¿Cuáles será los efectos del Brexit en el cine británico?

La industria audiovisual se verá afectada por la decisión popular
La decisión de los votantes británicos de cortar los lazos con la Unión Europea tiene sus múltiples consecuencias tanto a nivel del mundo como, por supuesto, en el Reino Unido. La industria fílmica y del entretenimiento no quedan afuera de ello.

Es sabido que muchos famosos de la industria tenían una posición contraria al Brexit debido a que esto implicará la salida del denominado Media Programme financiado por la Unión Europea. Este consiste en apoyo económico a los medios digitales, al cine y la televisión de los países miembros. Las películas recibirán un golpe extra, porque no solo se verá afectado el caudal para la realización de filmes sino que también se cortarán los aportes de efectivo para la formación, desarrollo de proyectos, coproducción, festivales y distribución cinematográfica tanto de películas hechas en los países de la Unión Europea hacia el Reino Unido, como de películas británicas hacia los miembros europeos del bloque.

Por ejemplo, entre 2014 y 2015, el Media Programme brindó 40 millones de euros (44,3 millones de dólares) a la distribución cinematográfica de 84 películas británicas hacia los países de Europa. Otro Es más, este año la película galardonada con la Palma de Oro Yo, Daniel Blake, dirigida por el cineasta británico Ken Loach, surge gracias al apoyo de este programa; la productora Sixteen Films creada por Loach, con el productor Rebecca O'Brien y el guionista Paul Laverty, recibió €172.828 (191.000 dólares) por cuatro proyectos presentados, incluyendo Yo, Daniel Blake.

En segundo lugar, está la cuestión de las cuotas para los contenidos europeos en los canales de televisión, que se aplican a diferentes niveles en toda Europa. Shows británicos, realizados para exportarse al exterior hasta ahora entraban en la categoría de contenido de la Unión Europea. En el futuro esta etiqueta tendrá que cambiar con la consecuencia de que las redes televisivas europeas tengan menos interés en comprar esas series y podría reducir el precio que se pague por ellas.

Luego también está la cuestión de la movilidad de personas vinculadas con los rodajes. Los visados ​​y permisos de trabajo para los ejecutivos europeos, los actores y los miembros del equipo de rodaje serán más difíciles de conseguir. Vinculado con esto también está el traslado de equipamiento como cámaras, equipos de sonido, utilería, vestuario, etcétera, que hasta ahora no necesitaba un permiso especial dentro del territorio de la Unión Europea. Con el Reino Unido fuera de esta las producciones de ese país necesitarán un carnet especial que funciona como una especie de pasaporte para los objetos para evitar las cargas de aduana.

Otra desventaja inminente es que el Reino Unido ya no tendrá un asiento en la mesa cuando la Unión Europea decida sobre cuestiones como la estrategia de mercado digital único, que busca poner fin al geo-bloqueo en toda Europa y dejar de hacer cumplir las normas de derechos de autor a empresas territoriales.

No todo es negativo, la posible caída del valor de la libra frente al dólar y el euro en el largo plazo hace que sea más barato filmar en el Reino Unido para Hollywood y las producciones europeas.

Además, el hecho de que el cine y la televisión británicos dejen de estar regulados por los estrictos parámetros de la Unión Europea, dará mayor libertad a las producciones.

Por último, es necesario entender que todas las consecuencias enumeradas tienen valor en el estado de cosas actual. Este es un momento de fuertes cambios e incertidumbres para el Reino Unido, en el que el gobierno entrará en negociación con el bloque europeo que acaba de abandonar para lograr arreglos favorables en materia de comercio y muchos otros asuntos. Por ahora no se tiene certeza de nada, lo que para la industria fílmica -que maneja largos tiempos para su producción- en este momento empezará a sentir el Brexit.

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