Cuanto más grande mejor

No ser ambicioso es el camino más directo hacia la total mediocridad, según el fundador de Trillonario, Ariel Pfeffer

El día amaneció con un sol brillante y Leonardo Da Vinci se puso enseguida a escribir sus pensamientos, Michael Jordan a practicar solo tiros al aro, Edith Piaf a hacer ejercicios con su voz, Isadora Duncan se calzó sus zapatillas de ballet, Pablo Picasso empezó a mezclar las pinturas en su paleta, Sam Walton se subió a su destartalada camioneta para ir a visitar una de sus tiendas y Steve Jobs recibió para el desayuno a todo su equipo de ingenieros

¡Todos eran grandes soñadores! Gente obsesiva atrás de sus objetivos que eran muy concretos y claros. Gente que seguramente no tenía el menor equilibrio entre vida personal, familiar y empresarial, concepto que está tan de moda hoy en día y el cual personalmente no comparto, aunque sea políticamente incorrecto confesarlo.

Cuando éramos chicos todo el mundo nos decía que podíamos ser lo que quisiéramos: astronautas, físicos nucleares, atletas olímpicos, estrellas de cine y hasta presidentes. Pero luego cuando fuimos creciendo esas mismas personas nos empezaban a decir que teníamos que ser más “realistas”. El problema es que no ser ambicioso es el camino más directo hacia la total mediocridad.

¿Y por qué tendría que ser ambicioso? ¿Cuál es el punto de no ser ambicioso? ¿Por qué me tendría que auto-convencer que algo que realmente quiero no va a pasar?

¿Es caro tener grandes sueños? No, cuesta exactamente lo mismo soñar en grande que soñar en chico. La diferencia es como se posiciona cada uno. La gente que es exitosa piensa diferente de la que no lo es. Yo estoy convencido que es 80% actitud y 20% todo el resto, incluyendo talento, experiencia y educación.

No estoy diciendo que esas cosas no sean importantes, sino que esas cosas por si solas no son suficientes. ¡Hace falta una gigantesca dosis de actitud!

OK, todo bien. Muy lindo todo esto. Pero no tengo dinero, no tengo edad, no tengo educación, no tengo status social, no tengo contactos.
Pero, ¿tenés ganas? ¿Estás dispuesto a dar batalla?

Si la respuesta es si, entonces aquí tenés los pasos básicos para empezar:

1- Imaginá las posibilidades.
¿Adonde te gustaría llegar? Que te gustaría ser?
2- Escribí tus sueños.
Existe un abismo inmenso entre pensar algo y realmente escribirlo. Al escribirlo se transforma en un objetivo real y tangible. Tu sueño no puede ser lo que querés conseguir en términos de bienes materiales, sino en que te querés transformar.
3- ¿Tiene eso sentido con tu misión personal de vida?
Si yo toda la vida tuve pasión por la arquitectura no tiene sentido ponerme como objetivo ser el mejor bailarín del mundo. Si mi pasión es la tecnología no tiene sentido intentar ser un gran referente de la moda, o de las artes marciales o de la jardineria.
4- Transformá tu sueño en un plan de acción.

¿Qué cosas deberías hacer cada día, en forma consecuente para lograrlo?

Además, al dividirlo en pequeños planes de acción diarios los mismos pueden ser fácilmente vistos y entendidos por tus colaboradores en esta misión, sean familiares, socios, amigos o empleados.

Este es el punto más importante. ¡Ejecutar! Con pasión y dedicación obsesiva cada día, sin importar el clima, los feriados, la situación política o cualquier otra excusa que se te pueda ocurrir.

Y ¿por qué sería bueno soñar en grande en vez de continuar haciéndolo de la forma habitual?
¡Porque soñar grande es el primer paso para lograr algo grande!

Porque los sueños grandes nos obligan a rodearnos de gente buena, porque el sueño solo tendrá valor si es usado para alinear y motivar a todos para remar en la misma dirección

Porque lograr un gran sueño perpetua a su creador más allá de su propia vida

Existen cinco tipos de soñadores:

1 – Los que sueñan con el pasado y todo se remite a lo que ya pasó. Seguramente son infelices porque todo tiempo pasado fue mejor.

2 – Los que solo tienen sueños pequeños y que generalmente no los llevan a cabo por miedo a quedarse sin ilusiones

3 – Los que alcanzan sus sueños y siguen aburridos, lo que demuestra que precisan soñar más grande. Tienen una falsa e incómoda sensación de satisfacción.

4 – Quienes tienen grandes sueños pero no tienen un plan de acción y terminan en nada. Pierden foco y todo el tiempo se deslumbran por nuevas oportunidades sin terminar de concretar ninguna.

5 – Quienes sueñan en grande, alcanzan sus sueños y crean sueños aún más grandes. Esta es la isla del tesoro adonde todos deberíamos ir para sentirnos plenamente realizados.

¿Te sentiste identificado con alguna de estas descripciones?
¿Y vos que grandes sueños tenés para este año y los próximos? ¿Te vas a conformar con ser espectador de los sueños ajenos o finalmente vas a ser protagonista de tu nuevo gran destino?

¡Cuando logras tus sueños no es lo que obtenés sino en quien te transformás! ¡La vida recompensa sólo a los que hacen!

* ariel@pfeffer.com


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