¿Cuándo un fracaso puede llevarte a tu próximo éxito profesional?

Fallar es habitual e incluso sirve para tomar impulso, sólo hay que aprender a gestionarlo

"No he fracasado. He encontrado 10.000 soluciones que no funcionan". Este aparente optimismo que manifiesta Thomas A. Edison, empresario y prolífico inventor estadounidense, en esta cita choca con la cultura en la que se penaliza el fallo en el terreno laboral. Un estigma social que podía acabar con el autoestima y poner las cosas muy difíciles para volver al ruedo laboral.

Gestionar un fracaso en este terreno, sea de la naturaleza que sea -desde un despido hasta un proyecto fallido o una idea de negocio que no cuaja-, es complicado. Pero si se administran bien los pasos y se aprende del error, un fallo puede servir para dar un nuevo impulso a la carrera profesional.

Antes de aprender a gestionar el error hay que definir bien qué es. Según la profesora de Recursos Humanos de IE Business School, Elena Méndez, "un fracaso es obtener un resultado que no responde a las expectativas marcadas. Y sobre todo, un fracaso es aquello que no te permite avanzar y te deja atascado". Para evitar que esto pase, y partiendo de la base de que todo el mundo falla, hay que poner en práctica las claves que convierten un error en una nueva oportunidad.

El cambio

Cierto es que a nadie le gusta fracasar, ni siquiera para aprender a no repetir ese error. Menos aún en una cultura en la que el fallo ha estado muy mal visto. Según la mayoría de los expertos en la materia, las sociedades han tomado conciencia de lo que realmente significa fracasar.

"Hay más tolerancia en el mundo start up que en el laboral. El inversor sabe que un emprendedor puede errar", recuerda el director del Centro Internacional de Gestión Emprendedora de IE Business School, Daniel Soriano.

El presidente de LusTime -red de asesoría laboral- José María Quintanar, cree que los emprendedores "se diferencian por tener una actitud abierta, por trabajar con curiosidad, por no vetar las dudas de los socios en el camino y premiar al equipo por cada paso adelante. Para ellos el fracaso es sólo un paso atrás, para tomar impulso y avanzar cinco más". Una forma de pensar que, poco a poco, va calando en el resto de la sociedad.

Gestionar

Elena Méndez entiende que fallar es inevitable y que lo importante es aprender a gestionar bien el error.

Es indispensable identificar una serie de pasos que dar para que un fallo se traduzca a la larga en un éxito: "Hay que reconocer y gestionar las emociones. La gente entra en shock cuando algo no ha ido bien, de ahí la importancia de tomar conciencia desde el punto de vista emocional del momento en el que estamos; aceptar y aprender. No puedes admitir frases del tipo 'ha sido mala suerte'; no dejar que un fracaso te rompa. Revísalo con otros ojos y saca lo positivo de la situación; aprende de otros que ya lo han pasado y han sobrevivido;elabora un discurso. Hay que saber contar qué es lo que ha pasado y sentirte cómodo en el relato. E, incluso, puedes preguntar a tus receptores si ha quedado algo en el tintero; cuidarse. No sólo debes atender la parte emocional, también la física. Hay que dormir bien, comer bien y hacer ejercicio; y, por último, aprender a fallar bien, es decir, a reconocer antes el error e identificar lo mejor de ese fallo".

El despido

Otro tipo de fracaso es el que siente alguien cuando lo despiden. Aunque en un primer momento lo parezca, esta situación no es el final. Puede ser un nuevo comienzo. José María Quintanar aconseja "analizar objetivamente el motivo y tomar una decisión en función a los datos". Una vez realizadas las gestiones iniciales, "hay que marcarse una meta hacia otro proyecto profesional. Y, como todo proceso de búsqueda de empleo, ésto pasa por trabajar la marca personal, definir y adecuar el mercado laboral al que dirigirse. Y hacer", indica Puente. Porque un fracaso puede ser una oportunidad.


Fuente: Expansión - Ripe

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