Cuando el cine se ríe de la música

Popstar es el ejemplo más reciente de filmes que se burlan de la industria musical
Periódicamente el cine se burla de la industria musical en películas que se inspiran en la vida de músicos reales y exageran sus historias para hacer reír al público. El ejemplo más reciente es Popstar: Never stop never stopping, creada por el grupo de humoristas The Lonely Island y el guionista, director y productor Judd Apatow (Vírgen a los 40, La leyenda de Ron Burgundy).

La película se burla de la música pop contemporánea y de sus celebridades, narrando la historia de Conner (interpretado por Andy Samberg), un cantante y rapero prodigio que se hizo conocido en Internet y se convirtió en el polémico pero más masivo artista contemporáneo, en una historia que tiene varios paralelismos con la de Justin Bieber.

Popstar trailer

El dilema de Conner es que se enfrenta con el rechazo de la crítica y el público cuando lanza su segundo disco, y deberá encontrar la forma de convertirse nuevamente en la estrella más destacada del mundo musical.

Popstar aún no tiene fecha de estreno en Uruguay (en Estados Unidos llegará a los cines el 3 de junio).

Este estilo de película cuenta con varios antecedentes, incluido uno también desarrollado por el mencionado Judd Apatow, como es Walk Hard: la historia de Dewey Cox, un ficticio rockero que combina rasgos de figuras del género como John Lennon, Johnny Cash, Jim Morrison y Bob Dylan. La película se plantea como una parodia a las películas biográficas sobre artistas, como Ray o Johnny y June: pasión y locura, ambas lanzadas poco tiempo antes.

Walk hard trailer

Un clásico del género es This is Spinal Tap, de 1984 (que no llegó a estrenarse en Uruguay hasta 2008, en Cinemateca), que narra en formato documental la historia de una banda de heavy metal ficticia: Spinal Tap, que cumple con todos los estereotipos del género.

This is spinal tap


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