidas como Dólar futuro y Hotesur primero, y ahora en Los Sauces– contribuyeron a la ansiedad de quienes reclaman medidas más drásticas por parte de la Justicia.

En el gobierno quedó en evidencia esta actitud. Por caso, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, dejó una frase sugestiva: "Tengo la misma sensación que tiene mucha gente: a veces la Justicia tarda un poco demasiado".

Por su parte, la titular de la Oficina Anticorrupción, Laura Alonso, salió en defensa del juez Claudio Bonadio, acusado por Fernández de no ser imparcial y de actuar con manifiesta enemistad hacia ella. "Bonadio... ¿Por qué hace lo que hace hoy?, porque tiene las pruebas", sostuvo Alonso.

"Es importante poner en valor determinadas decisiones. Cuando un juez toma estas decisiones es porque tiene mucha sospecha y mucha evidencia de que eso que está pensando es verdadero", agregó, en una frase que pareció destinada a responder las acusaciones de que, en realidad, Bonadio es manejado por el presidente Mauricio Macri.

"Un juez aplica la ley, no se está fijando cuándo son las elecciones. Ellos se deben manejar con pruebas y procedimientos", agregó Alonso, el mismo día en el que Fernández ejercía su defensa habitual desde las redes sociales: para la exmandataria, existe una coalición judicial-mediática-gubernamental destinada a que termine en prisión.

Desde el punto de vista de la expresidenta, existe abuso de poder y un armado de causas judiciales sin justificación. Considera que Macri promueve esta situación como estrategia política, porque lo ayuda a "tapar" problemas de la economía y lo favorece electoralmente. En tanto que en el Poder Judicial y en los medios, considera que hay personajes resentidos hacia su gobierno y que ahora buscan revancha.

La prueba de este encono, argumenta, es que las acusaciones se hayan ampliado a sus hijos, Máximo y Florencia, por el solo hecho de ser copropietarios de Los Sauces, la empresa de negocios inmobiliarios de la familia Kirchner en Santa Cruz. Para Bonadio, hay motivos para pensar que esta empresa era en realidad una pantalla destinada al cobro de coimas por la adjudicación de obra pública sobrevaluada.

Causa Los Sauces

Los más radicalizados contra la expresidenta sostienen que en Los Sauces, por ser delitos no excarcelables, habría correspondido la detención. Pero el juez no llegó tan lejos y se limitó a prohibirle a Fernández y sus hijos salir del país. Los Sauces es el nombre de la empresa de los Kirchner. Tiene su origen cuando Néstor y Cristina eran jóvenes abogados que incursionaban en el negocio inmobiliario.

Pero la empresa tuvo un crecimiento exponencial luego de la llegada al poder. La acusación contra los Kirchner es de la diputada Margarita Stolbizer, y apunta a que la empresa es una organización destinada a cobrar dinero desviado desde el presupuesto de obra pública.

El modus operandi implicaría el alquiler de propiedades, a precios superiores a los de mercado, a empresas que habían sido favorecidas con contratos de obra pública o permisos para explotar algún negocio regulado, como los juegos de azar.

La principal sospecha radica en que los alquileres están concentrados en la empresa Austral Construcciones, del contratista Lázaro Báez (detenido por lavado de dinero), y de Cristóbal López, que se enriqueció con las concesiones de bingos y mantiene una deuda millonaria con el fisco. López compró el multimedio C5N, desde el cual defiende a Fernández y critica a Macri.

Como elemento adicional a esta tensión, todas las semanas se conocen nuevas escucha telefónica entre Fernández y su ex jefe de Inteligencia, Oscar Parrilli. Esta situación, denunciada por el kirchnerismo como abuso de poder, obedece a una investigación judicial para determinar si Parrilli benefició a un narcotraficante prófugo.

Pero lo cierto es que el principal efecto de esas escuchas telefónicas ha sido conocer el pensamiento de Fernández cuando habla fuera de micrófonos. Y en esas charlas, le indica a Parrilli cuál deber ser la estrategia de defensa mediática, utilizando como voceros a periodistas de C5N, entre ellos Víctor Hugo Morales.

La defensa de Cristina

El argumento defensivo de Fernández es que la causa Los Sauces no tiene sentido. Primero, porque debería haber sido incorporada a Hotesur, que básicamente investiga lo mismo, pero a través de una firma hotelera de los Kirchner.

Y dice que el armado como una causa por separado obedece a la intención de generar un mayor impacto en la opinión pública.

Luego, afirma que la acusación es ridícula, porque la facturación de Los Sauces es ínfima en comparación al volumen de los contratos asignados a los presuntos pagadores de coimas, con lo cual su efectividad como modalidad de "retorno" queda cuestionada. Además, indican que las propiedades inmobiliarias de los Kirchner están efectivamente ocupadas, con lo cual no puede hablarse de alquileres ficticios que levanten sospechas.

En todo caso, Bonadio ya no seguirá a cargo de esta causa, que será derivada a Julián Ercolini, el mismo que investiga las maniobras con Hotesur. Antes de que estos temas lleguen a juicio, Fernández deberá comparecer por otra causa, del "dólar futuro", en la cual deberá rebatir la acusación de haber perjudicado los intereses estatales al vender contratos de tipo de cambio por debajo de los valores de mercado.

El juicio oral y público coincidirá con el momento caliente de la campaña electoral para las legislativas. Y se descarta que la defensa de Fernández estará fuertemente teñida de política, con una contra-acusación a los principales funcionarios macristas.

Todo una síntesis de cómo las causas por corrupción se encuentran, también, afectadas por la "grieta argentina".

La supuesta anécdota de Macri y Felipe González

En el clima imperante, cualquier detalle puede echar leña al fuego. Por caso, hace algunos días el diario Clarín contó una anécdota que causó un shock: en su reciente visita a España, Macri había escuchado varias veces, de parte de empresarios, la pregunta de cuándo iría presa Cristina Fernández de Kirchner.

Más aun, que el mismísimo expresidente Felipe González le había asegurado que no llegarían las ansiadas inversiones españolas al país mientras estuviera en libertad. El mismo día de esa publicación, Cristina envió cartas documento a Macri y a González, en las cuales conminaba a que ratificaran o rectificaran la noticia. "Felipillo" desmintió la conversación, pero la conmoción política ya estaba creada.

Lo cierto es que la pregunta, "¿debería Cristina estar detenida?" se transformó en un tópico común en programas periodísticos, y la clase política tiene opinión formada.


Populares de la sección

Acerca del autor