Crónica de una noche carnavalera en el Ramón Collazo

Comenzó la fiesta más larga del año en el Teatro de Verano

Por Mariana Olivera

Fotos José Arisi – carnavalenfotos.com

Voy a empezar por la conclusión que me aborda a eso de las dos de la mañana luego de ver murgas, tambores, bailarinas, humoristas... y luego de comer dos franquesitos (por motivos estrictamente profesionales), de charlar con el presentador Álvaro Recoba y deambular sola (libreta en mano) por los recovecos de un teatro que es todo lo contrario a la soledad. Sin pertenecer plenamente al carnaval (pero conociendo de cerca el fenómeno desde hace varios años), siempre intuí que había algo grande, poderoso, algo indefinible, un velo, una virtud casi mágica, que hace de esta fiesta un fenómeno verdaderamente especial aun en su extrema legitimación. Para apreciarlo, basta con ver las caras de las personas frente al escenario, como sucede con los rostros iluminados por la pantalla del cine cuando se enfrentan a una película que los conquista. Acá se ve fascinación activa, comunicación elemental entre público y artista; un hecho que, además, trasciende completamente la barrera generacional. Yo eso ya lo sabía, es verdad, pero no podía atribuirle una emoción concreta, un nombre. Y como eso en algún punto me incomodaba (la incapacidad de ordenarme, al menos en un plano lingüístico), me propuse esta vez adivinarlo y creo que algo identifiqué: esta gente está enamorada.

El Teatro de Verano Ramón Collazo abre sus puertas con puntualidad inglesa, a la hora 20.30, para dar inicio a la Primera Rueda del Concurso Oficial de Carnaval 2016. Los nervios del arranque se pausan en los pequeños temores clásicos que nos asaltan, como uruguayos que somos, en la previa de una experiencia nueva: "Che, qué viento...", "¿Refrescará mucho?" y la más temida de todas: "¿Lloverá?". Se escucha amplificado el "¿Vamos?" de Álvaro Recoba (presentador de la fiesta), seguramente por accidente, pero el comentario calza con precisión de videoclip, seguido por la alentadora y futbolera marcha musical de Tenfield de la que brotan aplausos cada vez más fuertes. La luna menguante se asoma íntegra frente a la platea, acompañada por las estrellas más brillantes del cielo, y ahora sí, con la elegancia de Recoba frente al público ansioso, arranca el carnaval.

Más que un animador, un médium

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Álvaro Recoba es el presentador del Concurso Oficial de Carnaval desde el 2010, pero trabaja en el ambiente hace 33 años. Su sello, además de la elegancia, es que jamás lee para presentar: recuerda todo de memoria. Reconoce que muchas veces le toca ser, además, "el nexo entre los conjuntos, los directores y el jurado". "No sabés lo que es esto atrás del escenario, son momentos extremos de locura y de muchísima sensibilidad. No solo por el dinero invertido que hay, sino también por el orgullo de que tu conjunto tiene que ganar". Apenas iniciada la conversación, subraya la significativa diferencia que existe entre el Teatro y el tablado: "En el tablado el carnavalero es locatario pero en el Teatro de Verano juega de visitante".

Para Recoba el desafío más grande de su trabajo y el objetivo es presentar a cada uno de los conjuntos con la misma fuerza y eso no es tarea sencilla, ya que puede suceder que le toque presentar a un conjunto nuevo ante 200 personas y a la hora a otro "exitoso" frente a 2.000. Cuenta que "el peor momento" es cuando sucede algo en el escenario y él ya arrancó con la presentación y escucha el temido "estirá".

Según él, el carnaval es un milagro, solo así puede explicarse la entrega y devoción, tanto del público como de los participantes. Reconoce que hay mucha gente haciendo plata con el carnaval, pero la mayoría asegura que lo hace por amor.

Curiosidades

- Franquesitos: Tienen hasta fanpage en Facebook. Se trata de una especie de pancho frito, con gustito a queso y aceite que genera devoción masiva. En 2013 por alguna extraña razón no estuvieron a la venta y el público los extrañó con indignación (ver hashtag #franquesitos en Twitter). Este año hay, están deliciosos y cuestan $60.

- Abonados: El concurso cuenta con aproximadamente 300 abonados que por la suma de 8.000 pesos (aprox.) acceden a todas las etapas desde lugares privilegiados. Se comenta que son "como una comunidad". Por lo general utilizan su licencia vacacional para estar allí, todos los días, de siete de la tarde a dos de la mañana.

- Respaldos: En la plaza gastronómica también es posible encontrar este servicio bajo el lema "Muchas horas... y no encontrás acomodo?". El alquiler del respaldo cuesta $60, los almohadones $20 y el set $70.

- Pedregullo: Espacio mítico por excelencia. Ubicado hacia el costado derecho del escenario, allí confluyen los protagonistas de la fiesta y el público. Es donde festejan simbólicamente los conjuntos al terminar el espectáculo y donde se escuchan los mejores comentarios.

- La antigua rampa: Entre 2006 y 2009 en el Teatro de Verano se ejecutó la reforma edilicia más importante de su historia. Esta se llevó la famosa rampa que escoltaba el frente del escenario y en la que muchos carnavaleros sufrieron caídas, y otros tantos seguro la recuerdan con vértigo nervioso.