Crónica de un comensal inexperiente

Montevideo Wine Experience es uno de los pocos bares de vinos en la capital y busca conquistar a todo tipo de público
Los jueves a la noche sobre la rambla 25 de Agosto a la altura de la Dirección Nacional de Aduanas hay pocos edificios o locales en movimiento. Alguna parrillada o restaurante en el Mercado de Puerto está abierto, pero sin dudas que no con la misma cantidad de público que al mediodía. Pero allí, sobre una calle de adoquines grises y con una pizarra que invita a los que pasen por la zona a entrar, se encuentra el Montevideo Wine Experience (MWE). Un bar dedicado exclusivamente al vino y cuya propuesta sobresale en una ciudad como Montevideo, donde todos los emprendimientos gastronómicos dedicados a las bebidas concentran sus esfuerzos en ofrecer cerveza. Un bar irlandés o una chopería son lugares que muchos montevideanos frecuentan cuando eligen salir a tomar algo en la noche capitalina.

Ahora existe un lugar pequeño y acogedor en la ciudad al que se puede ir a probar decenas de vinos, una copa a la vez. Por otro lado, el local ofrece diferentes propuestas de maridaje y cenas que se realizarán periódicamente a lo largo del año. Una de ellas es la cena en pasos con maridaje y música.

Nunca había participado de una comida con estas características en la que se sirvieran varios platos acompañados de vinos específicos, cuya selección haya sido premeditada y catada por un sommelier experto. Ahora que la viví puedo decir que resulta interesante sumergirse en el mundo gastronómico de alto nivel pero en un lugar donde la inexperiencia del comensal es bienvenida. Así fui, con mi reciente gusto adquirido por el vino, apetito y una invitación de Nicolás Cappellini, dueño de MWE.

La velada comenzó con una copa de espumante Brut de Los Cerros de San Juan dulce y frío, que una de las comensales presentes en la cena definió acertadamente como una bebida "que llena mucho la boca", acompañada por una versión acústica del tema No Woman No Cry de Bob Marley pero en los instrumentos de Beto Ponce –ganador en el 2015 del premio Graffiti a mejor álbum de jazz– que acompañaron toda la noche y un plato pequeño de tiraditos de pescado. Una preparación muy similar al ceviche, basada en pimentón, cilantro y cebolla.

comida1
Tiradito de pescado
Tiradito de pescado

A medida que la cena fue avanzando, así lo hizo la intensidad de los platos, los vinos y la música. Siguieron chipirones caramelizados con un vino albariño, una de las tantas variedades de la uva blanca de Galicia, de la bodega Garzón.

Con esta copa aprendí que el sabor de un vino depende no solo de su uva base, sino también del viento, la humedad del aire, los componentes de la tierra y otro montón de factores externos a la fruta.
Por eso habría que sospechar de dos vinos de cosechas distintas que saben exactamente igual.

comida2
Chipirones
Chipirones

El tercer plato fue el más fuerte: picaña con vegetales, pimienta y una copa de vino tinto realizado con cinco cepas distintas, una obra de Mil Botellas. Es una fusión potente que invade, antes que nada, con su aroma. "Cada uno de los sabores explota en la boca y se apodera de todo", exclamó otra comensal cuando terminó de probar la carne y darle un sorbo al vino. No puedo asegurar la "explosión", pero sí que la picaña estaba deliciosa y este vino en particular la acompañó bien.

comida3
Picaña con vegetales
Picaña con vegetales

El postre fue, para mí, el mejor momento de la cena. Una crème brûlée, servida en pequeños recipientes de arcilla, rellena de chocolate belga caliente; una combinación acertada acompañada por un vino tannat de 2012, también de Garzón.

comida4

"En el vino confiamos", es el lema que utiliza Montevideo Wine Experience para presentarse a sí mismo. Y su apuesta es clara.

La propuesta

Montevideo Wine Experience está abierto hace ya cuatro meses en el Mercado del Puerto. La carta vende vinos tanto de a copas como en botellas a un rango de precios que va de $ 140 a $ 400 la copa. A su vez ofrecen picadas y tapas caseras.

Populares de la sección

Acerca del autor