Crude: la pasarela creativa de la Licenciatura de Modas de ORT

El resultado de un semestre dedicado a la creación de colecciones desarrolladas en equipos
El calendario de la moda local ya tiene su dinámica establecida: a las ediciones de ferias, desfiles y showrooms por temporada, o los concursos organizados por los principales centros comerciales de plaza, podemos agregar las instancias de entregas de alumnos de distintos institutos de enseñanza: un ejercicio interesante y revelador donde puede descubrirse talentos, técnicas y nuevas miradas de concebir la moda nacional.

Estas últimas semanas fue el turno de los alumnos de la Licenciatura de diseño de modas de la ORT que presentaron "Crude": el resultado de un semestre dedicado a la creación de colecciones desarrolladas en equipos, desde los textiles, el concepto de la colección, la campaña de difusión de la misma, o la confección de las piezas, en una locación excepcional como el MAPI.

Con una proyección afinada entre el ámbito académico y el comercial, se fomenta muchas veces la interacción con concursos de moda (las entregas curriculares se alinean con bases de concursos), con profesionales de distintos ámbitos relacionados al diseño, comunicación y moda locales, de forma de obtener devoluciones cruzadas, o convocan profesores de trayectoria relevante a nivel regional para introducir otras referencias que escapen a lo conocido.

Previo al desfile final, la cátedra y los alumnos, hacen presentaciones en el Laboratorio Textil de la ORT, con muestras de productos, videos promocionales, y un prototipo terminado, a profesionales de distintos rubros que vuelcan comentarios para reforzar o corregir criterios.

Es allí donde puede verse al detalle el proceso de generación de un tejido, combinaciones de materiales o estructuras que se le dará a las piezas.

Unas semanas más tarde: el evento final. Esta vez, en el Museo de Arte Precolombino en Ciudad Vieja. Allí la plana docente comentó las instancias finales y percepciones variadas sobre puntos de partida y métodos utilizados. Es llamativo el dato que las principales fuentes de referencia e inspiración son locales y no internacionales, vinculados al streetstyle de nuestra ciudad o de atuendos camperos sin mucha influencia al menos en primera instancia a temáticas foráneas.

Aurum

(Zulian, Lombardo, Fuidio, Silva)
Un despliegue de cut-outs y plisados nada sencillos y sin embargo con un nivel de prolijidad que caían y se superponían adecuadamente. Por sí solos o combinados generaban texturas que se engamaban en una paleta tranquila. Piezas muy originales y sin embargo, ponibles, que tienen múltiples direcciones para ampliar posibilidades y consolidar estética. De hecho tenían variaciones interesantes dentro del mismo lenguaje que personalmente nos encantaron.

Delsur

(Broglio, Mendiondo, Borba, Misa)
Inspirados en las medianeras de Palermo y Barrio Sur, con entramados desflecados en distintos tonos.
Un trabajo interesante especialmente en superposición de fieltros y accesorios como complementos.

Membra

(Darracq, Vaucher, Sosa, Arroyo)
Inspirado en la vestimenta del campo uruguayo, lograron a nuestro criterio una serie de texturas interesantes y complejas, con cueros y lanas merino desflecadas. Las piezas planas y envolventes daban ese aire entre primitivo y Mad Max que sirve a la hora de un básico pero con carácter. El patronaje también algo más estructurado le daba una prolijidad y consistencia más sólidos, dignos de una colección invierno que desearíamos ver en vidrieras de la ciudad!

Zupia

(Daglio, Fontana, Rodríguez)
Inspirados en el proceso del vino, sus tonos y elementos de origen, jugaron con tejidos sublimados, o estampados con fibras superpuestas. Interesantes accesorios como sobres con tramas abiertas y desflecados o tejidos densos con hilados gruesos en tonos borravino.

Este sin dudas es el tipo de senda que debería servir para consolidar una industria e identidad locales, para incentivar consumos de propuestas nacionales, y carreras creativas de diseñadores jóvenes.

Siempre imaginamos, a la hora de revitalizar dinámicas urbanas... por qué no probar escaladamente en dos cuadras de la Av 18 de Julio, Ciudad Vieja, o alguna zona muy cercana, alguna galería abandonada que las hay de sobra, con un conjunto de diseñadores jóvenes que ocupen el espacio creativamente y concentren un polo de oferta joven e innovadora, donde la gente pueda encontrar lo que en ningún shopping? Por qué no impulsarlo con pop up stores, foodtrucks o equipamiento urbano novedoso? Por qué no un "shopping" solo de propuestas de diseñadores locales menores de 30 años? De funcionar, puede avanzarse a otra escala , puede impactarse de forma cualitativa, y cumplir varios sueños urbanos, económicos y sociales al mismo tiempo.

Amén!




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